Dolor crónico: recuperación de funcionalidad y participación en la vida diariaLunes, 15 de septiembre de 2025 por diariodicen.es En España, alrededor de un 26% de la población sufre dolor crónico. El porcentaje en mujeres es más alto y presenta mayor prevalencia en mayores de 65 años. La proporción en Europa es que uno de cada cinco ciudadanos padece de esta dolencia. Beatriz Díez Rabadán, enfermera y fisioterapeuta, participará en el II Congreso Internacional de Afrontamiento Activo del Dolor Crónico mediante una ponencia sobre suelo pélvico y dolor. Desde enero de 2024 forma parte del equipo de la Unidad de Afrontamiento Activo del Dolor Crónico de la Gerencia de Atención Primara de Valladolid Este; antes, en 2012, participó en la puesta en marcha de la Unidad de Suelo Pélvico, donde trabajó hasta 2022, año en el que decidió orientar su carrera hacia la atención primaria. Beatriz Díez Rabadán Pregunta.- ¿Podrías contarnos brevemente sobre tu formación y experiencia en el área del suelo pélvico y el manejo del dolor? Respuesta.- Mi formación está orientada a la fisioterapia especializada en suelo pélvico y en el abordaje integral del dolor crónico. En mi práctica clínica acompaño a personas que sufren dolor persistente, muchas de ellas con cuadros de dolor pélvico crónico, en procesos que en muchas ocasiones son largos y complejos. Además, he complementado mi experiencia clínica con formación continua en neurociencia del dolor, técnicas específicas de fisioterapia y un trabajo coordinado con otros profesionales sanitarios. Todo ello me ha permitido desarrollar una visión global, donde no solo buscamos aliviar síntomas, sino también mejorar la funcionalidad física, social, emocional y sexual, ayudando así a recuperar calidad de vida. Causas y manejo del dolor en suelo pélvico P.- ¿Qué entendemos por dolor relacionado con el suelo pélvico? R.- Se define como un dolor crónico localizado en la región pélvica, que puede afectar a estructuras musculares, viscerales, nerviosas o fasciales. Se considera crónico cuando persiste más de 3-6 meses y no se puede atribuir a una patología aguda concreta. Es un problema complejo, en el que los factores físicos, emocionales y sociales están íntimamente relacionados. P.- ¿Cuáles son las principales causas o condiciones que lo provocan (p. ej.: dispareunia, cistitis intersticial, síndrome miofascial, etc.)? Las causas más frecuentes son: • Síndrome de dolor miofascial pélvico (con puntos gatillo en la musculatura). • Dispareunia y vaginismo (dolor relacionado con la actividad sexual). • Síndrome de vejiga dolorosa. • Vulvodinia y vestibulodinia. • Prostatitis crónica / síndrome de dolor pélvico masculino. • Endometriosis. • Neuralgia del pudendo. • Secuelas tras cirugías pélvicas, radioterapia, partos instrumentados o traumas. En muchos pacientes coexisten varias de estas condiciones, lo que hace necesaria una valoración integral y personalizada. P.- ¿Qué técnicas se utilizan en el manejo del dolor (biofeedback, terapia manual, punción seca, etc.)? R.- El tratamiento combina diferentes herramientas según cada caso, entre ellas: • Trabajo somatosensorial para mejorar conciencia corporal y control motor. • Ejercicio terapéutico adaptado. • Terapia manual para normalizar el tono, liberar puntos gatillo y mejorar la movilidad de los tejidos. • Biofeedback, para tomar conciencia de la musculatura y aprender a regularla. • Punción seca, en casos seleccionados. • Ejercicios de autopercepción. • Imaginería motora. • Técnicas de relajación. Educación para la salud y abordaje del dolor crónico P.- Más allá del abordaje del dolor, ¿qué importancia tiene la educación para la salud en estos casos? ¿Qué recomendaciones darías tanto a las mujeres como a los hombres para prevenir este tipo de dolor? R.- La educación es fundamental. Entender qué es el dolor, cómo funciona el sistema nervioso y qué papel desempeña el suelo pélvico ayuda a reducir miedo, vergüenza o culpa. Es clave transmitir que el enfoque es activo: el paciente tiene un papel protagonista en su proceso, siempre acompañado por el equipo sanitario. Algunas recomendaciones serían: • Mantener actividad física regular, adaptada y sin sobrecargas. • Evitar la hipervigilancia y los pensamientos catastrofistas. • Cuidar hábitos intestinales y urinarios con buena alimentación e hidratación. • No contraer de manera constante abdomen o glúteos. • Consultar precozmente ante síntomas para evitar la cronificación. P.- Desde un punto de vista más amplio, el dolor, muchas veces incapacitante, necesita de un abordaje multidisciplinar. ¿Qué les dirías a aquellas personas que sufren dolor constante y generalizado para intentar paliar sus efectos? R.- Lo primero es decirles que no están solos. El dolor crónico necesita un abordaje transdisciplinar y el objetivo no es solo reducir la intensidad, sino recuperar funcionalidad y participación en la vida diaria. Les animaría a mantener una actitud activa, aunque sea con pequeños pasos: moverse dentro de sus posibilidades, practicar autocuidado, buscar espacios de bienestar y confiar en que siempre hay margen de mejora. La meta es que el dolor deje de ser el protagonista. Noticias relacionadas Crean una nueva guía para Enfermería sobre el ... Congreso Internacional de Afrontamiento del Dolor, Dolor crónico, enfermera, suelo pélvico