2020, el verdadero año de las enfermeras

Miércoles, 12 de mayo de 2021

Era 2019 cuando, en la celebración de la 72ª Asamblea Mundial de la Salud celebrada en Ginebra, se acordó declarar por unanimidad que el 2020 sería el Año Internacional de la Enfermera y la Matrona. Una proclamación que el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom, acogió con alegría argumentando que la OMS se enorgullecía de esta proposición porque “estas dos profesiones son invaluables para la salud e las personas en todas partes. Sin enfermeras y matronas no lograremos los Objetivos de Desarrollo Sostenible ni la cobertura sanitaria universal”.

profesional sanitario | iStock
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Como cada año, en el mes de mayo se celebra el Día Internacional de la Enfermería, por ello queremos homenajear más que nunca la labor que realizan las enfermeras recordando la gran labor que llevaron a cabo; un año en el que su trabajo fue más necesario que nunca por la aparición de un virus que paralizaría al mundo.

Un año de lucha

El 31 de enero el Centro Nacional de Microbiología confirmó el primer caso de coronavirus en España en La Gomera. Nadie podía imaginar la magnitud con la que afectaría ni que, más de un año después, España pasaría a contar con más de tres millones de casos. Casos asintomáticos, casos muy graves, personas aisladas sin tener acompañamiento, un Estado de alarma y la vida de las personas en manos de miles de profesionales sanitarios que conforme pasaban los días y meses de duro trabajo, el cansancio iba apoderándose de ellos. “Jamás habría imaginado que el Año Internacional de la Enfermería y la Matrona consistiría en hacer frente a una pandemia de semejante envergadura durante tantos meses”, afirma Tanía María Campaña, enfermera de Hospitalización en el Hospital Ramón y Cajal.

Las profesionales enfermeras han trabajado dando todo de ellas en un momento en el que cada día estaba marcado por la incertidumbre de cómo actuar frente a un virus desconocido que se estaba llevando la vida de tantas personas. Todos los profesionales sanitarios pasaron a ser el gran eslabón, un grupo primordial del que no se podía prescindir, y que más que nunca se merecían que el 2020 fuese su año para agradecerles toda la labor, esfuerzo y dedicación que estaban realizando. “La pandemia ha incrementado nuestro protagonismo, se ha demostrado que somos una pieza imprescindible en el sistema sanitario. Sin lugar a dudas ha sido nuestro año pero no como una celebración, sino como un año donde hemos trabajado al 200%”, explica María Rosa Rubio, enfermera en planta de hospitalización de Infecciosas de Lugo.

covid | iStock
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María Teresa González, enfermera y docente en la Universidad Autónoma de Madrid, asume que nadie se esperaba que una pandemia cambiara tanto la vida de todas las personas a nivel mundial, y mucho menos que afectara a la forma de trabajar. “Ha sido un año marcado por una situación excepcional, inesperada, abrupta, que ha marcado nuestra trayectoria vital reconfigurando nuestras expectativas vitales, nuestros proyectos futuros, nuestros anhelos…y que nos ha obligado a modificar nuestra visión e interpretación de la realidad desde una perspectiva más cortoplacista poniendo mayor énfasis en el aquí y en el ahora. Nadie se podía esperar un año como el que hemos vivido (y que seguimos viviendo aún en la actualidad”.

La llegada de los cambios

Todas ellas coinciden en lo duro que ha sido (y sigue siéndolo), pero sobre todo, en que si hay algo que caracteriza al 2020 ha sido una palabra: trabajo. “Lo han marcado las limitaciones que teníamos para realizar nuestro trabajo, tanto por la falta de conocimiento sobre el virus, especialmente al comienzo de la pandemia, como por los cambios de protocolos continuos. A consecuencia de todo esto, la inseguridad de traer el virus a casa y de contagiarte a ti mismo, a los pacientes y a la familia. Este virus ha dado protagonismo a la profesión, la ha ensalzado. La gente la ha reconocido y valorado, creo que se respeta más nuestra labor”, explica Blanca Fachado, enfermera de urgencias (PAC).

Profesionales sanitarias que trabajaron sin límites y tuvieron que cambiar su forma de realizar su trabajo, adaptarla a las nuevas medidas y normas para evitar poner en riesgo su salud, pero donde el paciente seguía siendo lo más importante. Los protocolos de actuación variaron, la comunicación se hizo más difícil, pero la forma de tratar era la misma. “El paciente siempre ha sido el centro de los cuidados y la COVID-19 no ha cambiado esta prioridad en nuestro trabajo. Lo único que modificamos fue la forma de trabajar en función de la presión asistencial; trabajamos por funciones en determinados momentos y siempre en equipo. Al mismo tiempo teníamos comunicación con el equipo médico e intentábamos coordinarnos todos para realizar todas las técnicas y pruebas que se precisaban en cada momento”, explica Tania María, enfermera del Hospital Ramón y Cajal.

