Un juego solidario

Martes, 9 de abril de 2019

Seamos sinceros, ya sabemos cómo estamos de presión asistencial y cómo es el concepto de compañerismo que adquirimos desde la formación pregrado y durante nuestra vida profesional, y cómo de alienantes son las rutinas del día a día.

El pasado día 15 se publicaba en JAMA el enésimo informe que incide en que una gran mayoría de las declaraciones de alergia de los usuarios no lo es. Pese a ello, hay dos realidades innegables en la asistencia sanitaria:

  • Se siguen produciendo eventos adversos, con resultados graves o muerte, por administración de medicamentos inadecuados a pacientes alérgicos.
  • Hasta los afectados se muestran incómodos ante la reiteración de las preguntas sobre si tienen o no alergias. Con algún informático he llegado a discutir por qué lo seguimos preguntando si hay una alerta específica en la HCE.

Como enfermero preocupado por la #segpac me llama mucho la atención que el primer y, en muchos casos, casi único acto reflejo de los profesionales sanitarios relativo a comprobar la existencia de un riesgo en un paciente sea ese, preguntar la alergia

¿Son las alergias “otra cosa”?

Por ejemplo en nuestro “caso”, ¿cuántas personas preguntarán el nombre del paciente?, ¿cuántos mirarían el nombre en la ficha antes de preguntarlo?, ¿cuántos mirarían si ese paciente con ese nombre tenía prescrito ese antibiótico? “Pero si solo le estoy echando una mano a mi colega para poder tomar un café…”.

Xosé Manuel Meijome – Cuadernillo sanitario

Para consultar la publicación original, puede seguir este enlace.

Alergias, Efectos adversos

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