“Quiero ayudar a los demás porque es mi vocación y porque, si no lo hago yo, otra compañera va a tener que hacerlo por mí”

Lunes, 4 de mayo de 2020

“La preocupación inicial era por cómo hacer para no perjudicar a los más cercanos. Yo me planteé dormir en otro sitio para aislarme de mi familia, porque mi marido tuvo neumotórax. Cuando le contesté a mi hija, que tiene 7 años, que no nos podríamos tocar, ni siquiera darle un beso… se puso a llorar. Entonces, nos ayudamos entre las dos, disminuyendo el contacto físico y, al menos, nos mantenemos más unidas, de lo contrario se nos haría más difícil, como es el caso de muchas compañeras”, comienza Kizkitza Astarbe, enfermera de QuiroUCI en Hospital Universitario Donostia.

“Hay de todo. Al principio te da respeto, porque no todos estamos formados con pacientes intensivos. Sí que tenemos nociones básicas, pero algunas no tenemos esa experiencia en quirófano con este tipo de pacientes. Yo tengo práctica con los respiradores y una monitorización básica, pero no tengo la experiencia de una enfermera que trabaja en cuidados intensivos y críticos”, continúa.

Esta profesional explica que le están mandando formación en tiempo récord, “y como en todos los trabajos tienes ese miedo, te preguntas si serás capaz de llegar a todo. Nos ayudamos porque estamos todos en las mismas”. Cuenta, asimismo, que se lo tomó como un reto profesional. “Quiero hacer esta labor de ayudar a los demás porque es mi vocación y porque si no lo hago yo, otra compañera va a tener que hacerla por mí”. Destaca que existe mucha presión, angustia y estrés entre los trabajadores que tienen familiares con factores de riesgo, como pacientes asmáticos, personas mayores a su cargo o diabéticos.

El trabajo con pacientes aislados

“Reconozco que, en comparación con otras comunidades autónomas, no estamos tan mal. Aun así, no todos los servicios están igual, en el hospital algunos servicios están peor que otros”. Astarbe trabaja en QuiroUCI, con pacientes aislados; los casos negativos por COVID-19 han pasado a la REA y la URPA, que han habilitado sus espacios a afectados que normalmente estaban en vigilancia intensiva. En la UCI se encuentran pacientes intensivos con coronavirus: personas intubadas y aisladas.

“Las tareas son las mismas de siempre, pero con el añadido de que estos pacientes están más solos que nunca. Al estar aislados no tienen visitas de familiares, en consecuencia, nuestras labores se han ampliado y la vocación ha salido a la luz. Nuestro deber ahora es acompañar mucho más a esas personas que se encuentran en situación de aislamiento. Ya de por sí es duro estar aislado”, subraya, destacando que hay que empatizar y ver que desde su perspectiva, las enfermeras “somos gente que aparece en su habitación, en bata, de vez en cuando, a la que no conocen”. “Nuestro trabajo ahora es humanizar mucho más”.

Estos pacientes se encuentran en una situación “muy delicada”. Los críticos están en circunstancias “complicadas” y, afirma, son sensibles a todo. Por lo que, además de los cuidados “de siempre, queremos transmitirles ese factor humano”. Astarbe comenta que “se les deja comunicarse por móvil con sus familiares”, como “una manera de que no se encuentren aislados por completo. Además, nosotras nos coordinamos para intentar estar con ellos; aunque lo recomendable es estar en contacto lo mínimo posible para evitar contagios, obviamente”.

Esta enfermera señala que en los casos graves los cuidados han de ser más controlados todavía; “hay que tener mucho más cuidado y más mimo con ellos”. El trabajo, concreta, debe ser más meticuloso si cabe, “hay que impedir que se generen aerosoles en el ambiente para evitar que se propague el virus al aire y no se contagie el personal sanitario”, “Debes asegurarte de que te colocas y te retiras bien el EPI. Hay un plus de trabajo porque somos conscientes de que lo que se haga hay que hacerlo bien”.

Por ello, Astarbe quiere dedicar unas palabras al resto de profesionales, un mensaje en positivo para transmitir que “estamos haciendo muy buen trabajo. Entre todos podemos hacer que esto salga adelante. El miedo es comprensible, pero haciendo las cosas con calma y centrados lo vamos a sacar. La gente que no tiene EPI se angustia, pero tener suficientes trajes de protección para trabajadores ya hace que te vayas relajando y quitando algo de temor. La clave está en ayudarse unos a otros y adaptarse. Cuando ya empiezas a tratar con los pacientes, te vas adaptando. Mi experiencia está siendo positiva. Nos estamos juntando enfermeras de diferentes servicios que no nos conocíamos y estoy contenta por cómo nos complementamos entre todas”, concluye.

COVID-19, enfermera, Hospitial Universitario Donostia

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