Enfermeros por el mundo: trabajar en la República Checa

Jueves, 25 de abril de 2019

“La enfermería española se ve como competente y autónoma en la República Checa”

Samantha Ruiz escogió marcharse a la República Checa para realizar parte de sus prácticas de Enfermería como algo necesario para el crecimiento personal y profesional. A su regreso (actualmente trabaja como enfermera de urgencias en el Hospital Clínic de Barcelona), pudo apreciar las diferencias de base y técnicas que tiene la labor enfermera en ambas naciones y la visión de una Enfermería formada e independiente que el personal checo tiene de la profesión en España.

Pregunta. ¿Por qué tomó la decisión de emigrar?

Respuesta. Desde hace mucho tiempo tengo la creencia de lo necesario que es que el crecimiento tanto personal como profesional se vaya nutriendo de las experiencias que van acumulando a lo largo de la vida. Tener la oportunidad de pasar parte de ella en otro país, y como consecuencia, conocer otra cultura, otras personas, otra forma de vivir y, en este caso, otra Enfermería, fue muy importante.

P. ¿Por qué eligió la República Checa como destino?

R. Elegí este país porque del ámbito europeo fue el que más me llamó la atención, y lo hizo por varios motivos: es económica y culturalmente distinto y, además, centroeuropeo, lo que me permitiría viajar con mayor facilidad.

P. ¿Cómo fue la adaptación al país durante los primeros días viviendo allí?

R. Los primeros días fueron algo duros, ya que es un país muy diferente a España en cuanto a la vida social y horarios; no en lo relativo al trabajo, sino más bien en el día a día. El ciclo normal de nuestro organismo también cambia, porque las horas de luz son muy cortas y eso te descoloca las primeras semanas. Personalmente, eso fue lo que peor supe llevar, pero al final todo es acostumbrarse.

P. Una vez superadas las primeras semanas, y aparte de las diferencias culturales, ¿cómo es la vida en la República Checa?

R. La vida es diferente en tema de horarios, hay muchas divergencias con respecto a España, porque la mentalidad de las personas allí no tiene nada que ver con la nuestra. Quizá sean las escasas horas de luz y el tiempo tan frío lo que te empuja a que seas más ermitaño y que tengas que hacer cosas diferentes a lo largo del día.

P. ¿Recomendaría la República Checa como destino para ejercer la profesión enfermera?

R. Lo recomendaría si la idea no es quedarse para toda la vida, si es una temporada corta, sí. Como todo sistema, la sanidad del país tiene sus pros y sus contras, pero en comparación con el español, por ejemplo, tiene muchas precariedades. La Enfermería en la República Checa no está tan bien considerada, y no se goza de mucha autonomía.

En mi opinión es un sistema bastante dependiente de órdenes médicas y las técnicas que realizan los profesionales no son tan amplias como en España. Además, los salarios son bajos, relacionados con el nivel económico del país, y, personalmente, también con esa falta de reconocimiento social.

P. Durante su estancia en el país, ¿qué echó de menos de su vida en España?

R. Creo que lo que más eché de menos fue la vida social. Por ejemplo, poder salir a las 9 de la noche a cenar y que nos aceptaran en el restaurante, que hubiera gente por la calle, etc. También, por su puesto, a mi familia y amigos, pero, al fin y al cabo, estaba disfrutando de una beca Erasmus con fecha de conclusión, y sabía que los acabaría viendo en unos meses.

P. Según su experiencia, ¿cuáles son los aspectos positivos de ejercer la profesión enfermera en el extranjero? ¿Y los negativos?

R. Los aspectos positivos serían muchos más que los negativos. Las ventajas son importantes para poder evolucionar como profesional, en todos los ámbitos, y como en persona, es decir, en la esfera biopsicosocial. Maduras, mejoras idiomas y ganas una tolerancia intercultural increíble.

