“Esta crisis ha servido para poner en alto la materia de la que los enfermeros estamos hechos y lo que aportamos a nuestro sistema en un modelo que no nos da la suficiente cabida”

Jueves, 16 de abril de 2020

Desde el comienzo de esta pandemia los sistemas sanitarios mundiales han tenido que reorganizarse en tiempo récord, enfrentarse a un escenario inédito con una escasez de recursos tanto materiales como humanos que están poniendo en jaque a los profesionales sanitarios que reorganizan protocolos y sistemas a contrarreloj.

Hablamos con Zulema Gancedo González, técnico en la Subdirección de Cuidados Servicio Cántabro de Salud, de su experiencia en gestión sanitaria como directora de Enfermería del Hospital Marqués de Valdecilla (Santander) durante la crisis del virus del Ébola que aunque “no es en absoluto comparable, sí que en aquella ocasión nos enfrentábamos a algo muy desconocido también, y ello obviamente nos obligó al diseño de un enorme plan de contingencia”. Nos explica cuáles son las principales actuaciones que se han de llevar a cabo, cómo debería de modificarse el actual modelo de gestión hospitalaria y del importante, y no siempre reconocido por el sistema, del papel de las enfermeras.

Zulema Gancedo
Zulema Gancedo

Pregunta.- ¿Cómo está viviendo estos días?

Respuesta.- Esta pandemia está poniendo en jaque a todos los sistemas sanitarios incluido el nuestro, que a pesar de ser a priori un buen sistema y así referido en ciertos contextos, ha dejado en evidencia muchas carencias a distintos niveles, estratégico, logístico, etc., frente a una contundente respuesta de compromiso profesional. Quizás se ha confundido eficiencia con efectividad y eficacia y ello haya llevado a la “confianza” de no prever con anticipación lo que otros países nos estaban “contando” por adelantado. Esto ha supuesto finalmente una gran crisis a todos los niveles pero resulta extremo asistir a como nuestros sanitarios, nuestro colectivo especialmente, está siendo vulnerado afrontando circunstancias terribles en muchos de los casos.

Por tanto, profesionalmente, lo vivo a través de una dicotomía, por un lado orgullosa de mi colectivo y profesión, por la respuesta e implicación que se está dando ante una situación tan crítica en un escenario que propicia la inevitable visibilidad y presencia. Y por otro asistir a esta pandemia devastadora que se está cobrando vidas y que está dejando ver situaciones deficitarias en torno a nuestro contexto laboral, incluido las de mínima dotación de material, y por ello sustentando todas nuestras reivindicaciones profesionales, y evidenciando que eran necesarias.

Desde un punto de vista personal, y superada la enfermedad por coronavirus, con deseo de seguir luchando para que tras esta situación el posicionamiento enfermero como colectivo sea de cohesión y exigir un planteamiento de futuro acorde con lo que somos y hemos demostrado, e insisto el deseo de desarrollar nuestras reivindicaciones. Son momentos convulsos y la presión que está ejerciendo esta pandemia sobre el colectivo es brutal, pero hemos de mantenernos en la esperanza de que el final ha de marcarlo el análisis, la puesta en alto,las acciones a propósito, y la claridad y convencimiento de que han de darnos respuesta.

P.- Desde que se decretó el estado de alarma, los hospitales han tenido que enfrentarse a la peor crisis sanitaria de las últimas décadas, los gestores sanitarios tuvieron que reorganizar no solo los recursos materiales, sino los humanos, creando nuevos protocolos y formas de administración. Usted fue durante cuatro años directora de Enfermería del Hospital Marqués de Valdecilla (Santander), ¿cuáles son las principales actuaciones que se han de realizar en un hospital ante un cambio de paradigma de estas dimensiones?

R.- En los años en los que me tocó asumir la dirección, y en plena construcción del nuevo hospital o Fase III, nos atacó la crisis del virus del Ébola. Si bien poblacionalmente el resultado de ambas crisis no es en absoluto comparable, sí que en aquella ocasión nos enfrentábamos a algo muy desconocido también, y ello obviamente nos obligó al diseño de un enorme plan de contingencia con formación de equipos especializados y dotación de material (algunos equipos de esos han servido hoy para parar la contingencia actual), así como una planificación de estructuración de circuitos y unidades que finalmente, gracias a Dios, no tuvimos que llevar a cabo, pero sí prepararnos y entrenarnos a través de simulacros y poder tener todo previsto. De este modo entiendo que si un “ensayo general con todo” fue enfrentarnos a la crisis en aquel momento de este modo, la llegada de la crisis actual en ese sentido tenía fundamentos ya adquiridos, siendo uno no menor contar con un hospital de nuevo diseño, con espacios disponibles y adaptables.

