Oniria Vigil: literatura, bioética y salud mental en la novela del enfermero Víctor MorenoMartes, 16 de junio de 2026 por Silvia López Criado Un accidente de ciclismo que lo mantuvo alejado de la asistencia sanitaria durante meses, una intensa actividad creativa y un sueño cargado de símbolos fueron el origen de Oniria Vigil (Platero. Cool Books), la novela con la que Víctor Moreno Lozano trata temas como la soledad, la obsesión y la salud mental. Enfermero de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital General Universitario de Castellón, Moreno convirtió aquella experiencia personal en una historia para reflexionar sobre la fragilidad humana y la necesidad de comprender aquello que a menudo resulta difícil de explicar. Además de su labor asistencial, preside la Comisión Deontológica del Colegio Oficial de Enfermeros y Enfermeras de Castellón (COECS). En esta entrevista aborda la influencia de la bioética en su obra, el papel de la enfermería en el acompañamiento de las personas con problemas de salud mental y la importancia de combatir los estigmas que todavía rodean a estas patologías. Oniria Vigil, de Víctor Moreno Oniria Vigil: el origen de la novela Pregunta.- ¿Cómo transformaste una experiencia personal relacionada con los sueños en la trama de Oniria Vigil? ¿En qué momento supiste que esa vivencia tenía potencial para convertirse en una novela? Respuesta.- En la época en la que escribía Oniria Vigil, yo estaba en silla de ruedas. Sufrí un grave accidente de ciclismo. Siempre he necesitado mucha actividad. Al no poder realizar actividad física, ni trabajar, me refugié en libros, cine y escritura. Mi imaginación se convirtió en un mundo alternativo para combatir la dura realidad e imagino que eso me llevaba a soñar mucho. Justo acababa de terminar de escribir otra novela breve. A veces transformo o adapto vivencias personales o mis propios sueños en el origen de historias desde las que veo varias opciones de trama. Después me pongo a escribir y voy explorando diferentes caminos hacia los que guiarla, termino en uno de ellos y así surgió Oniria Vigil. A veces, tenemos sueños que no recordamos o que son demasiado simples como para permitirnos generar una historia a través de ellos, aunque usando un poco la imaginación todo es posible. Pienso que el cine que veía y la literatura que leía en esa época funcionaron como un engranaje perfecto que me permitió encajar piezas teniendo como punto de partida ese sueño, que sí que era algo más elaborado y tenía unos cuantos de detalles más, como símbolos, personajes, un espacio concreto y una pequeña trama que incluía un misterio detrás. Yo mismo quería saber qué hubiera sucedido en ese sueño en caso de no haberme despertado. Esa curiosidad que se despierta en estos casos, puede ser la misma que haga al lector mantenerse delante de un libro y querer saber más. P.- ¿Hay experiencias reales de pacientes o situaciones clínicas que hayan inspirado algunos pasajes del libro? R.- Sí y no. Por una parte, puede que sí. Creo que todo influye. Así como los sueños son un reflejo interpretado por nuestro subconsciente de nuestra propia realidad, si mi realidad es la atención de pacientes críticos o de cualquier otro tipo, que normalmente tienen una historia previa para llegar a ese punto, tu mismo generas recuerdos basados en todas esas historias y terminas creando un relato, que con el tiempo también está algo alterado según el recuerdo que tengas de este. Por otra parte, en aquella época yo no estaba atendiendo a pacientes porque estaba de baja e intento evitar contar historias basadas en ellos de algún modo, porque no es ético ni justo, por mucho que se modifiquen o cambien ciertos detalles. Esas historias pertenecen a los pacientes y yo no tengo derecho a usarlas sin su consentimiento. Así que no, en este libro en concreto no hay ninguna experiencia específica que haya influenciado ninguna parte de la historia, pero el conjunto de recuerdos generados en mi experiencia laboral con pacientes, muchos de ellos con componente psiquiátrico, seguramente sí. P.- Como enfermero de UCI, ¿cómo ha influido tu experiencia asistencial en la construcción de los personajes? R.- Creo que respondo un poco a esta pregunta en la anterior. En UCI vemos los casos más extremos. A veces son historias que no parecen reales, o que parecen difíciles de creer pero suceden. Mi imaginación me lleva a veces a rellenar esos vacíos que no conocemos sobre cómo llegaron esos pacientes a esa situación o qué los llevó ahí. Esa es otra forma de crear contenido. La imaginación es la clave. Víctor Moreno Dilemas éticos, un personaje más de la novela P.- Has señalado que tu formación en bioética fue una fuente de inspiración. ¿Qué dilemas éticos aparecen en la novela? R.