Responsabilidad legal en enfermería, la importancia de la formación

Lunes, 22 de septiembre de 2025

por diariodicen.es

La labor enfermera, como profesionales sanitarios, implica acciones, decisiones y cuidados para promover la salud, prevenir enfermedades y atender a los pacientes. Una práctica ética y competente reduce los riesgos legales, pero ¿están las enfermeras formadas en normas clínicas, éticas o legales? ¿Se conoce la responsabilidad legal en enfermería?

Dado lo relevante del tema, la importancia de la responsabilidad legal y práctica de la profesión enfermera, volvemos a charlar con Elena Patrón Gallardo, enfermera en el Servicio Canario de Salud y asesora jurídica privada en salud.

Elena Patrón, enfermera y asesora jurídica

Pregunta.- Elena, además de enfermera en activo desde 1999 y finalizar tus estudios de Derecho, el pasado año hiciste un máster oficial en Derecho Sanitario. Con tu experiencia y conocimientos legales, ¿de qué manera puedes ayudar a las enfermeras?

Respuesta.- Un máster oficial de estas características es fundamental para comprender todos los aspectos de la parte legal de la profesión. Hablar de derecho sanitario es como hablar de enfermería o medicina, tiene tantas subdivisiones que es difícil saber de todo y además está en continuo cambio.

Fundamentalmente enfermeras, TCAE, técnicos medios o superiores y médicos me preguntan por dos cosas: la responsabilidad legal (¿qué pasa si hago esto?), lo que incluye preguntas sobre competencias (¿puede una enfermera…?, ¿debo negarme?); y la otra parte que preocupa es la de derechos laborales que en el servicio público son derechos estatutarios (horas extra, permisos retribuidos, carrera profesional, etc.).

Visto esto, imagínate cómo es de amplio el abanico, de hecho, me abordan muchísimo en redes sociales. Esto es fruto de la falta de formación en uno de los aspectos vitales que sostienen nuestra práctica: la regulación legal.

Responsabilidad legal en enfermería

P.- ¿Cuáles son las situaciones más frecuentes que abordas y en qué se basa tu labor?

R.- Las cuestiones más frecuentes engloban mi labor de análisis y asesoría.

Cuando alguien me cuenta su caso, bien con un paciente o en el ámbito laboral más general, yo extraigo hechos jurídicos, es decir, qué cosas hay en este discurso que tengan entidad legal que se puedan analizar.

A partir de ahí, reviso tres aspectos: ley, doctrina y jurisprudencia. Qué significa la ley como tal y el análisis de jueces y expertos en función de las diferentes sentencias que existan. Esto último es fundamental.

Una vez que compruebo si tiene recorrido la duda, busco soluciones cortoplacistas si es posible, para abordarla sin que haya que hacer una provisión grande (es decir, que se gaste mucho dinero) y, por otra parte, que pueda solucionar el problema pronto. Si no fuera posible, derivo a algún colega que tenga esa capacidad para abordarlo de la manera más eficiente.

La otra forma de ayudar que me encanta es la docencia, ya imparto sesiones o cursos en dos hospitales. Me gusta mucho poder despertar interés en estos temas y aportar mi parte de mejora.

P.- Hablando de responsabilidad legal sanitaria, ¿tienen las enfermeras, en términos generales, conocimientos sobre ello? ¿En qué negligencias caen mayoritariamente y a qué se debe?

R.- Bueno, se va teniendo cada vez más conciencia, pero hace falta que los centros inviertan en esto porque, entre otras consecuencias, un error médico o sanitario genera un gasto para los hospitales elevadísimo, por no hablar de lo más importante, las consecuencias físicas o morales para el paciente.

Ahora tenemos un problemón con la historia clínica, desde que es informática especialmente. Están teniendo penas de privación de libertad de dos a seis años (por ejemplo, compañeros por la simple consulta de historias clínicas por curiosidad o por despecho). Esto es gravísimo y por eso la mayor parte de mis esfuerzos va dirigida a la prevención de esta situación tan desagradable y grave.

Hay negligencias relacionadas también con la identificación incorrecta del paciente con lo que ello conlleva, muchísimos problemas con los retrasos en listas de espera y cirugía, etc., son muy variadas.

P.- Según tu experiencia, ¿de qué forma se reducirían este tipo de casos? ¿Qué se debe hacer para mejorar la calidad asistencial?

R.- A mí me parece que todos los sanitarios y los legisladores tenemos claro que la prevención es la gran aliada de la salud. De hecho, se invierte muchísimo en los niveles de prevención.