Por tanto, y ante una crisis como la actual, creo que lo primero es intentar mantener la calma, analizar la situacióny pensar cómo puede responder o cursar. Qué tenemos, de qué disponemos y con quiénes contamos.Establecer pautas y directrices consensuadas en el seno del equipo directivo, estrechar la colaboración y trabajo en equipo. Identificar la cadena de mando estratégica a propósito para el tipo de crisis. Informar a los mandos, equipos y a las personas. Agrupar todas las fuentes de recursos, información, contacto con otras organizaciones para disponer de información y datos y así poder comparar o tomar como modelo. Contar con los profesionales, los expertos, los responsables, los talentosos, los que en otras ocasiones hayan demostrado compromiso y dar oportunidad a los que quieran formar parte. Identificar áreas o responsabilidades de soporte a la gestión de la crisis, medir el potencial impacto, prever recursos, dotación, logística y mantener siempre la transdisciplinariedad. Mantener la comunicación, la cercanía con las personas y alianzas con los agentes sociales. Apertura de mente para prever y tomar decisiones con coraje, humildad, implicación y compromiso.

P.- Ante las nuevas necesidades derivadas de una situación como la actual se han tenido que reubicar profesionales de unas áreas a otras, se han habilitado diferentes zonas en un hospital para ubicar camas… ¿Cuáles son las claves para el diseño de estos nuevos protocolos? ¿Qué se ha de tener en cuenta?

R.– Sobretodo y en casos de emergencia estudiar las claves del proceso que vamos a abordar, hemos de controlar y conocer todas las contingencias y desviaciones, y por ello valorar además cuáles son las mejores opciones en estructura y en soporte de equipos y también la viabilidad en el tiempo. La agilidad en la toma de decisiones no nos ha de llevar a la precipitación descontrolada, pero sí al consenso de las mejores decisiones contando con el trabajo y consideraciones de los más expertos e implicados. Los profesionales son los que más ideas y visión operativa tienen sobre los procesos y las variables que se pueden introducir.

En cuanto a organización de equipos, tanto por garantía de cobertura para la seguridad del paciente y el proceso, como por la del profesional,ha de establecerse con unas pautas de previsión que deje cubierto todas las necesidades y para ello negociarseentre las mejores opciones y con compromiso. En ello toca adaptar los protocolos institucionales, ministeriales o universales a nuestro entorno, como el manejo del paciente o el uso de los EPI para el manejo en aislamiento, la circulación con pacientes en espacios, etc. Estas situaciones han de establecerse bajo el control de comités de seguimiento coordinados por directivos con feedback permanente. Este tipo de situaciones, sobre todo en la que nos detiene ahora, el coronavirus y su expansión tan brutal,ha requeridocontinuos cambios y adaptaciones. En esa circunstancia no hay que olvidar que debe de haber un seguimiento paralelo protegiendo, aislando y controlando la detención del ritmo habitual para una organización que requiere muchas personas y equipos coordenados.

La participación de los profesionaleses necesaria; su aportación, colaboración y compromiso es clave para implantar en cadena el diseño yel equipo directivo ha de estar cerca y permanente.

P.- La mayoría de los sistemas sanitarios no estaba preparado para enfrentarse a una pandemia. ¿Cuáles cree que son los aspectos que se han de modificar en el actual modelo de gestión hospitalaria para encarar, si se diera el caso, de nuevo una situación de alerta sanitaria? ¿Qué se ha podido aprender?

R.– El problema justamente está enfocado en esta pregunta. Es un clamor que el sistema actual no está dando respuesta y seguirá sin darla si mantenemos el modelo. Hemos perdido la orientación hacia la salud, relegando la salud pública en pro de un modelo basado alrededor de la enfermedad, un modelo hipermedicalizado en torno a especialidades muy orgánicas y subespecializadas que si bien solucionan problemas antaño imposibles, hoy con la tecnología apoyando, han distraído y fascinado a intereses cortoplacistas.

Seguimos sin diversificar y sin apoyarnos en todos los profesionales, la toma de decisiones política y estratégica no está basada en evidencia científica para la planificación a medio y largo plazo. El colectivo más amplio del universo de profesiones sanitarias no está representado de manera constante y de forma consolidada en la toma de decisiones, ni en la representación consultiva en comités de crisis. De manera general, no estamos, y por tanto hay una clara tendencia no ya solo a ignorar nuestra presencia, sino nuestra experiencia y conocimiento, y ello define también nuestro actual modelo y la incapacidad de asumir ciertos retos que ya de alguna manera son presente.

