De enfermeros a payasos: sacando sonrisas en el hospital

Martes, 20 de noviembre de 2018

Son profesionales de distintos campos: Enfermería, pedagogía, educación, interpretación de lengua de signos, psicología… y todos ellos compaginan sus trabajos con ser payasos de hospital, una iniciativa que cada vez se expande más y con la que consiguen que cientos de niños ingresados, a través de juegos y magia, vuelvan a sacar la sonrisa, pierdan el miedo y se sientan como en casa.

Ana Fraile

La diversión infantil es garantía de un adecuado desarrollo físico y emocional. Jugar es la manera en la que los niños se relacionan con el entorno: descubren, conocen, crean vínculos afectivos, expresan sus emociones… Y es que divertirse es una actividad que produce placer y distrae de las preocupaciones y el aburrimiento. En muchas ocasiones los niños ingresan en el hospital por un largo periodo de tiempo y los juegos y las risas se acaban, bien por el dolor de alguna patología, o porque no están en sus hogares. 

Para paliar y acabar con esta situación comenzaron a crearse múltiples asociaciones con voluntarios que tienen como objetivo sacar una gran sonrisa a los niños y hacerles sentir como en casa porque, tal y como decía Charles Chaplin, “un día sin reír, es un día perdido”, por lo que no podían permitir que miles de pequeños estuvieran tristes cada día.

Payasos de hospital

Se trata de profesionales, artistas, sanitarios, bailarines… que compaginan sus trabajos con este. Cada día dejan su uniforme y se introducen en el papel del payaso que ejercen, entran en el hospital e intentan trasladar a los pasillos y a las diferentes plantas la alegría que echan en falta. Es un proyecto de humanización al que cada vez se suman más centros sanitarios con el objetivo de devolver a los niños su bienestar físico y emocional. Es un trabajo en equipo que permite que la estancia de los más pequeños en el hospital sea más llevadera. Así lo califica Pedro Gómez de Quero, médico adjunto del Hospital de Salamanca, uno de los tantos profesionales que incluye este tipo de actividades. “El hecho de que un niño y su familia se encuentren ingresados en un hospital, por banal que sea su enfermedad o su intervención quirúrgica, supone una ruptura en su vida y altera su bienestar emocional. Las visitas en la planta de pediatría de los payasos consiguen que el entorno hospitalario lo vean menos hostil y que la situación en la familia sea más fácil de llevar”, explica. 

Ana Fraile (en la fotografía superior) es enfermera y payaso. Esta profesional sanitaria estudió arte dramático y Enfermería y trabaja en la UCI Coronaria del Hospital de Salamanca, trabajo que compagina con ser payaso en Salamanclown. “La hospitalización supone una ruptura con el medio habitual del niño y eso les puede generar una pérdida de control”, comenta. Lo que pretende con su trabajo es generar para los niños un ambiente positivo, que vuelvan a jugar, a imaginar, a reír y que esas sensaciones positivas les ayuden a afrontar situaciones adversas. “Para un payaso de hospital sentir que consigues transmitir emociones y ver un cambio positivo en la energía del niño, de sus familiares o incluso en la planta en general, es lo mejor que se puede recibir”, explica.

Una labor importante 

Esta profesional enfermera participa cada día con sus compañeros en diferentes hospitales después de que hace varios años acudiera junto a otros artistas salmantinos a hacer una visita a la planta de pediatría y descubriera la importante labor que realizan. “Los integrantes de Salamanclown somos profesionales del teatro que nos conocemos por trabajar en diferentes proyectos juntos. Sabíamos la labor que llevan a cabo los payasos de hospital y la existencia en otras provincias, pero fue en 2015 cuando nos invitaron a la planta de pediatría, cuando observamos los beneficios y poco a poco decidimos construir la asociación y realizar un proyecto para colaborar con la planta del hospital”, explica. Los payasos se comunican tanto con los profesionales sanitarios de la planta como con las maestras, pero son las enfermeras las que les comunican el estado general de los niños para que ellos puedan efectuar intervenciones individualizadas en las habitaciones o en el acompañamiento a quirófano que han empezado a hacer. 