Hay mucho más mundo en el que dar todo lo que nuestra profesión puede ofrecer, pero eso solo se consigue con estas experiencias que te brindan la posibilidad de hacer una comparación real de lo que estás viviendo en relación con lo que ya conoces. Para mí, ese conocimiento, esa oportunidad de observar, experimentar y conocer, es la esencia de la vida.

Por otro lado, en relación a los aspectos negativos, yo creo que lo que peor se lleva es la sensación de perderte momentos únicos con la familia y amigos.

P. ¿Qué diferencias pudo observar en el trabajo diario de un profesional enfermero en España y en la República Checa?

R. Llegué a la conclusión de que en España hay una mayor autonomía, técnicas mejor realizadas y más trabajo en equipo. Es cierto que el sistema sanitario checo funciona de forma distinta al nuestro, con aseguradoras, ya que no es público al 100%. Quizá no sean los mejores en lo que ya he mencionado, pero sí que son muy efectivos en el ámbito asistencial: menos pacientes atendidos, pero con resultados mucho mejores al dar una dedicación más exhaustiva a los afectados. Este es un punto que valoré muy positivamente.

Asimismo, en la República Checa no hay una forma estándar de Enfermería como tal. Allí puede ser un grado universitario o un ciclo formativo, por eso creo que las competencias son un poco confusas.

P. ¿Qué pasos hay que dar para conseguir ejercer la profesión en el país? ¿Qué requisitos se piden, en cuanto al nivel de idioma, la documentación y la solicitud de empleo?

R. Esta es mi experiencia: la universidad me concedió la beca Erasmus y no tardó en asignarme el país de destino. Lo más farragoso fueron los papeleos que tuve que realizar, porque al no informarme mucho tuve que buscarme la manera de contactar con la universidad checa, que la verdad es que fue muy amable y nos facilitaron bastante los pasos que teníamos que seguir.

Es un proceso pesado de admisiones, convalidaciones y contactos. No hay manera estándar de realizarlo, ya que cada universidad tiene un convenio propio y actúa a su manera. Aun así te van explicando toda la documentación que tienes que presentar a medida que el proceso evoluciona.

En cuanto al idioma, a mí me dijeron que el inglés bastaba, pero eso no es muy real. Allí hablan checo y poco más, pero, al final, te acabas entendiendo; siempre va a haber alguien que entienda inglés, aunque sea un poco, y te vas haciendo el oído al idioma local, con palabras básicas, porque es muy difícil de aprender.

P. Desde su experiencia, ¿qué visión se tiene de la Enfermería española en el extranjero? Y, en concreto, ¿en la República Checa?

R. En mi opinión creo que tienen una visión de una Enfermería competente, independiente y autónoma, más formada y más segura de sí misma.

P. Usted estuvo en el país como parte de la beca Erasmus, ¿qué diferencias hay entre el método de formación de prácticas en la República Checa y el que se sigue en España?

R. En relación con la formación de prácticas pude vivir una gran diferencia entre el sistema checo y el español. Allí, el estudiante se dedica básicamente a observar lo que hace el equipo profesional y la tutora referente; quizá esté ligado a que existía la barrera del idioma, pero no vi mucha diferencia con el resto de estudiantes checos.

Por el contrario, eso aquí es impensable. Puede que los primeros días sea así, pero al cabo de poco tiempo ya eres una más. Eso sí, todo depende de la confianza que transmitas al equipo.

P. ¿Se plantea volver a emigrar?

R. Sin ninguna duda. Para mí es algo que va ligado a mi personalidad, y la idea de emigrar, aunque sea de forma temporal, es algo que me hace feliz. Tengo la suerte de tener una profesión que se necesita en todas las partes del mundo y de mil maneras diferentes.

REQUISITOS PARA TRABAJAR DE ENFERMERA EN REPÚBLICA CHECA

Documentación: DNI/Pasaporte

Nivel de idioma: No es necesario un nivel concreto de checo, aunque es recomendable aprenderlo.

Título: periodo de prácticas a través de la beca Erasmus.

Solicitud de empleo: en este caso su estancia se basó en prácticas universitarias.

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Enfermera española, enfermería, República Checa

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