¿Qué es y qué no es una doula?

Martes, 19 de febrero de 2019

El problema que existe en España por las irregularidades relacionadas con las doulas viene de lejos. En el año 2015 eran constantes las denuncias de hospitales, centros de salud y asociaciones profesionales de todo el país hacia este colectivo. Estas denuncias se dirigían a doulas que ejercían intrusismo profesional al realizar actividades propias de fisioterapuetas, matronas, enfermeras o psicólogos.

El propio Consejo General de Enfermería se vio obligado a publicar un informe sobre las doulas para alertar a la sociedad: el Informe Consejo G. Enfermería de España. Tuvo una importante repercusión mediática y durante un tiempo se frenó el problema. El rumor reciente de que Meghan Markle esté pensando en contratar a una doula hace que la polémica respecto a este tema se reavive. Es fácil volver a encontrar doulas implicadas en actividades ya denunciadas anteriormente, como intrusismo profesional.

¿Qué es una doula?

 El hecho de que la palabra “doula” no figure en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, ya es de por sí un dato significativo. El término procede de la Antigua Grecia, donde la doula era una sirvienta que hacía las labores del hogar tras el parto. No existe una definición oficial reconocida ni respaldada por ninguna autoridad, asociación o colegio profesional. Así que, ¿quién puede decir qué es exactamente?

Las propias asociaciones de doulas se describen a sí mismas como personas que brindan apoyo emocional a las mujeres durante el embarazo, el parto y el posparto. Aseguran que su función es asistir a la familia y favorecer un ambiente tranquilo y acogedor para el nacimiento. El problema es que en todos los rincones de España se encuentran anuncios de doulas que ofrecen actividades muy distintas a lo descrito anteriormente.

Es preocupante el protagonismo y credibilidad que se da a algunas de estas personas. Este mismo mes se publicaba en el periódico El Mundo una noticia sobre la denuncia del Colegio de Enfermería de Alicante a un centro educativo de la ciudad. Se habían organizado unas charlas de educación sexual para niños de entre 11 y 12 años  impartidas por una doula. Enlace noticia.

¿Qué NO es una doula?

Una doula NO es un profesional ni es personal sanitarioNo es una titulación oficial de ningún tipo (ni formación profesional, ni curso oficial de formación complementaria, ni título de capacitación legal para el ejercicio de una actividad laboral…). Tampoco se reconoce fiscalmente como actividad laboral. Por ello sus servicios se cobran sin declarar, siendo un claro ejemplo de economía sumergida. Ninguna ley las reconoce profesionalmente ni regula su formación. El colectivo que mayoritariamente ha visto invadidas sus competencias por su intrusismo es el mío propio: las matronas. La infografía de Diario Enfermero, es perfecta para que entendamos las diferencias entre ambos colectivos.

Cualquier consejo, práctica, asistencia o acto que lleve a cabo una “doula” para prestar servicios pseudo-profesionales a una mujer embarazada o a su hijo es, en todo caso, irregular, pues se realiza sin disponer de amparo legal alguno. Esta afirmación del gráfico es algo fundamental que deberían comprender aquellos padres que deciden pagar a una doula por su asesoramiento.

 ¿Por qué su popularidad?

Durante demasiado tiempo muchas mujeres sintieron falta de humanidad y respeto en la asistencia profesional al embarazo, parto y posparto. A pesar de haber grandes profesionales, había otros que no escuchaban, ni tenían en consideración la opinión de las madres. Esto generó un clima de desconfianza y resentimiento. Se ha luchado mucho por humanizar la asistencia profesional a la maternidad en los últimos 10 años, pero aún hay muchos frentes en los que seguir mejorando.

La esencia del trabajo de Enfermería es CUIDAR y de la medicina CURAR. La matrona es el profesional formado específicamente para proteger la salud de la mujer desde la infancia hasta la ancianidad. Debemos cuidar, curar y proteger todos los aspectos de la salud de la mujer: físico, mental y emocional.

Humanizar la asistencia sanitaria es una obligación moral indiscutible. Cuando no cumplimos con nuestra labor abrimos la puerta a que otros ocupen el lugar que nos corresponde.

La realidad que vivimos en España con las doulas

Los profesionales que trabajamos todos los días atendiendo a mujeres embarazadas nos encontramos que lo que dicen hacer las doulas públicamente y cómo actúan la mayoría en privado (en asociaciones y los domicilios de las parejas) suele ser muy diferente.

Yo misma en mi consulta me he encontrado:

  • Padres aleccionados para mentir en las consultas de control del embarazo y adoctrinados sobre las decisiones a tomar (tipo de analgesia, tipo de alimentación que dar a sus bebés…).
  • Parejas presionadas para distanciarse de familiares por “aconsejarles inadecuadamente y meterse demasiado en su proceso de maternidad”.
  • Padres que se perdieron el nacimiento de su hijo en el hospital porque se les hizo creer que la doula sería la mejor compañía para la madre durante el parto.
  • Padres “formados” para ayudar a la doula a atender el parto en casa.

Pincha este enlace para ver un fragmento de un programa especial que emitió la sexta sobre las doulas.

“Mi madre me puede aconsejar a nivel emocional como hija que soy, pero no a nivel más profesional de un parto. Mi madre no es comadrona ni doula, ni tiene formación en esto”.

Esta frase evidencia como estas personas hacen creer a sus clientes que sus consejos tienen la misma fiabilidad que los de una matrona o demás profesionales sanitarios. Cuando en realidad no son más válidos que los que pueden ofrecer: madres, tías, abuelas, amigas, compañeras de trabajo o vecinas.

Una doula nunca debe ocupar el papel de la pareja. El padre debe ser coprotagonista de la historia desde el inicio y dar todo el apoyo emocional que necesite la madre en cada una de las etapas.

Conclusión

La triste realidad es que hay personas dispuestas a vender lo que no son y otras que acceden a comprar una peligrosa mentira. Si esto no ocurriese se podrían evitar situaciones como la de los padres de Vigo que, asesorados por una doula, perdieron a su bebé tras un parto podálico en su domicilio sin asistencia profesional hace pocos meses.

Cristina Valiñas – Padres Millennials

Para consultar la publicación original, puede acceder al siguiente enlace.

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