Sí que cambió radicalmente en la forma de actuar en la docencia, María Teresa González, profesora en el departamento de Enfermería de la Universidad Autónoma de Madrid, tuvo que adaptar sus clases. Todo aquello que era presencial debía hacerse telemáticamente. “En relación al Año Internacional de la Enfermería, nuestra planificación de trabajo estaba centrada en actos académicos que visibilizaran la Enfermería y su contribución a la sociedad, lo que se ha transformado en celebraciones desde lo cotidiano. Desde mi perspectiva creo que esta situación de ‘docencia en la distancia’ combinada con las ‘prácticas tuteladas en escenario de pandemia’ sitúa al estudiante de Enfermería en un marco complejo donde la responsabilidad toma matices superlativos”. “Han vivido con mucha incertidumbre, miedos, preocupaciones…y probablemente muchos de ellos con cierta ansiedad. Al margen de las situaciones personales que cada uno de ellos haya podido vivir, la incertidumbre en lo académico y la presión sobreañadida de las prácticas tuteladas ‘diferentes’ con elementos de presión, les ha enfrentado ante importantes retos. El claustro de profesorado y las instituciones académicas siempre hemos tenido esto muy presente tratando de tomar decisiones y facilitar recursos que garantizaran la sensación de control y seguridad. Quizás ellos no sean muy conscientes de ello aún, pero quiero creer que, con el tiempo, harán una lectura positiva de todo lo vivido y lo apreciarán como un valor. El modo en que nosotros como docentes les acompañemos debe ir en consonancia con esta doble responsabilidad”.

Momentos que no se van de la mente

Las enfermeras han tenido un papel muy importante en primera línea. Han estado a pie de cama las 24 horas del día, han visto la evolución de los pacientes. En investigación, están siendo clave para el conocimiento de la enfermedad y el avance de los tratamientos. Son los encargados de vacunar a toda la población, han hecho trabajo de rastreadoras, han acompañado a los pacientes en su proceso de enfermedad y a sus familiares en su duelo anticipado. Ellas eran el nexo de unión entre ambos a través de los diferentes dispositivos electrónicos…

Profesionales sanitarias durante la pandemia
Profesionales sanitarias durante la pandemia

En todos estos momentos han tenido momentos malos y buenos. El paciente seguía siendo el elemento central y clave, y jamás podrán quitarse de la mente el terror en las miradas de los pacientes, la soledad y el miedo que transmitían y todos los fallecimientos que había cuando son un colectivo que está acostumbrado a lidiar con la muerte en circunstancias totalmente diferentes. “Los peores momentos siguen siendo a día de hoy ver a los pacientes fallecer solos, sin poder estar rodeados de los suyos o incluso el momento en el que un paciente tenía que despedirse de sus familiares por una videollamada porque le trasladaban a la UVI para intubarle y no saber si volvería o no a despertar de la sedación”, cuenta la enfermera del Ramón y Cajal, Tania María.

Por otro lado, también están los momentos de las altas tras haber visto toda la evolución del paciente, las primeras vacunas, e incluso el compañerismo que apareció tras tantas horas que hizo que el trabajo fuera más llevadero.

Tania María, Blanca, María Teresa y María Rosa son un pequeño ejemplo de todo lo que han realizado los profesionales sanitarios todo este tiempo. Y aunque aún hay mucho que cambiar: ratio enfermera, mejoras en contratos laborales, mejorar las competencias en Enfermería y todas sus especialidades…Todo ello les ha enseñado que se puede salir adelante a pesar de las adversidades y que el personal sanitario unido con pocos recursos es capaz de salir de algo tan complicado como una pandemia.

Puede que el Año Internacional de la Enfermera sea recordado por una pandemia, por el cansancio, estrés y duro trabajo de las profesionales enfermeras. Por unos aplausos donde se intentaba desde cada domicilio agradecer la labor que estaban llevando a cabo. Por el gran peso que ha ganado el trabajo en equipo y la sanidad pública o por el Premio Princesa de Asturias de la Concordia. Pero sobre todo ha dejado clara una cosa: en un año en el que tuvieron que darlo, todo este reconocimiento cobra sentido porque se ha demostrado, más aún, que las enfermeras son una pieza clave e imprescindible en el sistema sanitario.

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