La diferencia entre un síncope cardiaco y uno no cardiaco es clave para el pronósticoLunes, 7 de septiembre de 2026 por Silvia López Criado Con la llegada de las altas temperaturas aumentan los episodios de síncope, una pérdida transitoria de conocimiento que suele generar preocupación tanto en pacientes como en familiares. Aunque en muchos casos se trata de cuadros benignos relacionados con una bajada de tensión o un síncope vasovagal, también puede ser la manifestación de enfermedades cardiacas que requieren una evaluación especializada. Virginia López Montalbán, enfermera de cardiología intervencionista del Hospital Universitario Clínico San Cecilio de Granada, explica cuáles son las principales causas de los síncopes, qué señales deben hacer sospechar un origen cardiaco y qué papel desempeña la enfermería en la valoración, seguimiento y educación de estos pacientes dentro de un abordaje multidisciplinar. Virginia López Montalbán Síncope: qué es y principales causas Pregunta.- ¿Qué es exactamente un síncope y en qué se diferencia de un mareo o de una pérdida de conciencia por otras causas? Respuesta.- El síncope es una pérdida temporal del conocimiento que se produce porque, durante unos instantes, llega menos sangre al cerebro. Se caracteriza porque aparece de forma rápida, dura poco tiempo y la persona recupera el conocimiento de manera espontánea y completa. Hablamos de presíncope cuando hay sensación de mareo, pero no hay pérdida de conocimiento. Otros motivos por los que se puede perder el conocimiento sin disminución del flujo sanguíneo al cerebro son algunas crisis epilépticas, en una bajada importante de azúcar, por una intoxicación o como consecuencia de un traumatismo craneal. P.- Con las altas temperaturas, el riesgo de síncopes aumenta; sin embargo, las causas pueden ser múltiples. ¿Cuáles son las principales causas de síncope? R.- Las principales causas de síncope son: Síncope reflejo o neuromediado: Incluye el vasovagal (el más frecuente en pacientes jóvenes y sanos), síncopes relacionados con acciones como orinar o toser y el síndrome del seno carotídeo, que es una alteración de la respuesta de los receptores de presión situados en el cuello y que provoca. Síncope causado por una bajada de tensión al ponerse de pie (habitual en pacientes de edad avanzada o en tratamiento con varios medicamentos). Síncope cardiaco: debido a arritmias y otras enfermedades de corazón y pulmones. Durante los meses de calor aumenta el riesgo de síncope vasovagal y por hipotensión ortostática, ya que la vasodilatación y la pérdida de líquidos favorecen una disminución de la presión arterial. P.- Dependiendo del origen del síncope, este puede tener un origen cardiaco o no cardiaco. ¿Qué diferencia hay entre ambos? R.- La diferencia principal es la causa que provoca el síncope. En los de origen cardiaco se debe a una alteración en el funcionamiento del corazón. Los síncopes no cardiacos se deben a respuestas reflejas del organismo o a bajadas de tensión arterial. Esta diferencia es importante porque los síncopes de origen cardiaco pueden asociarse a un mayor riesgo de complicaciones graves. Los síncopes vasovagales y otros síncopes no cardiacos suelen tener un pronóstico más favorable, aunque pueden repetirse y afectar a la calidad de vida de la persona. P.- ¿Qué características clínicas ayudan a sospechar que un síncope puede tener una causa cardiaca? R.- Existen varios datos que nos deben hacer sospechar un origen cardiaco: Que se produzca durante el ejercicio físico o cuando la persona está tumbada. Que aparezca de forma muy brusca, sin ningún síntoma previo que avise de que se va a producir. Si la persona antes de perder el conocimiento ha notado palpitaciones. Si además el paciente tiene antecedentes familiares o personales de enfermedad cardiaca, el riesgo de origen cardiovascular aumenta P.- ¿Cuáles son las causas no cardiacas más frecuentes de síncope? R.- El más habitual es el síncope vasovagal. También el síncope por una bajada de tensión, sobre todo en ancianos y personas con enfermedades como diabetes o párkinson, ya que puede favorecerlo el tratamiento. La deshidratación y la pérdida de líquidos también pueden favorecer este tipo de síncope, especialmente durante los meses de calor. Síncopes de origen cardiaco P.- ¿Por qué los síncopes de origen cardiaco suelen considerarse especialmente importantes o potencialmente graves? ¿Qué enfermedades cardiacas pueden provocarlos? R.