Cuidados de la piel, protección durante todas las estaciones del año

Miércoles, 10 de septiembre de 2025

por diariodicen.es

En la recta final del verano podemos ver los estragos que, durante los últimos dos meses, el sol ha hecho en nuestra piel. La exposición prologada sin protección y la escasa hidratación pueden derivar en quemaduras solares, envejecimiento prematuro y, en casos más graves, melanoma. La prevención es parte fundamental de los cuidados de la piel no solo en verano, sino también ante el frío que acecha en los meses de invierno.

Hablamos con Maribel Pastor Orduña, presidenta de la Asociación Nacional de Enfermería Dermatológica e Investigación del Deterioro de la Integridad Cutánea (ANEDIDIC), sobre cómo afectan los cambios de temperatura a la piel y cuáles son las principales medidas de prevención y cuidado.

Maribel Pastor Orduña, presidenta de la ANEDIDIC.

Cuidados de la piel ante el calor

Pregunta.- ¿Cómo afecta el verano a la piel y qué consecuencias son las más habituales tras finalizarlo?

Respuesta.- Además de las típicas quemaduras solares, hay otros aspectos como la hiperpigmentación, o manchas oscuras en la piel, la deshidratación cutánea, brotes de acné o dermatitis por contacto. Cada uno de estos problemas que pueden aparecer en la piel durante y después del verano se deben tratar adecuadamente: desde la necesaria ingesta de agua (recordemos que hay que permanecer hidratados, especialmente en épocas de calor), la aplicación de cremas hidratantes o el uso de productos específicos según la lesión que se haya producido.

Independientemente de todo esto, hay que tener presente que la piel tiene memoria. El bronceado es una quemadura de la piel, siempre, y genera una huella que nunca es sana. Esto no quiere decir que se pueda tomar el sol, sino que debe hacerse con la protección y el cuidado adecuados para prevenir posibles complicaciones en el futuro.

P.- ¿Qué cuidados son los más adecuados para esta época del año?

R.- La hidratación es esencial, ya que, con el calor, el agua de nuestra piel se evapora y puede lesionarse. Por ello, tanto la ingesta frecuente de agua como la aplicación de cremas hidratantes en la piel resultan fundamentales. Entre las principales recomendaciones después de la exposición solar es una ducha de agua templada y aplicar crema hidratante en todo el cuerpo.

Algo que nunca se debe olvidar es aplicar un fotoprotector solar, que podemos reforzar con ropa protectora y accesorios. Aunque es fundamental durante todo el año, adquiere una relevancia especial en verano debido al aumento de la radiación ultravioleta (UV). La exposición prolongada al sol sin una adecuada protección puede provocar quemaduras solares, envejecimiento prematuro de la piel y aumentar el riesgo de cáncer de piel.

Como cuidados adicionales, se pueden realizar exfoliaciones regulares, llevar a cabo una dieta equilibrada rica en antioxidantes o, en caso de buscar algo más avanzado, recurrir a tratamientos profesionales concretos para abordar problemas específicos de la piel.

P.- En los últimos años, las temperaturas están siendo cada vez más extremas y el impacto sobre la piel quizás lo veremos dentro de un tiempo. ¿Cree que es necesario implementar la prevención y la educación para la salud en esta área? ¿Qué papel tiene la enfermera en todo ello?

R.- La prevención, concienciación y la educación a la ciudadanía son absolutamente fundamentales, tanto en este como en otros ámbitos relacionados con la salud, especialmente para los colectivos más sensibles, como la población infantil y la tercera edad. Sin embargo, no se solventa con un ciclo de conferencias… La educación para salud debe estar presente dentro del diseño curricular de los colegios, porque solo desde la base podremos construir una sociedad más concienciada sobre la importancia de proteger la piel durante todo el año.

El papel de la enfermera es básico en todo este engranaje. Tratamos directamente con los pacientes, conocemos sus dolencias, sus hábitos y les ayudamos a reconducirlos para que lleven un estilo de vida lo más saludable posible. Esto incluye también indicaciones sobre cómo cuidar la piel y las medidas a seguir en caso de producirse lesiones. Aun así, la prevención y la educación para la salud tiene que ser un trabajo común y debe estar presente en todos los ámbitos.

Cuidados de la piel ante el frío

P.- Si bien los riesgos de la toma de sol sin protección comienzan a ser conocidos por la sociedad general, ¿sabemos enfrentarnos al frío? ¿Qué riesgos podemos sufrir?

R.- En este caso no son tan conocidos, pero la climatología adversa del otoño y el invierno, acompañada siempre por frío, viento y humedad también pueden dañar nuestra piel. El frío produce sequedad en la piel y, nuevamente, la hidratación de la piel, especialmente en zonas expuestas como la cara o las manos, debe ser una constante en nuestro día a día.

Además, existen patologías de la piel, como la psoriasis, la dermatitis atópica o la rosácea, que pueden agravarse durante estaciones frías del año. En este sentido, debe tener en cuenta una serie de precauciones, como el uso de tejidos adecuados que permitan transpirar la piel (como algodón o lana); evitar los cambios bruscos de temperatura, ya que pueden provocar irritaciones, o proteger bien las manos y los pies del frío, con guantes, calcetines y calzado adecuados. El bálsamo protector para los labios debe estar también entre los básicos del invierno.

P.- De cara a la época invernal, son muchos los que se desplazan a zonas de montaña o lugares donde las bajas temperaturas pueden dañar la piel. ¿Qué consejos podría darles? ¿Existen grupos más vulnerables que deben tener más precaución?

R.- Uno de los aspectos a los que hay que prestar especial atención es que el sol también quema en invierno. Por ello, si se va a esquiar, por ejemplo, se debe aplicar crema protectora y extremar las precauciones para evitar lesiones en nuestra piel.

Además de utilizar la ropa y el calzado adecuados y evitar los cambios bruscos de temperatura, también es recomendable que no se tomen duchas con agua muy caliente. Otra de las cosas que debemos evitar es calentar los pies y las manos pegados a la calefacción o al fuego, ya que, precisamente, provocan ese paso brusco de frío-calor y puede dañar nuestra piel.

P.- ¿Cuáles son los principales objetivos de la ANEDIDIC?

R.- Entre los principales objetivos de ANEDIDIC se encuentra impulsar la investigación en el campo de la Enfermería, y principalmente el referente en los cuidados de la piel. No en vano, editamos la Revista Enfermería Dermatológica, con cerca de dos décadas de historia y referencia a nivel nacional en este campo.

A lo anterior, se suma el objetivo de realizar y estimular publicaciones científicas por mediación de un boletín de la asociación y reflejarlo a su vez en la creación de una web profesional-científica. En nuestra página se pueden consultar diversos artículos, basados en la evidencia científica más reciente, así como guías de cuidados enfermeros y otra documentación de utilidad para profesionales de la Enfermería.

Otro de los fines de nuestra Asociación pasa por contribuir a la formación continuada del post grado, además de normalizar y consensuar guías de práctica clínica en el proceso del Deterioro de la Integridad Cutánea. Igualmente, colaboramos con otras entidades afines para la promoción de proyectos comunes de interés.

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ANEDIDIC, Cuidados de la piel, Dermatología, enfermera, quemaduras solares

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