“Es muy importante la educación en hábitos de vida saludable para los pacientes de hepatología”

Lunes, 28 de septiembre de 2020

Mª José Sánchez, enfermera en la Unidad de Hepatología del Hospital Universitario Donostia, estudió la mejora de la calidad de vida de los pacientes curados de hepatitis C, en un trabajo que premió el Colegio de Enfermería de Gipuzkoa (COEGI). Nos atiende para hablar de su investigación, de las necesidades de las personas con enfermedad hepatológica y de las funciones enfermeras en servicios de este tipo.

© COEGI

Pregunta. ¿Cuáles son las principales labores de los enfermeros en la Unidad de Hepatología?

Respuesta. Principalmente nos dedicamos a la coordinación del equipo multidisciplinar, compuesto por la farmacia hospitalaria, el hepatólogo y otros profesionales; y del control de los pacientes en tratamiento con los nuevos antivirales de acción directa (AAD) para la hepatitis C (VHC). Planificamos las visitas, la fecha de inicio de la terapia, las analíticas, las ecografías… e interpretamos los resultados con protocolos individualizados.

Atendemos, por otro lado, a los pacientes con cirrosis hepática y participamos en ensayos clínicos. Realizamos el Fibroscan® e identificamos las principales preocupaciones de los afectados. También involucramos al paciente en su cuidado, fomentamos la voluntad de cambiar su forma de vida, la cooperación y que demuestren su compromiso. Prestamos asistencia telefónica y llevamos a cabo entrevistas motivacionales. Ofrecemos consejo vacunal con hepatopatología avanzada, y, por último, asistimos al Comité de Tumores de Carcinoma Hepatocelular (HCC).

P. ¿Qué técnicas o procedimientos de enfermería se aplican en este tipo de servicios de hepatología? ¿Cómo es el día a día en la unidad?

R. En la consulta de enfermería se realizan extracciones de sangre, electrocardiogramas (ECG), control de constantes en cuanto a tensión arterial, frecuencia cardiaca y frecuencia respiratoria, y el Fibroscan®, una técnica que permite medir la dureza y cuantificar la fibrosis hepática de manera sencilla e indolora mediante ultrasonidos.

Los lunes asisto al Comité de Tumores HCC. La enfermera coordina las citas en la consulta de hepatología, o de otras especialidades, en la que se explica al paciente la decisión del comité, y facilita el teléfono para posibles dudas. Así, si se decide tratamiento oncológico con sorafenib, se dan recomendaciones para su manejo, como la forma de administración, la hidratación corporal diaria, etc. También ofrecemos pautas para saber qué hacer en caso de reacción cutánea mano-pie, de olvidar una toma, de mayor fatiga que la habitual, de diarrea, de hipertensión arterial, de alteraciones cutáneas o de menor apetito.

Los miércoles realizamos el Fibroscan®, y el resto de días llevamos a cabo el control de los pacientes con hepatitis C en tratamiento con los nuevos fármacos AAD, en el inicio y en visitas de seguimiento. Antes de comenzar esta terapia he de explicar qué es el virus, formas de transmisión, métodos de administración del tratamiento y expectativas de curación, la importancia de la adherencia, de no tomar ningún producto de herboristería, medicación o suplementos sin antes consultar a su profesional sanitario y hábitos de vida saludables.

Otra parte importante de la labor es la atención a los pacientes con cirrosis hepática. Les informo sobre lo que es y cómo les puede afectar, sobre nutrición, eliminación, cuidados de la piel y del estado emocional, lo que incluye a sus familias, prevención de caídas y sobre cuándo deben acudir al hospital.

P. El consumo excesivo de alcohol está relacionado con determinadas enfermedades de hepatología. ¿Qué importancia tiene la educación en hábitos de vida saludables para este tipo de pacientes?

