Enfermeros por el mundo: trabajar en Portugal

Jueves, 16 de mayo de 2019

Nuria quería salir, descubrir nuevas culturas, nuevos amigos y, sobre todo, avanzar como profesional enfermera y conocer nuevos hospitales y metodologías de trabajo. Sabía que el extranjero le ayudaría a conseguirlo, y se embarcó en una nueva aventura: trabajar y vivir en Lisboa. Admite que el proceso fue duro, con muchos trámites, y aunque algún día le gustaría volver a España con su familia y amigos, siente que ha sido una experiencia muy positiva que le ha ayudado a crecer como enfermera.

-Pregunta: ¿Qué te llevó a marcharte de España? ¿Por qué elegiste Portugal?

-Respuesta: Durante el último año de carrera decidí participar en el programa Erasmus. Quería salir de la rutina, conocer nuevas culturas, hacer nuevos amigos, conocer nuevos hospitales y nuevas metodologías de trabajo y, sobre todo, vivir en el extranjero. Siempre tuve el apoyo de mis padres, fueron ellos los que me animaron a no desperdiciar esta oportunidad, asique decidí aventurarme. Lisboa era una de mis opciones y acabo siendo mi destino final. La escogí porque las prácticas clínicas que me ofrecían eran en servicios de mi interés y el programa Erasmus estaba muy bien organizado.

Durante mis prácticas clínicas en uno de los hospitales, conocí a mi novio. Él es la razón principal por la que decidí dejar todo y empezar una nueva vida en Lisboa y la verdad es que no me arrepiento. Merece la pena luchar por nuestra felicidad.

-P: ¿Cuánto tiempo estuviste allí trabajando? ¿Cómo calificarías tu experiencia por allí? ¿Cómo encontraste el trabajo?

-R: Llevo trabajando en Lisboa desde octubre de 2017, trabajo en una residencia (siempre me gustó mucho trabajar en la área de la geriatría) y trabajo por disponibilidades en una empresa de medicina del trabajo.

Cuando llegue a Lisboa deje currículums en todos los hospitales, residencias, clínicas que conocía y también envié currículos vía e-mail respondiendo a ofertas que veía en Internet.

Tuve bastante suerte y no tarde mucho en encontrar trabajo. Pasados 15 días, empecé trabajar en la empresa de la medicina del trabajo como autónoma y al poco tiempo en la residencia de mayores con un contrato indefinido 35h/semanales.

Trabajar en el extranjero, sea donde sea, es siempre una experiencia positiva y que recomiendo al cien por cien. Salir de tu zona de confort, asusta, pero cuando miras atrás y te das cuenta de lo que has conseguido y de lo que has crecido tanto a nivel personal como profesional, sabes que mereció la pena.

-P: ¿Qué diferencias y similitudes hay entre el sistema sanitario de Portugal y el de España?

-R: El sistema sanitario en Portugal y en España es muy parecido. La carga de trabajo, los ratios de paciente por cada profesional, las funciones de enfermería y la organización son similares.

La única diferencia con respecto a las funciones de enfermería, es que en Portugal es la enfermera junto con una auxiliar quien se encarga de realizar la higiene de los pacientes dependientes y encamados.

También existen los  llamados técnicos de cardioneumología y técnicos de análisis encargados de hacer los electrocardiogramas y los análisis, siempre y cuando no sean de urgencia. Las gasometrías son una técnica de competencia médica.

Una de las diferencias más importantes es la llamada “taxa moderadora”. Es un valor simbólico que los portugueses tienen la obligación de pagar cada vez que acuden a un centro sanitario, ya sea para ser atendidos de urgencia, en Atención Primaria o realizar exámenes médicos complementarios.  Es una medida del Estado que tiene como objetivo controlar y moderar el acceso a los servicios del sistema nacional de salud.

Otra diferencia importante, es la formación de las auxiliares de enfermería. En Portugal la mayoría de las auxiliares no tiene una formación específica, todo lo que han aprendido ha sido de la práctica diaria. Actualmente, existen varios cursos de formación profesional pero no son tan habituales ni obligatorios como en España, aunque cada vez hay más auxiliares formadas.

-P: Al ser un país vecino, ¿encontraste muchos profesionales sanitarios españoles por allí?

-R: Durante mi Erasmus conocí a varios enfermeros españoles que estaban trabajando en hospitales públicos en Lisboa desde hacía mucho tiempo. Uno de ellos fue mi tutor durante las prácticas clínicas, él estaba en Portugal desde hacía 15 años.

Desde que estoy trabajando, no he tenido el placer de coincidir con ninguno. Pero sé por compañeros míos que hay algunos trabajando en hospitales, aunque la mayoría volvieron para España después de la crisis.

P: ¿Qué es lo que más echabas de menos de España?

-R: Lo que más echo de menos es a mis padres, familia y amigos. Aunque Lisboa está relativamente cerca de Madrid, no los tienes presentes físicamente en el dia a dia.

