Mi primer puesto de enfermera nada más salir de la carrera

Martes, 29 de enero de 2013

Los primeros meses de trabajo como enfermera en el servicio de quirófano, en el Hospital de “La Paz de Madrid, fueron al principio más difíciles que gratificantes y la experiencia, con el tiempo, me enseñó a ver las cosas desde otro punto de vista.

Cuando terminé mis estudios de enfermería creía que estaba preparada para “todo lo que me pudiera encontrar” y que además contaba con todos los conocimientos teóricos que había aprendido en la Escuela de enfermería mucho más recientes que los de mis compañeros. Realmente sabía muchas cosas pero también me di cuenta que en otras, como en la práctica de técnicas enfermeras, aún tenía mucho que aprender. Afortunadamente he tenido unos compañeros estupendos y con ganas de enseñar.

Fue un comienzo con muchas ilusiones. Me sentía afortunada por tener ese contrato de verano tan deseado por todos los que finalizábamos nuestros estudios.

Me preguntaba muchas cosas, sobre todo, qué tal me iría integrando en el equipo sanitario y cómo me veían, ya que en ocasiones existían situaciones que contribuían a aumentar el nivel de estrés, que con el tiempo y el aprendizaje, se consigue llegar a controlar.

Durante este tiempo roté por distintas especialidades del servicio de quirófano con la dificultad de que es imposible saber de todo, lo que me hacía sentirme insegura, pero también con la facilidad que te ofrecían tus nuevos compañeros para preguntarles todo.
De todo esto guardo una parte muy positiva, posiblemente la que más, que me ha sido muy útil durante el año que siguió a mi relato y fue la de conseguir experiencia en un servicio especial como es quirófano. Esto me facilitó el que me hicieran nuevos contratos en el mismo servicio de otros hospitales y todo lo que he aprendido a lo largo de este tiempo me ha hecho darme cuenta de que ésta es la especialidad que me gustaría estudiar.