R. Es muy importante. La enfermedad hepática evoluciona de forma más rápida hacia la cirrosis si hay un consumo elevado de alcohol y de tabaco y si existe sobrepeso. La enfermera tiene un papel clave en esta educación y en detectar problemas que los afectados no cuentan al clínico. Con educación y motivación la enfermera y el equipo multidisciplinar consiguen una mayor adherencia a los tratamientos y al cambio a unos estilos de vida más favorables. Es muy importante una evaluación integral de las necesidades de atención, en colaboración con la familia o las personas de apoyo; establecer una red de ayuda y facilitar el contacto con asociaciones.

P. Por otra parte, especialmente entre pacientes drogodependientes, existe el riesgo de contagio de hepatitis. ¿Qué papel tienen la prevención y los planes de cribado para evitar la transmisión?

R. El cribado es de vital importancia para la detección de infecciones activas y reinfecciones. Los programas de tratamiento son necesarios para intentar eliminarlas en pacientes drogodependientes y, así, la transmisión de la enfermedad. Es indispensable tratar con población reclusa, por el riesgo de recaídas; actualmente, los tratamientos más cortos pueden favorecer su cumplimiento antes de salir de prisión.

P. En este sentido, su estudio “La mejoría de la calidad de vida en pacientes curados de VHC (hepatitis C)” fue premiado por el COEGI. Háblenos de su trabajo.

R. En la consulta de hepatología vemos diariamente pacientes que vienen con muchos miedos, de sentirse rechazados por sus compañeros, amigos o por su pareja, miedo de haber podido contagiar a sus hijos, miedo de lo que piensen de ellos… Muchos dicen que se sienten como leprosos, sucios. Cuando aparecen los nuevos fármacos antivirales de acción directa, que logran alcanzar un porcentaje de curación del 95% de los pacientes, nos planteamos conocer cómo cambiaba su calidad de vida al finalizar el tratamiento y lograr la curación.

Para medir los cambios en la calidad de vida seleccionamos el cuestionario Liver Disease Quality of Life (LDQOL 1.0), que incluye 13 dimensiones: síntomas, actividades de la vida diaria, concentración, memoria, aislamiento social, esperanza, actividad sexual, relaciones sexuales varón y mujer, dormir, compañía, futuro y estigma. Se analizaron los resultados teniendo en cuenta la edad, el sexo y el grado de afectación hepática, diferenciando pacientes cirróticos y no cirróticos

Cuando los pacientes acudían a la consulta de enfermería, antes de empezar el tratamiento, se les ofrecía participar en este estudio y si aceptaban cumplimentaban el primer cuestionario. A los tres meses de finalizar el tratamiento cumplimentaban el segundo cuestionario. En este estudio participaron 93 pacientes.

El objetivo de nuestro trabajo fue medir y dar a conocer cómo cambia la calidad de vida de pacientes con infección crónica por el VHC y tratados con los nuevos fármacos AAD, antes de iniciar el tratamiento y a las 12 semanas de finalizarlo. Observamos una mejoría en todas las dimensiones, en síntomas, actividades de la vida diaria, concentración, memoria, aislamiento social, esperanza, actividad sexual, relaciones sexuales varón y mujer, descanso, compañía, futuro y estigma, siendo significativa en nueve de las mismas; la principal mejoría es en la astenia y la sensación de enfermedad.

P. Según esto, y desde su experiencia, ¿cuál es la mejor forma de conseguir una adecuada adherencia al tratamiento?

R. La educación y motivación del paciente mejoran la adherencia al tratamiento y la respuesta terapéutica. Además, la simplificación de los nuevos tratamientos para la hepatitis C aumenta este seguimiento, asegurando las posibilidades de respuesta. La educación del paciente es una herramienta esencial para conseguir la prevención de los nuevos casos, una buena gestión de los efectos adversos y, en caso de pacientes con el virus, lograr una respuesta virológica sostenida (RVS).

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Colegio de Enfermería de Gipuzkoa, enfermera, Hepatología

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