Enfermeros por el mundo: trabajar en Vicenza

Miércoles, 26 de mayo de 2021

Juan Manuel Gavala fue enfermero, en el año 2000, en la ciudad italiana de Vicenza. Con una amplia experiencia internacional en el país transalpino, también participó en un intercambio de un mes para directivos de enfermería en Verona, cuenta que tras acabar la carrera, y al haber “pocas posibilidades de ejercer en nuestro país, tan solo trabajábamos verano, Navidad y Semana Santa”, su primera intención fue trasladarse a Portugal, antes de que surgiera la opción de Italia. Tras haber pasado por estas dos vivencias internacionales, nos atiende para comentar su día a día en Vicenza, las particularidades de la enfermería en el país y de la visión que se tiene de las enfermeras españolas en la ciudad.

Juan Manuel Gavala (izquierda)

“Al principio nos costó mucho que nos tuvieran en cuenta, pero una vez que demostramos nuestras competencias, la visión cambió totalmente, y sentían ‘envidia’ de la formación que se tenía en España”

Pregunta. ¿Por qué tomó la decisión de emigrar?

Respuesta. En el año 1999, cuando terminé la carrera, había pocas posibilidades de ejercer de continuo en nuestro país, tan solo trabajábamos en verano, Navidad y Semana Santa. Teníamos 20 años y ganas de recorrer mundo.

P. ¿Por qué se decantó por Vicenza como destino?

R. Nuestra primera opción fue irnos a Portugal, ya que en ese momento era el lugar donde se solían ir los enfermeros españoles. Fuimos a llevar el currículum a Portimao, en el Algarve, a tan solo dos horas de Sevilla. Nos recibió la directora de Enfermería, pero en ese momento no quedaban puestos vacantes en el hospital.

Un día, en el Colegio de Enfermería de Sevilla, leí un anuncio en el que buscaban enfermeros para Italia y cogí los datos. Por la noche lo comenté con mi pareja, que también era enfermera, y enviamos el currículum. A la mañana siguiente nos estaban llamando para ofrecernos un contrato, y diez días después aterrizábamos en Venecia. También se nos unieron dos compañeras más de la carrera.

En principio no sabíamos a qué hospital iríamos, ya que nos dijeron que había varias necesidades, y finalmente nos adjudicaron Villa Margherita, a las afueras de Vicenza, capital de provincia de la Región del Véneto.

P. ¿Cómo fue la adaptación al país durante los primeros momentos viviendo allí?

R. La ventaja que teníamos era que íbamos cuatro compañeros de carrera, y lo vivíamos como una aventura. No fueron fáciles, ya que no conocíamos el idioma, nos alojaron en una pensión que no cumplía lo mínimo necesario.

Pero hablando con los responsables se fue arreglando todo. Tuvimos una profesora de italiano, y nos cambiaron a un hostal decente hasta que nos encontraron piso.

P. Una vez superada la primera etapa de su estancia en el extranjero, ¿cómo es, en general, la vida diaria en Vicenza?

R. Nuestros turnos eran un día de tarde y al siguiente mañana y noche, luego librábamos dos días. Durante esos días libres, conocíamos la ciudad, íbamos de tiendas y al cine. Si alguna vez teníamos algún día libre más también íbamos a conocer otras ciudades, como Venecia, Padua, Verona, Milán…

P. ¿Recomendaría el país para ejercer la profesión enfermera?

R. Como experiencia fue increíble y la volvería a repetir, el problema es que en el año 2000, cuando estuve allí, la profesión enfermera llevaba poco tiempo como universitaria, y las competencias aún eran menores que en España. Cuando volví a estar en el año 2018, sí era más parecida a la española.

P. ¿Qué echaba de menos de su vida en España?

R. Lo que se echaba de menos era la familia, como convivía con amigos se hacía más llevadero. Por lo demás, nada más, soy una persona muy independiente e Italia es un país que me apasiona.

