Una sala para desconectar, gracias al esfuerzo de una enfermera

Lunes, 7 de marzo de 2016

Maria_Rosa_RicartEntrevistamos a María Rosa Ricart, enfermera de la Unidad Esófago-Gástrica y Cirugía Torácica del Hospital Vall d’Hebron. Una enfermera que, con dedicación y esfuerzo, y en especial con el interés y la curiosidad por observar y comprender las necesidades de los pacientes, tuvo la idea de crear una sala para que tanto ellos como sus familiares tengan “un lugar donde desconectar, donde poder pasar las horas y vivir otra realidad”.

Pregunta-. ¿Cómo surge esta idea y por qué decidió llevar a la práctica esta iniciativa? ¿Recibió ayuda de alguien?

Respuesta-. La idea de crear una sala de lectura nace tras el ingreso hospitalario de mi padre, fue una frase que él  me dijo: “Qué diferente sería si hubiera un lugar donde desconectar, donde poder pasar las horas y vivir otra realidad”. En ese momento pensé «¿un espacio lúdico dentro de una zona de adultos en un centro sanitario tan grande?». Al principio tuve que oír muy diversas opiniones, pero con el apoyo de mi supervisora, del equipo médico y de todas mis compañeras, pude iniciar este proyecto, una sala de ocio en la planta 4ª pares del hospital.

Se trata de un lugar donde se puede ver la televisión sin molestar a nadie, se puede hacer bicicleta estática, leer, pintar, escribir, jugar sin hacer ruido y además dispone de unas vistas increíbles del mar y las montañas que rodean Barcelona. En definitiva, es un lugar donde poder desconectar emocionalmente, en un momento de la vida del enfermo que para muchos es muy estresante.

En la actualidad, además, cumple otra función. Es un aula educativa donde reúno a los trasplantados de pulmón y a sus familias, así que como podéis ver es una multitarea que está pensada como una pequeña isla en ese gran mundo hospitalario que es el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona.

Pregunta-. Tras tomar la decisión de crear este espacio y comunicárselo al hospital, ¿cuál fue la respuesta por su parte?

Respuesta-. La verdad es que la respuesta ha sido fantástica; el material ha sido fruto de aportaciones muy diversas: los propios enfermos, los familiares, médicos, celadores, el equipo de enfermería desde la jefatura hasta mantenimiento, pasando por limpieza, rehabilitación y algunas entidades comerciales como McDonald’s Heron City o la propia compañía que ha instalado las televisiones en todo el hospital y, por supuesto, yo misma, que vengo cargada muchas mañanas en el metro con los libros que muchos de mis amigos y familiares me dan para la sala.

Pregunta-. ¿En qué consiste la sala? ¿Con qué material cuenta?

Respuesta-. Creo en la diversidad y, por lo tanto, dentro de este espacio encontraréis lectura en muchos idiomas, libretas, colores, juegos de mesa, juegos para las personas que padecen Alzheimer, pero, sobre todo, encontraréis muy buena voluntad por parte de todos los que nos hemos implicado en este proyecto, que se ha vuelto mi pequeña zona solidaria.

Me enorgullece poder decir que el coste ha sido cero, solo la implicación personal de todas las personas que me han secundado, que han sido muchas y a las que nunca podré llegar a agradecer su ayuda y que sin ellas esta idea no habría podido llevarse a cabo.

Pregunta-. ¿Por qué cree que los hospitales no suelen disponer de un espacio como este?

Respuesta-. El hecho de que este tipo de experiencia no sea habitual en todas las plantas, es por el esfuerzo y sacrificio que comporta a todos/as; sí que está más contemplado en las áreas infantiles y en centros para largos ingresos.

Pregunta-. ¿Cómo beneficia al paciente?

Respuesta-. Con esta nueva experiencia espero poder demostrar los beneficios que se obtienen al tratar al paciente en toda su amplitud, como un ser biopsicosocial. ¿Qué quiero decir con ello? Muy sencillo. Por ejemplo, en nuestro hospital las visitas son restringidas a dos por cama, y son habitaciones de dos. Este espacio permite la visita de más familiares sin molestar ni al otro ocupante de la habitación ni al personal de enfermería, pues creo que es muy importante que la relación que el propio paciente tiene con su mundo, en este caso su familia, siga tras el ingreso.

Pregunta-. ¿Hay personal sanitario ocupándose de la supervisión y vigilancia de la sala?

Respuesta-. Sí, yo superviso y ordeno todo lo que puedo e incluso los propios enfermos y sus familiares durante el ingreso colaboran desinteresadamente conmigo.

 

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