“El reconocimiento del nivel A1 es esencial para mejorar las condiciones profesionales de nuestras colegiadas”Martes, 3 de febrero de 2026 por Silvia López Criado La presidenta del Col·legi Oficial d’Infermeres i Infermers de Lleida (COILL), Mercè Porté Llotge, ofrece una mirada en profundidad sobre la situación actual de la enfermería en la provincia. Portè pone el foco en el balance de la cobertura asistencial, en cómo se está dando respuesta a las necesidades de la población y en la necesidad del reconocimiento del nivel A1. Lleida presenta unas características territoriales y demográficas muy singulares, con una gran dispersión geográfica, zonas rurales alejadas de los grandes núcleos urbanos y una población envejecida, factores que condicionan la planificación de los recursos humanos y la organización de los servicios sanitarios. En este contexto, la labor de las enfermeras resulta clave para garantizar la equidad, la continuidad de los cuidados y la calidad asistencial en todo el territorio. A lo largo de la entrevista, también se abordan los principales retos de la profesión, como la falta de profesionales, la sobrecarga asistencial y la necesidad de mejorar las condiciones laborales. Mercè Porté Llotge. Copy COILL Segundo mandato Pregunta.- ¿Qué le llevó a asumir la presidencia del Colegio y cuáles han sido los mayores aprendizajes hasta ahora? Respuesta.- Yo llevaba años vinculada al colegio y ya era vicepresidenta cuando asumí la presidencia por primera vez en septiembre de 2020, en sustitución de Montserrat Gea que dejó el cargo para encabezar la Dirección General de Profesionales del Departament de Salut de Catalunya. Yo soy enfermera vocacional y defiendo el cuidado como profesión. De ahí la importancia de que estemos organizadas como colectivo. Es esta fuerza la que ha hecho posible que muchas de nuestras demandas sean atendidas, se nos reconozca y se nos valore. También he aprendido que la labor de representación y acción del colegio debe ser plural y adecuada a la realidad de cada una de las enfermeras colegiadas y a las necesidades de la población. Atendiendo a la realidad de cada ámbito de cuidado y, sobre todo, con visión de futuro a medio y largo plazo. Balance y cobertura asistencial P.- ¿Cuáles han sido los principales avances y también las principales dificultades para las/os enfermeras este año en su provincia? R.- El reto principal para la enfermería en Lleida es el déficit de profesionales. Faltan más de 1.400 enfermeras (120 de ellas comadronas) para alcanzar la media europea recomendada de 883 por cada 100.000 habitantes. Por suerte, este año se ha inaugurado un nuevo campus de Enfermería en el Pirineo, en Tremp, y se han ampliado las plazas que oferta la Universitat en la ciudad de Lleida. Un aumento considerable, pero insuficiente, y más teniendo en cuenta la tasa de reposición para paliar la jubilación masiva de profesionales en los próximos años. El 36,61% de las enfermeras de la demarcación tiene más de 45 años de edad. P.- Lleida tiene una gran extensión territorial y zonas rurales. ¿Cómo afecta la dispersión geográfica a la cobertura asistencial y a las condiciones laborales de las enfermeras? R.- Si algo condiciona el ejercicio de la enfermería en Lleida es su dispersión demográfica. Nuestro territorio es vasto y hay gran cantidad de pequeños municipios, el 92% de los cuales se clasifica como zona rural, con una densidad de población muy baja, sobre todo, en las zonas de montaña. Además, son zonas con una tasa de envejecimiento muy alta y lo que ello conlleva. Esta realidad, a pesar de los esfuerzos, se traduce en una cobertura territorial de los cuidados desigual, en cantidad y calidad; que también genera precariedad laboral y profesional entre las enfermeras que ejercen en estas zonas. Retos: reconocimiento del nivel A1 P.- ¿Qué retos considera más urgentes para garantizar una atención sanitaria de calidad en Lleida? R.- Sin duda hacen falta inversiones, en profesionales y en medios. Aumentar las dotaciones de enfermeras es imprescindible para alcanzar esa equidad en salud y, concretamente, en cuidados. Para ello hay que promover incentivos que hagan de Lleida un destino atractivo para las enfermeras. Mejoras que permitan desarrollar un proyecto vida, profesional y personal. P.- ¿Qué proyectos tiene en marcha el Colegio para apoyar a las profesionales del territorio? R.- Una de las líneas estratégicas de trabajo del COILL es el reconocimiento profesional de las enfermeras. El reconocimiento del nivel A1 y el de la categoría estatutaria de las especialidades enfermeras son objetivos principales para mejorar las condiciones profesionales y laborales de nuestras colegiadas, así como su proyección y participación en puestos de liderazgo y decisión. Formación continuada y accesible P.- ¿Qué papel juega el Colegio Oficial de Enfermeros y Enfermeras de Lleida para garantizar una formación accesible y de calidad para sus colegiadas? R.- La formación continuada es uno de los pilares de la enfermería. El hallazgo continuo de evidencia científica obliga a actualizar la práctica clínica para ofrecer más y mejores cuidados a la comunidad. Es por ello, que el COILL ofrece un plan formativo anual que, además de cursos presenciales o en modalidad híbrida, incluye la subscripción gratuita a una plataforma de contenidos multimedia que permite actualizar conocimientos de forma específica y a la carta. No hay que olvidar que hay dos factores que influyen en el acceso de las enfermeras a la formación. Por una parte, el hecho de que la nuestra es una profesión eminentemente femenina y como tal, aún hoy en día, tiene serios problemas para conciliar la vida personal y profesional. Y, por otro lado, la dificultad de muchas de las enfermeras asistenciales para conciliar el horario laboral y el formativo. Además, se incentiva la formación y la excelencia, subvencionando la inscripción y bonificando la matrícula de las enfermeras que aprueban los cursos, con reducciones del 80% para las colegiadas en paro o la gratuidad de la formación para las enfermeras que cursan la residencia de la especialidad en Lleida. Visión de futuro P.- ¿Cuál es su visión de la enfermería dentro del sistema sanitario de aquí a 10 años? R.- Llevamos años gestando un nuevo perfil de enfermeras. No en vano, las enfermeras españolas somos el referente en Europa y, me atrevería a decir, en el mundo. El cambio ya se ha iniciado y vamos hacía una enfermería holística, más científica y formada, más especializada y de práctica mucho más compleja. Un perfil que unido a la escasez mundial de profesionales y a la acuciante demanda de cuidado de la población, obligará a repensar el marco profesional y competencial de las enfermeras. Nuevos modelos de liderazgo y de gestión en salud. Todos los países avanzados del mundo apuestan ya por el cuidado profesional enfermero como fórmula de sostenibilidad y cuidado, de las personas y también del planeta. Educación, prevención, autocuidado… Conceptos en positivo que se aplican a las estrategias de salud pública con un coste muy inferior al de las políticas centradas en la enfermedad. En este aspecto, aquí aún vamos a dos velocidades. Las enfermeras avanzamos imparables y, aunque se vislumbran algunos cambios, la política y el sistema aún están anclados en modelos completamente anacrónicos. Las enfermeras somos el futuro. 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