- Los síncopes cardiacos requieren especial atención porque, en algunos casos, pueden estar relacionados con alteraciones importantes del ritmo del corazón y aumentar el riesgo de complicaciones graves, incluida la muerte súbita cardíaca. Entre las posibles causas se encuentran los problemas que hacen que el corazón lata demasiado despacio, como determinados bloqueos en la conducción eléctrica del corazón, o los que provocan taquicardias. También pueden producirlos determinadas enfermedades de las válvulas cardiacas y algunas enfermedades hereditarias que favorecen la aparición de arritmias. Por este motivo, cuando existen características que hacen sospechar un síncope de origen cardiaco, es importante realizar una valoración médica adecuada y determinar el nivel de riesgo de cada paciente. P.- ¿Qué síntomas previos pueden alertar de un posible síncope cardiaco? ¿Es posible que ocurra sin ningún aviso previo? R.- Es posible y frecuente que en el de origen cardiaco no haya síntomas mientras que el síncope vasovagal presenta habitualmente sudoración, náuseas, palidez, visión borrosa o sensación de calor o mareo. Cuando hay signos de alarma pueden aparecer palpitaciones, dolor torácico o dificultad respiratoria antes de perder el conocimiento. P.- Cuando un paciente consulta tras sufrir un síncope, ¿cuáles son los primeros pasos en la valoración? ¿Qué información aporta la entrevista clínica al diagnóstico? R.- Lo primero es conocer con detalle cómo se produjo el episodio. La conversación con el paciente es fundamental: necesitamos saber qué estaba haciendo cuando ocurrió, si estaba de pie, sentado o tumbado; si hubo algún desencadenante, si tuvo síntomas antes de perder el conocimiento, cuánto tiempo estuvo inconsciente, si sufrió algún golpe y cómo fue la recuperación. También es importante conocer sus enfermedades previas y los medicamentos que toma. Además de esta entrevista, se realiza una exploración física y se comprueba la presión arterial para detectar posibles bajadas de tensión al incorporarse. Se realiza un electrocardiograma para estudiar el ritmo del corazón y detectar determinadas alteraciones cardiacas. En función de cada caso pueden ser necesarias otras pruebas como una analítica para detectar, por ejemplo, alteraciones metabólicas o anemia. En determinados pacientes también puede realizarse una prueba específica para estudiar la respuesta de los receptores de presión del cuello. En muchas ocasiones, una buena entrevista clínica y una valoración física adecuada permiten orientar la causa del síncope sin necesidad de realizar un gran número de pruebas. El papel de la enfermera cardiológica P.- ¿Qué papel tiene la enfermera en pruebas como el ecocardiograma o las pruebas de esfuerzo? R.- Enfermería tiene un papel fundamental en la preparación del paciente, en su vigilancia y en garantizar su seguridad durante las diferentes pruebas cardiacas. Si tras la valoración inicial no se consigue determinar la causa y existe sospecha de que pueda estar relacionado con alteraciones en el ritmo cardiaco, está indicado el implante de un monitor cardíaco insertable. Se trata de un dispositivo de tamaño reducido que se implanta debajo de la piel y realiza un registro eléctrico del corazón a largo plazo. Este dispositivo permite un seguimiento a distancia ya que envía la información al equipo sanitario. Enfermería tiene un papel crucial en este procedimiento: desde la preparación estéril y técnica para el implante, hasta la gestión del seguimiento telemático de las alertas y la educación del paciente sobre el funcionamiento del transmisor domiciliario. P.- ¿Qué importancia tiene el trabajo multidisciplinar entre enfermería, cardiología y urgencias en estos casos? R.- El manejo del síncope requiere de la colaboración de diferentes profesionales sanitarios, donde la enfermería ejerce como eje coordinador estructurando nuestra actividad en tres esferas: a) Valoración y estratificación de riesgo: identificación precoz de signos de alarma cardíaca y triaje adecuado para optimizar los tiempos de respuesta asistencial. b) Educación y soporte al paciente: instrucción en maniobras de contrapresión física para síncopes reflejos, gestión de la medicación y capacitación en el uso de dispositivos de monitorización remota c) Coordinación asistencial y seguimiento: enlace entre los servicios de urgencias, cardiología y Atención Primaria para garantizar la continuidad de cuidados y el cumplimiento del plan terapéutico. Cardiología, Enfermería cardiológica, Máster en Enfermería en cardiología, síncope vasovagal