La labor enfermera en Atención Primaria durante la desescalada

Viernes, 29 de mayo de 2020

Todo el país entró, el pasado lunes día 25, en la fase 1 de la desescalada del confinamiento derivado de la pandemia de COVID-19. ¿Cómo va a ser el trabajo Atención Primaria durante este periodo? ¿Qué labores están desempeñando las enfermeras? Gemma Estévez, enfermera en el Centro de Salud Lezo-Pasai Donibane, en la provincia de Guipúzcoa, nos atiende para abordar todos estos temas.

Pregunta: ¿Cuáles son las labores de las enfermeras de Atención Primaria durante la crisis por COVID-19?

Respuesta: Hacemos seguimiento telefónico a las personas con síntomas de COVID-19 que están confinadas en sus domicilios y/o aisladas en una habitación. Seguimos haciendo lo de siempre: cuidados a domicilio y atención en el centro de salud (botiquín).

P.: Ahora que está en marcha la desescalada, ¿cuál va a ser el papel de la Atención Primaria?

R.: Importante, será el ámbito que hará, como hasta ahora, de contención para no saturar los servicios de urgencias del hospital, más el añadido de control y vigilancia de nuevos casos.

P.: Y dentro de la Atención Primaria, ¿de las enfermeras?

R.: Entiendo que muy importante. Haremos el seguimiento de las personas que han estado ingresadas o no, pero que han presentado síntomas, así como el de su entorno (familia, entorno laboral…). Realizaremos las tomas de muestras de las pruebas PCR para conocer las personas que son portadoras asintomáticas.

Pero sobre todo, tendremos que atender a todos los malestares emocionales que, tanto por el confinamiento como por la pérdida de algún familiar por esta enfermedad, irán surgiendo; no tanto como desequilibrio emocional, si no como síntomas físicos que serán de origen psicosomático: ansiedad, insomnio, cefaleas, crisis hipertensivas, dolores inespecíficos, etc.

P.: Desde su punto de vista, ¿se espera algún repunte de contagios con la vuelta a la normalidad? ¿Cuál es el plan concreto en los centros de salud si se diera este caso?

R.: Personalmente creo que la normalidad como la entendemos hasta ahora no llegará hasta que se disponga de una vacuna eficaz, pero durante la desescalada del confinamiento, lo vivido hasta ahora (la entrevista se completó el día 30 de abril), soy pesimista porque creo que esta sociedad ha demostrado una absoluta falta de solidaridad y empatía. Me cuesta creer que la misma gente que vació los estantes de los comercios la primera semana del confinamiento haya cambiado de actitud y respete las indicaciones para hacer la desescalada de manera prudente.

En relación al plan concreto de los centros de salud, es desgraciadamente el hospital quien va marcando los pasos a seguir. Echamos en falta que se nos consulte a la hora de planificar los recursos. Cada día nos cambian las indicaciones, viendo que de previsión no hay nada. Se van pautando día a día, sin ninguna visión de anticipación.

P.: ¿Cómo se están abordando las consultas en los centros de salud durante esta etapa?

R.: Se sigue haciendo cribaje telefónico. Se valora quien acude o no al centro de salud.

P.: ¿Cómo está siendo el seguimiento y el abordaje de las enfermedades crónicas desde Atención Primaria?

R.: Hasta ahora se había dejado de hacer seguimiento de manera sistemática. A partir de ahora, echo de menos el no aprovechar la situación para replantearnos una nueva manera de abordar el cuidado de estos pacientes.

Si estos días no ha acudido al centro el 95% de las personas que antes venían, ¿es que no era necesaria tanta cita? Pienso que deberíamos hacer autocrítica, ser valientes e imaginativas para trabajar de otra manera.

P.: Y, por otro lado, ¿cómo se están abordando otras funciones propias de este ámbito, como la vacunación?

R.: La infantil siguiendo el calendario, en el centro. La adulta, solo en casos de verdadera necesidad (en personas inmunodeprimidas).

P.: Las noticias sobre el aumento de profesionales contagiados con constantes. Desde su punto de vista, ¿cuál es el estado anímico de las enfermeras?

R.: Nuestro estado anímico va desde el miedo a contagiarnos al enfado porque nuestra dirección no nos proporciona material de protección. No nos dan ni tan siquiera gorros, y el resto, guantes, mascarillas, batas quirúrgicas, a cuenta gotas. EPI hay dos para 12 de personal y mascarilla FFP3, una por persona al principio de la pandemia, y como nos han dicho que no habrá más, estamos pasando la pandemia con ella en el bolsillo, por si acaso, y con mascarillas quirúrgica en el día a día.

P.: ¿Cómo es la vuelta a casa después de una jornada de trabajo? ¿Cómo se afronta el reencuentro con la familia?

R.: Llevo separada de mi familia sin verles desde el primer día de confinamiento. Mi vida desde hace semanas es del trabajo a casa, donde estoy sola, y de casa al trabajo.

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