¡Vuelta al cole! La enfermería escolar reivindica su papel en un regreso a las aulas centrado en la saludMartes, 8 de septiembre de 2026 por diariodicen.es El regreso a las aulas vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de reforzar la prevención, los hábitos saludables y la atención a las necesidades de salud de niños y adolescentes durante toda la jornada escolar. La enfermería escolar desempeña un papel clave en la protección integral de la salud de niños y adolescentes, más allá de atender una urgencia, la enfermera escolar contribuye a crear entornos educativos más seguros, saludables e inclusivos, acompañando al alumnado durante toda su etapa escolar. La vuelta al colegio ya está en marcha. Miles de niños y adolescentes recuperan estos días los horarios, las rutinas y las exigencias propias del curso, y la pregunta que sigue sobrevolando es la misma: ¿tiene la enfermera escolar la presencia necesaria en los centros educativos? La enfermería escolar reivindica su papel en el comienzo del curso Recomendaciones para el comienzo del curso escolar Desde el ámbito enfermero se insiste en que el inicio de curso es una buena oportunidad para recuperar hábitos que durante el verano suelen relajarse. Así lo explican desde el Colegio de Enfermería de Zaragoza mediante recomendaciones para comenzar el curso escolar de la manera más saludable. Algunas de estas recomendaciones son dormir las horas necesarias, mantener una alimentación equilibrada, hacer ejercicio, limitar el uso de dispositivos electrónicos y cuidar la higiene son algunas de las pautas que pueden facilitar la adaptación a la rutina escolar y ayudar a prevenir problemas frecuentes durante los primeros meses. El sueño ocupa un lugar especialmente importante. Los cambios de horarios propios de las vacaciones pueden hacer que la vuelta a las clases resulte más difícil, apuntan desde el colegio, por lo que se recomienda recuperar de forma progresiva los horarios habituales de descanso. En la infancia, dormir entre nueve y doce horas, dependiendo de la edad, y entre ocho y diez en la adolescencia resulta fundamental para afrontar la jornada con capacidad de concentración y un adecuado estado de ánimo. La alimentación también forma parte de esa preparación. Un desayuno suficiente y una dieta variada contribuyen a mantener la energía durante la jornada, mientras que reducir la presencia de productos ultraprocesados y bebidas azucaradas ayuda a consolidar hábitos saludables. A ello se suma la conveniencia de que niños y adolescentes mantengan una actividad física diaria y aprovechen, siempre que sea posible, los desplazamientos al centro educativo para caminar o utilizar la bicicleta. La organización de las rutinas no se limita, sin embargo, a los aspectos físicos. El regreso a las aulas puede generar nervios, preocupación o inseguridad, especialmente cuando supone cambiar de centro, comenzar una nueva etapa o enfrentarse a un entorno social diferente. Escuchar a los menores, hablar con ellos sobre cómo se sienten y prestar atención a cambios persistentes en su comportamiento puede ser tan importante como revisar una mochila o preparar el material escolar. Una mirada sanitaria dentro de los centros educativos En este contexto, las organizaciones profesionales y científicas de Enfermería llevan años defendiendo que la presencia de enfermeras en los centros educativos debe entenderse como una herramienta de prevención y promoción de la salud, y no únicamente como un recurso para responder ante una urgencia. Su labor puede abarcar desde la educación sanitaria y el fomento de hábitos saludables hasta el seguimiento de alumnos con enfermedades crónicas, necesidades especiales o diversidad funcional. También permite mantener una conexión más directa entre el colegio, las familias y los diferentes niveles asistenciales cuando un menor necesita atención sanitaria continuada. La reivindicación cobra especial relevancia ante problemas que no siempre son visibles a primera vista, como es el acoso escolar. Desde el Colegio Oficial de Enfermeros y Enfermeras de Castellón (COECS) recuerdan que un menor que está sufriendo bullying no necesariamente verbaliza lo que ocurre. En ocasiones, el malestar puede aparecer primero en forma de dolores de cabeza o abdominales, alteraciones del sueño, cambios en la alimentación, ansiedad, aislamiento o un descenso en el rendimiento escolar. La consulta de Enfermería puede convertirse así en un espacio en el que esas señales sean detectadas. La relación continuada con el alumnado permite observar cambios, escuchar sin presión y valorar si detrás de determinadas molestias existe un problema que requiere una intervención más amplia. Por este motivo, distintas organizaciones profesionales han cuestionado que la perspectiva enfermera no esté incorporada de forma expresa en la nueva guía del Ministerio de Educación para el diseño de protocolos frente al acoso escolar y el ciberacoso. Su reclamación parte de una idea común: el bullying no es únicamente una cuestión de convivencia o disciplina, sino que puede tener consecuencias importantes sobre la salud física y mental de quienes lo sufren. Enfermería escolar, una implantación desigual El debate sobre el papel de estas profesionales coincide con el avance de diferentes modelos de enfermería escolar en España. Cataluña, por ejemplo, prevé durante este curso 2026-2027 el despliegue de personal de Enfermería y técnicos en cuidados auxiliares de Enfermería en una parte de sus centros educativos dentro de su modelo de escuela inclusiva. Las organizaciones profesionales catalanas han valorado este paso como un avance, aunque reclaman participar en la definición del modelo y disponer de un marco regulatorio que determine con claridad las funciones y responsabilidades de los profesionales sanitarios en los centros. La cuestión no afecta únicamente a Cataluña. La implantación de la enfermería escolar continúa siendo desigual en la totalidad país y depende en buena medida de los modelos desarrollados por cada territorio. De ahí que colegios profesionales y asociaciones científicas reclamen una estrategia que permita consolidar esta figura y definir unas funciones comunes. La petición no pasa por sustituir al profesorado, a los orientadores, a los coordinadores de bienestar o a otros profesionales que intervienen en la protección del alumnado. La propuesta enfermera busca complementar ese trabajo con una perspectiva sanitaria que permita prevenir, detectar y hacer seguimiento de los problemas de salud que pueden afectar a niños y adolescentes. El comienzo del curso ofrece, en definitiva, un momento adecuado para revisar tanto los hábitos de los menores como los recursos disponibles para atender sus necesidades. acoso escolar, bullying, comienzo curso escolar, Enfermera Escolar, Enfermería Escolar