No se trata de un trabajo sencillo que pueda realizar cualquier persona, de hecho, es necesario tener una formación clown y específica de clown de hospital, puesto que se trabajará en un ambiente especial. Todos los que se dedican a ello tienen años de formación en teatro y en diversas disciplinas artísticas. Ana relata que, tanto ella como el resto de sus compañeros de la asociación, intentan cuadrar sus agendas para verse varias veces al mes para “entrenar como payasos”, aparte de los días que van al hospital. “Creo que una parte fundamental son las ganas y el amor que le ponemos al proyecto”, apunta.

Día de hospital 

Cada uno de los miembros de la asociación tiene su trabajo, en el caso de Ana como enfermera. Ella misma afirma que ser payaso le ha enseñado otra forma de comunicarse con los pacientes desde la Enfermería. Hasta ahora el Hospital Universitario de Salamanca realiza dos tipos de actividades: la primera es el acompañamiento de los niños ingresados en la planta de pediatría mediante juegos, magia y canciones en cada una de las habitaciones durante una tarde con una periodicidad mensual; la segunda, y más novedosa, se lleva a cabo una mañana completa al mes, en la que existe actividad quirúrgica de cirugía y consiste en acompañar a los niños que van a ser intervenidos desde el momento de su ingreso, pasando por su entrada en quirófano y posteriormente en el postoperatorio inmediato. Pero no son las únicas actividades que efectúan, también colaboran con otras asociaciones en las distintas fiestas que se desarrollan a lo largo del año en el hospital, como puede ser la de Navidad, la de fin de curso o la del Día del Niño Hospitalizado.

Pedro Gómez de Quero

El día que van al centro hospitalario llevan a cabo las intervenciones de manera individual, siguen un protocolo de orden de entrada basado en un listado que indica en qué habitaciones pueden entrar y en cuáles no. Sin embargo, no se queda la cosa ahí. Uno de los mayores miedos que puede tener un paciente es la hora de bajar a quirófano, de no tener a sus padres al lado y someterse a una operación. Estos profesionales también realizan acompañamientos a quirófano gracias a Pedro Gómez de Quero, jefe del Servicio de Pediatría, quien decidió que se hiciera esta labor. Con ello consiguen generar un ambiente positivo, aliviar a los niños en los momentos de espera que pueden generar ansiedad y mejorarle esa experiencia tanto a los pacientes, como a sus padres.

Ana recuerda con una gran sonrisa uno de sus momentos preferidos, y quizás uno de los más divertidos y entrañables que ha vivido como payaso, cuando un niño le pidió que le operaran ellos. Sin embargo, no todo son buenos momentos, ni alegres y por eso mismo están ahí, para intentar con sus narices rojas y sus disfraces sacar una sonrisa a los pacientes más pequeños y devolverles, aunque sea por un rato, esa alegría que les caracteriza. “Hay muchos instantes muy duros, pero intentamos mantener nuestra energía para poder llevar a cabo nuestra labor”, puntualiza.

Es una iniciativa con la que todos están entusiasmados, desde los hospitales y los pacientes, hasta los propios familiares. “Los familiares están encantados con la iniciativa. La ven muy positiva en todos los aspectos, puesto que no solo ayuda a los niños, sino que ellos mismos ven que calma en parte el sufrimiento que sienten por tener a su hijo ingresado en el hospital”, explica este facultativo. Es una labor humanitaria para la que hay que tener voluntad y una gran formación. Y es que, a pesar de que la mayoría de las asociaciones que se dedican a esta labor son sin ánimo de lucro, siempre se llevan el mejor premio: la sonrisa de los más pequeños del hospital. Por ello, Ana Fraile tiene muy claro que siempre formará parte de ella, para que siga creciendo y llegue lo más lejos posible a todos los niños que lo necesitan.

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Hospital Universitario de Salamanca, humanización, niños ingresados, payasos, Salamanclown

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