Considero que lo mismo debería ocurrir en cuanto a procedimientos y formación legal. ¿No quieres que alguien haga algo que no debe? Informa por categorías.

¿No quieres que nadie difunda datos sensibles o consulte la historia que no es? Imparte sesiones formativas obligatorias de manera periódica. Al final no se pone el foco donde se debe y vamos apagando fuegos, cuando deberíamos tener cortafuegos mucho más potentes (muy de actualidad, por cierto).

Mejorar la calidad asistencial es como mejorar la paz en el mundo, imagínate de cuantos factores depende.

En los aspectos legales, como estamos viendo, de manera global: inversión en formación, inversión en educación para la salud, en investigación, supervisión eficaz y el aspecto más importante y escaso, por desgracia, el reconocimiento a nuestros profesionales, de carrera, económico y el más barato: “muchas gracias, lo estás haciendo bien¨.

Hasta que no evolucionen los valores de las instituciones, la calidad no avanzará, por mucha inversión en equipos y en edificios que se hagan. También tengo que decir que hay centros que están cambiando de manera ejemplar, como el Hospital Rodríguez Lafora en Madrid, se nota que la gerente es enfermera.

Las agresiones a sanitarios

P.- Las agresiones a sanitarios son un problema creciente y grave en la actualidad. En 2024, se registraron más de 17.000 agresiones. Aunque en la mayoría de los casos se trata de agresiones verbales, también las hay físicas. ¿Qué pasos debe seguir una enfermera si es agredida durante el desempeño de su jornada laboral?

R.- Lo primero, si hay lesiones es atenderlas de la manera más rápida posible; además, la atención a los síntomas incluye infundir calma.

Después es importante que haya comunicación con el supervisor o con RR.HH., en cuanto se pueda, para dejar constancia de la agresión. Solemos disponer de formularios de notificación y, dependiendo de los daños o de lo que ocurra, se denuncia a las autoridades. Una vez puesta la denuncia, hay que coger fuerzas y comenzar el proceso de demandas, incluyendo todo lo que sea posible.

Como he comentado en varias ocasiones, mientras salga barato agredir no pararán de sumarse casos. Sin embargo, también el respeto a la comunidad sanitaria tiene muchos factores que es necesario tener en cuenta, que hoy por hoy están faltando y sobre los que hay que reflexionar muy seriamente.

P.- Son varias las voces profesionales que instan al reconocimiento de la sanidad como una profesión de riesgo. ¿Qué opinión tiene al respecto?

R.- La asistencia sanitaria ya está legalmente definida como actividad de riesgo. En cuanto al riesgo que asumimos debe reflejarse en la nómina, el complemento destino está recogido de alguna manera, pero no es suficiente, especialmente en algunos servicios.

La IA y la protección de datos

P.- Por último, la inteligencia artificial cada vez más está formando parte de nuestra vida, tanto personal como laboral. Desde el punto de vista profesional, ¿a qué riesgos nos enfrentamos? ¿Crees que sería necesaria una formación complementaria sobre protección de datos vinculada a la inteligencia artificial (IA)?

R.- Esta es una pregunta amplísima. Lo primero que nos tiene que quedar claro es que cuando tengas una aplicación de IA y la uses en la asistencia, el que supervisa eres tú.

La IA, dicho sea de paso, está aportando cosas increíbles, yo estoy admirada. Sin embargo, hay que entender su uso bien, especialmente en estos contextos.

La lex artis es una obligación de todas las profesiones sanitarias, significa, de forma resumida, actuar conforme a la ciencia y la ética. Si basas una decisión clínica en una app de IA las consecuencias las asumes tú.

Por ejemplo, en derecho, hay condenas porque un abogado ha nombrado, como argumento jurídico, una sentencia que se inventó la IA.

Yo he consultado también esta aplicación y he comprobado que puede caer en el error de confundir unas leyes con otras o conceptos jurídicos que no existen asociados a artículos que no dicen eso o a leyes que tampoco lo recogen, porque la IA tiene alucinaciones con tal de complacerte.

Imagínate en sanidad, hay IA entrenadas que son buenísimas y que están muy cuidadas, como Enferebro AI, que le recomiendo a todo el mundo, pero no se puede olvidar que la última decisión es nuestra, no de la IA (de momento). La Ley de IA es europea y se está implantando en España progresivamente, va más rápida la realidad técnica que la regulación.

Es muy interesante formar en este tema a los profesionales, especialmente en protección de datos, porque los datos que manejamos en salud son especialmente sensibles y su vulneración tiene graves consecuencias.

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