P. Además de en Vicenza, también ejerció en Verona. ¿Qué destacaría de su experiencia en esta última ciudad?

R. En el año 2018 volví a Italia, más exactamente a Verona. Esta vez fue un programa de intercambio de directivos de la salud llamado HOPE. En él tú puedes elegir un país de la Unión Europea para hacer una estancia de un mes, y compartir la manera de trabajar de ambos países. Como creía que no tenía un nivel muy elevado de inglés para irme a un país de habla inglesa, decidí irme a Italia para no perder la oportunidad.

El programa estuvo muy bien y me aportó muchísima información de los distintos sistemas de salud, ya que conmigo convivían una chica de Francia y un chico inglés. Cada uno contaba su experiencia en determinados temas y las compartíamos con los italianos. Los tres nos hicimos buenos amigos.

P. Según su experiencia, ¿cuáles son los aspectos positivos de ejercer la enfermería en el extranjero? ¿Y los negativos?

R. Yo creo que negativos ninguno, siempre hay que ver la parte positiva de las cosas. Se puede trabajar de una manera o de otra, pero ninguna es mejor, cada una se adapta a las necesidades del país.

La parte positiva fue la experiencia inolvidable, en los dos casos, una como parte asistencial, en la que pude comprobar otras maneras de trabajar distintas a la española y constatas que nuestro sistema de salud es uno de los mejores de Europa, y otra a escala de directivo, en el que ves cómo se gestionan los distintos recursos en países diferentes.

P. ¿Qué diferencias pudo observar en el trabajo diario de una enfermera que se lleva a cabo en Vicenza y en España?

R. Como he comentado anteriormente, en ese momento la Enfermería llevaba poco tiempo como carrera universitaria y, por tanto, las competencias aún no las tenían muy bien definidas. En nuestro día a día había cosas que nos chocaban, como que el Capo Sala (supervisor) era el encargado de hacer los electrocardiogramas o de sacar las analíticas. Nosotros siempre le decíamos que en España eran competencias de la enfermera asistencial. Y, por otro lado, asumíamos bastantes de las tareas de las TCAE, ya que ellas hacían parte de la limpieza.

P. Desde su punto de vista, ¿qué visión se tiene de la enfermería española en Vicenza?

R. Al principio nos costó mucho que nos tuvieran en cuenta, pero una vez que demostramos nuestras competencias y explicábamos nuestra formación, la visión cambio totalmente, y sentían “envidia” de la formación que se tenía en España.

P. Según su experiencia en dos épocas distintas, ¿cómo ha evolucionado la profesión enfermera en Italia?

R. En el año 2000, la primera vez que estuve allí, hacía prácticamente poco tiempo que Enfermería era una carrera universitaria y, por tanto, se veía bastante diferencia, tanto en conocimientos y técnicas como en la práctica clínica.

La segunda vez, 18 años después, era una enfermería muy semejante a la nuestra, aunque la enfermera española tenía competencias propias, que allí eran competencias delegadas, pero prácticamente eran similares.

P. ¿Qué consejo daría a los profesionales que se estén planteando emigrar?

R. No sé si esta es la mejor época para migrar a otro país, ya que ha quedado demostrada la falta de profesionales de enfermería en el nuestro durante la pandemia.

Si es por vivir la experiencia en otro lugar, que ni lo duden, todo lo que se pueda ver en distintos sitios, la forma de trabajar, las interrelaciones, los niveles asistenciales, le enriquece a uno y a nuestro sistema de salud, ya que siempre son opciones de mejora.

REQUISITOS PARA TRABAJAR DE ENFERMERO EN VICENZA

Documentación: pasaporte, certificado penal europeo, registro de vacunas y tarjeta sanitaria.

Solicitud de empleo: reconocimiento del título académico: traducción en el consulado italiano y que sea reconocido por el Ministerio de Salud en Roma. Inscripción en el Colegio de Enfermería.

Homologación del título: declaración jurada del título de Enfermería.

Nivel de idioma: “Durante el primer mes ponían una profesora. Además, no estábamos solos, sino siempre acompañados de un italiano. A partir del segundo mes, cuando podíamos defendernos, ya empezábamos a estar solos”.

Noticias relacionadas

Enfermero español, Enfermeros por el mundo, Italia, Vicenza

¿Quieres comentar la noticia?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*