CECOVA insta al uso adecuado de la mascarilla a modo de prevención de la COVID-19 y otras dolencias respiratorias

Lunes, 11 de enero de 2021

El Consejo de Enfermería de la Comunidad Valenciana (CECOVA) ha recomendado, en una nota de prensa, la correcta utilización y el cambio constante de la mascarilla como método de prevención tanto de la COVID-19 como de otras enfermedades respiratorias. “Los últimos estudios llevados a cabo con esta protección facial confirman que el nivel de inmunidad de la población ante la aparición de enfermedades vinculadas al descenso de temperaturas ha mejorado significativamente desde que las autoridades obligaron a llevar la protección en la cara”, apuntan.

A esta conclusión ha llegado The New England Journal of Medicine, informan desde CECOVA, en su número de noviembre. Los investigadores Monica Gandhi y George W. Rutherford defienden en su artículo “Facial masking for Covid-19-Potential for ‘variolation’ as we await a vaccine” “que la utilización masiva de mascarillas podría estar creando inmunidad a la COVID-19 de manera indirecta, frenaría el contagio y la reducción de síntomas tras superar la enfermedad”.

Así, desde la entidad enfermera “siempre se ha recomendado el uso de la protección de boca y nariz como sistema de protección ante el coronavirus”. Juan José Tirado, presidente del CECOVA, ha destacado que “ahora más que nunca, cuando se ha batido el fatídico récord de contagios, casi 6.300 positivos el pasado día 9 en la Comunidad Valenciana, es imprescindible que apliquemos la mascarilla de forma correcta y la reemplacemos cuando pase a ser inservible para la contención de la pandemia, como marcan los fabricantes y establecen las autoridades”.

En este sentido, el representante ha subrayado que el principal factor que condiciona la gravedad de la enfermedad es “la carga vírica recibida o cantidad de partículas de patógenos que produce el primer contagio”. E insiste, además, en que la revista The New England Journal of Medicine es “muy clara” cuando expone que los datos virológicos, epidemiológicos y ecológicos certifican que las mascarillas FFP2 y FFP3 protegen de la infección y, en el caso de que esta se produzca, hacen que los síntomas resulten “más atenuados”, estipulan desde CECOVA.

Gandhi y Rutherford “esgrimen que el uso universal de mascarillas podría contribuir a mejorar la proporción de infecciones asintomáticas por SARS-CoV-2, o bien que la infección se presente con una sintomatología muy leve. En su artículo, los científicos evidencian que, a mediados de julio, se estimó que la tasa de infección asintomática con SARS-CoV-2 era del 40%. Sin embargo, ahora parece que las tasas de infección asintomática son superiores al 80% en los entornos con uso de mascarilla. Una afirmación que confirmaría que los países que han adoptado el uso de la mascarilla en toda la población han reportado menores tasas de casos graves, hospitalizaciones y fallecimientos”.

Uno de los factores que hay que tener en cuenta a la hora de utilizar la mascarilla es el tiempo de uso y cada cuánto es necesario sustituirla. El análisis Tendencias Cofares revela que caso el80% de los españoles admite que no sustituye su protección facial tras exceder su tiempo de uso, recogen desde la institución enfermera. Pese al conocimiento teórico sobre el tiempo de remplazo de la mascarilla, prácticamente el mismo porcentaje, el 79,8%, reconoce tener olvidos, siendo de nuevo los hombres quienes más los experimentan.

Los últimos datos de contagios en la autonomía “confirman que la relajación de las medidas contra la propagación de la COVID-19 durante las fiestas navideñas para fomentar la actividad económica y favorecer los encuentros familiares han desembocado en la tercera ola de transmisión”. De ahí que “el uso apropiado de las mascarillas debe asumirse como una postura de responsabilidad individual”; Tirado advierte de que bajar la guardia “puede poner en jaque la asistencia sanitaria porque los hospitales están saturados y en enero y febrero pueden llegar a desbordarse, sin posibilidad de atender correctamente a los miles de pacientes infectados”.

De acuerdo con los datos ofrecidos en el mencionado comunicado, el 92% de los brotes de origen social en la región proceden de las reuniones. Tirado ha recalcado que es “una cifra muy elevada que debe atenuarse para no perjudicar a los profesionales de enfermería que atienden a la población en los hospitales, centros de salud y residencias de mayores”, e incide en que hay que tomarlo “en serio y seguir las recomendaciones para evitar los contagios”.

El presidente del CECOVA expone asimismo que deben mantenerse todas las mediadas de prevención junto a la mascarilla, como el lavado de manos, la distancia física, mantener ventanas y puertas abiertas en la medida de lo posible y minimizar número de contactos. De igual modo, redunda en que las reuniones familiares se ciñan a los grupos de convivencia y que los confinamientos nocturnos se mantengan, así como evitar todos los viajes innecesarios y reducir las visitas a las residencias de mayores “hasta que no se confirme la disminución de la carga viral”.

Por último, desde la entidad enfermera se insta a las administraciones competentes a que aumenten la frecuencia de horarios del transporte público al máximo “para evitar las aglomeraciones, garantizando una adecuada ventilación y que la población cumple las medidas de prevención, que incluyen no hablar ni comer y hacer un uso correcto de la mascarilla”, concluyen.

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CECOVA, Mascarillas, Prevención de la COVID-19

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