Cinco enfermeros en el desiertoJueves, 27 de abril de 2017 por J.M. Salas Cuando soplan aires de cambios en urgencias y emergencias prehospitalarias. Cuando un afán de protagonismo intenta separar al que siempre fue un gran equipo . Cuando hay quienes necesitan subirse a la ambulancia con el “aquí mando yo”. Me llegó un inesperado viaje al desierto de Merzouga, Marruecos. Me sumé a un equipo de profesionales para brindar asistencia médica a un grupo de corredores en una maratón de 45 kilómetros por el desierto. 5 enfermeros y yo nos embarcamos en una responsable aventura. Vehículos todoterreno, material sanitario traído desde España, medicamentos, desfibriladores y una planificación a conciencia de cada tramo de la carrera. Las noches se teñían de arena, té verde y reuniones de equipo para coordinar que todo saliera bien. Superamos imprevistos, problemas meteorológicos y hasta “la misteriosa desaparición de la caja 4 y 5”, algo que parece un tema digno de Iker Jiménez y que algún día tendrá su propio post. Nos preparamos para lo probable y para afrontar lo inesperado, como tenía que ser. Revisamos las diferentes alternativas para poder trasladar de la mejor manera posible a cualquier corredor que necesitara una asistencia en otro nivel. Posicionamos estratégicamente la ambulancia local y nos informamos de como activar el helicóptero en caso de necesidad. Los que me conocen saben que no me gusta ser protagonista, comparto responsabilidades y disfruto viendo a cada miembro de mi equipo hacer lo que mejor sabe, y en esta ocasión, puedo afirmar que los 5 hicieron un trabajo brillante. La carrera trascurrió sin mayores incidentes. Y cuando llegó el último corredor, pude respirar tranquilo. Aunque siempre intento trasmitir tranquilidad a mi equipo, la profesión va por dentro. Años, formación y experiencia hacen que convivir con el estrés y la incertidumbre me permita disfrutar de una tempestad en el desierto. Ya de vuelta a España, sin duda alguna lo más valioso que me traje en mi mochila, no fue la incuestionable experiencia profesional o el haber disfrutado de una extravagante cultura, sino la amistad de 5 grandes enfermeros, 5 grandes compañeros con quienes estoy seguro que haremos más de un viaje. Gracias Laura, Carolina, Belén, Pablo y Manuel por hacerme sin duda alguna, un mejor médico. Este post va dedicado para los que todavía no entienden que en sanidad se trabaja en equipo. J.M. Salas – Con Tinta de Médico Para leer la publicación original visita este enlace.