Pero la pregunta se centraba en la gestión hospitalaria y desde aquí también hemos de prepararnos porque estas crisis epidemiológicas también afectan de alguna manera, y a veces como ya hemos visto y estamos viendo, muy directamente. Mientras el modelo al que refería y la potenciación firme de la Atención Primaria no se resuelvan,así será, pues quienes concentran los “recursos”, en general son los primeros y ello facilita la disposición y disponibilidad para dar respuesta, y por tanto concentrar allí la “acción”. Dicho esto, los aspectos fundamentales creo que serán siempre la previsión y provisión. La crisis del ébola ya nos dejó perspectiva de cómo gestionarse y organizarse con equipos de alto nivel, de rápida respuesta y eficientes.Confiar en los equipos, implicar a las personas, tener resueltos los circuitos, tanto de gestión de las estructuras como de respuesta logística y mantener los entrenamientos especializados ante las crisis.

Hemos aprendido y deberíamos no olvidar que cuando esto pase, si nada cambia, de seguir igual, volverá a ocurrir, aunque eso sí, quizás más preparados para la reacción pero no en la prevención de semejante catástrofe.

“Deseo que las enfermeras de este país después de esta tragedia pandémica y nuestra actuación sean capaces de mantenerse firmes y no dar un paso atrás, la sociedad está con nosotros rubricando su reconocimiento”

P.- Recientemente el director regional de la OMS para Europa se ha mostrado “profundamente impresionado por el heroísmo de los profesionales”. ¿Cuál es, para usted, el retrato de la Enfermería en España después de haber tenido que enfrentarse a una pandemia de estas características?

R.- Me emociono solo con pensar la cantidad de profesionales que están plantando cara, con profesionalidad, con riesgo para sus vidas y las de sus familias, con miedo lícito, con compasión, con lealtad, con dedicación, con cansancio, con valentía…a pesar de las condiciones que en muchos casos se están manejando. No solo la falta de equipos y material, también las condiciones laborales, y las relaciones humanas,de todos y entre todos, van marcando esta crisis y dejará huella. Nuestros profesionales se sobreponen al desaliento, al cansancio y al sentido del deber en una crisis humanitaria de este calibre y lo están haciendo ante la escasez de recursos y dotación, ante la presión asistencial, y la incertidumbre.La Enfermería en España ha sido siempre ejemplarizante y referente, y en estos momentos no hay palabras para describir su papel y el desempeño que están realizando.

Enfrentarse a esta crisis ha sido de alguna manera poner en alto la materia de la que estamos hechos y lo que aportamos a nuestro sistema en un modelo que no nos da la cabida o el hueco suficiente para participar como socios de pleno derecho ypero sí como soldados en tiempos de guerra. Las crisis se pueden prevenir, amortiguar y planificar algunas de las respuestas “oteando el horizonte” o a los países vecinos, pero sin dudacon nuestra participación plena y no como reclutas en el frente.

P.- Por último, ¿qué mensaje le enviaría tanto a la población general como a sus colegas tras estas semanas tan difíciles?

R.- Si bien esto no es una guerra aunque se le parezca es necesario ganar la partida al virus.La población, la ciudadanía, la sociedad en general confía en nosotros porque la enfermería es confiable. Nuestro propósito y razón de ser es estar siempre con las personas y las comunidades, esa participación es nuestra, desde distintos niveles y ámbitos.

Profesionalmente, nos reconstruiremos tras la partida, tenemos la aprobación de la sociedad, de la población, de la ciudadanía, y espero en este caso y para siempre de nuestros más cercanos colegas, perodefinitivamente de los políticos que toman decisiones en salud y/o que afecten a dicho ámbito, ya no cabe reconocimiento, cabe aprobación participativa y sin obstáculos.

Deseo que las enfermeras de este país después de esta tragedia pandémica y nuestra actuación sean capaces de mantenerse firmes y no dar un paso atrás.La sociedad está con nosotros rubricando su reconocimiento, pero necesitamos más que el reconocimiento circunstancial, necesitamos desarrollarnos como profesión para el resto de respuestas a necesidades de la población y ese desarrollo pasa por más inversión, más investigación, más presencia y liderazgo, participación y oportunidades y, sobre todo, menos obstáculos.

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Una respuesta a ““Esta crisis ha servido para poner en alto la materia de la que los enfermeros estamos hechos y lo que aportamos a nuestro sistema en un modelo que no nos da la suficiente cabida””

  1. Resulta muy enriquecedor que se comparta esta experiencia, necesitamos fortalecernos como profesión y romper paradigmas de gestión, que como bien lo detalla la Subdirectora Zulema Gancedo, no son prácticos para enfrentar esta crisis sanitaria que la mayor parte del mundo tiene. Como profesional de enfermería, me queda claro que debemos mantener apego a las medidas de protección y prevención en estos momentos, pero también es cierto que el personal operativo, quien está en primera línea de la batalla, es quien marca la pauta para definir los mejores procesos de atención inmediata.

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