También echo mucho de menos la forma de ser de los españoles, nuestra personalidad. Echo de menos nuestra naturalidad, simpatía, empatía, cercanía… Somos un pueblo que nos gusta salir mucho a la calle, vivir la vida nocturna, disfrutar del buen tiempo, sentarnos en una terraza, beber un café o una cerveza con amigos y hablar durante horas. Esto en Lisboa no es tan habitual, la mayoría de las personas salen del trabajo y van para su casa. En mi opinión los portugueses “son mucho más caseros que los españoles”.

Nuria con su familia

-P: ¿Cómo era un día trabajando allí? ¿De qué tareas te encargabas? ¿Tuviste algún problema para comunicarte con los pacientes por el idioma?

-R: En cada turno recibimos las incidencias, debatimos sobre los casos más importantes, preparamos la medicación y la administramos… También se programan las bombas de alimentación, se realizan las curas, y se realizan las técnicas de enfermería pertinentes.

Hay días que tenemos de acompañar la consulta médica. Después de la consulta se tiene que registrar las alteraciones en los tratamientos y entregar a la farmacia para que tengan conocimiento. Durante el turno siempre hay urgencias que tienen que ser atendidas, así como pacientes que por su inestabilidad clínica necesitan de cuidados más específicos y tienen que ser derivados al hospital. En estos casos es el equipo de enfermería quien realiza los trámites.

En los que se refiere al idioma, nuca tuve problemas para comunicarme ni para hacerme entender. Cuando empecé a trabajar ya sabía hablar y escribir portugués fluentemente. El idioma, nunca supuso un problema para mí.

-P: ¿Recuerdas alguna anécdota con algún paciente?

-R: En la residencia donde trabajo hay muchos pacientes que tienen como enfermedad principal la demencia senil, Alzheimer o estado confusional agudo. Una noche una de mis pacientes, estaba bastante desorienta y agitada, yo intente hablar con ella para tranquilizarla y intentar orientarla a la realidad. En un momento de la conversación me pregunto si estaba en España o en Portugal, porque la enfermera (en este caso yo) tenía un acento diferente a los portugueses. En ese momento no sabía si la estaba ayudando o desorientándola todavía más…. Jejejeje.

-P: ¿Qué requisitos se necesitan para trabajar en Portugal?

-R: El requisito principal es inscribirte en el colegio de enfermería y obtener el número de colegiada, sin eso no puedes trabajar. Tienes que realizar múltiples trámites burocráticos que a vezes parecen interminables. No fue fácil porque generalmente estos trámites tardan mucho tiempo y no tienes mucha ayuda de las instituciones públicas.

El colegio de enfermería de Portugal tiene que reconocer tu titulo como enfermera, tienes que presentar distintos documentos como el certificado criminal, número de la seguridad social portugués, número fiscal portugués, certificado de residencia y lo más importante es demostrar que tienes un nivel alto de portugués. Para eso te obligan a presentar el certificado DAPLE (corresponde a un nivel C1 de portugués, que reconoce un nivel avanzado de la lengua y te permite trabajar en contextos en que el portugués es la lengua de comunicación). Es un examen oficial compuesto por una parte de compresión de la lectura, una parte de producción e interacción escrita, otra de compresión oral y otra de producción e interacción oral. Tiene solo tres convocatorias por año y exige una muy buena preparación, ya que tienes que tener como mínimo una puntuación de 6 en todos los componentes.

-P: ¿Qué consejos le darías a un enfermero/a que tenga pensado irse de España a buscar trabajo?

-R: Primero, que tenga mucha paciencia y no se desanime con los trámites burocráticos. Que lo tramites no sean un obstáculo que influyan en su decisión de trabajar en el extranjero. Y segundo, que sea fuerte y sea siempre él mismo, que de lo mejor de él en cada trabajo y que disfrute de la experiencia al máximo.

-P: Ahora llevas un tiempo trabajando en Lisboa y tras haber probado en ambos países, ¿volverías a España?

-R: Si, claro que volvería a España. No por nada en especial, simplemente por estar más cerca de mi familia.

A mí me encanta estar en Lisboa y trabajar aquí, estoy super adaptada, pero España siempre va a ser mi país y mi lugar favorito del mundo. En mi opinión, todo el mundo  quiere volver  donde fue feliz y a dónde están  sus seres queridos y amigos.

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Una respuesta a “Enfermeros por el mundo: trabajar en Portugal”

  1. En efecto el cambio de ciudad puede ser dura pero no difícil completamente ya que aprendes a vivir en diferentes lugares siempre y cuando ames lo que haces, el lugar no importa, hay que pensar positivo y actuar de manera respetuosa y consista para poder obtener nuestros objetivos de poder salir adelante con o sin nuestra familia y demostrarles que nuestra carrera es muy importante en todos lados.

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