- La novela, en cierto modo, nos habla mucho sobre la soledad. Y esa soledad no solo viene dada cuando tú no tienes un círculo social importante, sino cuando eres distinto y nadie te comprende. Esto enlaza de alguna manera con la sensación que deben tener los pacientes considerados psiquiátricos, porque al final la salud mental está muy estigmatizada. Aunque no se mencionan los dilemas éticos, sobre todo bioéticos clásicos, como la eutanasia, el aborto, la maternidad subrogada y otros similares, sí que habla de cómo una obsesión puede llevarte a pasar por distintas situaciones: la de estar acompañado, la de verte solo, la de ser despedido, la de ver cómo todo va mal. Se menciona el concepto de viaje. El libro incluye un viaje externo a lo largo de diferentes países y comunidades autónomas, pero lo interesante es el viaje interno que vive el personaje, que contándonos su propio monólogo nos hace reflexionar, porque la ética debe conseguir eso, que reflexionemos, entre otras cosas. En este caso, este viaje nos habla de un proceso, de que no somos seres estáticos sino dinámicos, sociales y cambiantes y de las consecuencias del aislamiento generado por la obsesión, o por el resultado de tener ideas distintas, que es un aislamiento más social, que genera otro tipo de soledad. P.- Desde tu experiencia como presidente de la Comisión Deontológica del COECS, ¿qué debates bioéticos actuales te preocupan especialmente? R.- Me preocupan todos los debates bioéticos existentes. Me explico. Hay debates bioéticos clásicos que siguen generando dilemas morales porque no han llegado a un punto de entendimiento dada su complejidad. Actualmente, ciertas ideas se han acentuado, especialmente por algunas minorías. Lo que genera esto es que no debamos centrarnos tan solo en los debates actuales y dejar de lado los anteriores, sino que tenemos que ir adaptándonos constantemente a los cambios y buscar buenos argumentos para participar en esos debates. Claro que hay asuntos que ahora se tienen más en cuenta, incluso en la nueva actualización del Código Deontológico, que ya era bastante necesaria. Por ejemplo, asuntos relacionados con la identidad sexual o la perspectiva feminista, entre otros muchos. La sociedad va cambiando a un ritmo desorbitado y la bioética debe adaptarse a esos cambios, pero sin olvidar los dilemas morales y debates bioéticos clásicos claro. P.- La novela aborda la vulnerabilidad de la salud mental. ¿Qué crees que sigue sin comprender la sociedad sobre estos problemas? R.- La sociedad sigue estigmatizando mucho a estas personas. Comprende que una persona es un paciente digno de ser atendido por nuestro sistema sanitario si tiene una patología visible o física, como una insuficiencia cardiaca o una pancreatitis, por ejemplo, pero culpabiliza a la persona que tiene una enfermedad mental de su condición porque no comprende que no es algo que elija la persona. Es decir, la sociedad ve como una víctima de la patología más física al paciente, pero lo ve culpable de una enfermedad mental. Y no es culpa solo de la sociedad, del individuo, también de las instituciones que no han luchado por deconstruir eso de algún modo. En la actualidad, es posible que todos tengamos dolencias mentales, y según mi parecer, hay una gran resistencia al cambio en cuanto a los tratamientos clásicos, pero hay profesionales que están explorando tratamientos más humanizadores a los que no se les está escuchando demasiado. Enfermería y literatura: detección y reivindicación P.- ¿Qué papel puede desempeñar la enfermería en la detección y acompañamiento de personas con trastornos de salud mental? R.- Lo primero que tiene que hacer la enfermería es intentar empatizar. Lo que quiero decir con esto es que a veces vemos cómo nos va a ingresar un paciente con algún antecedente psiquiátrico, incluyendo en estos las adicciones, y ya nos generamos una imagen del paciente que nos hace atender a la defensiva. Pensamos que tendremos un turno horrible, que estarán agitados, nerviosos, etc. Eso nos lleva a hablarles de un modo menos amable incluso antes de que puedan decir la primera palabra. No les damos la oportunidad y realmente deberíamos intentar entrar en su mundo, comprenderlo y si lo hacemos, seguramente veamos que gran parte de su discurso tenga sentido. Ese puede ser un buen punto de partida. Cuando eso se hace, la enfermería está obrando bien y está facilitando al paciente su mejoría. Porque ya sabemos que la salud no solo se define en el plano biológico, si no también en el social y en el psicológico. Si tenemos en cuenta estos factores estaremos realizando una atención holística que busque la excelencia. Pero si olvidamos el plano social y psicológico, e incluso hacemos sentir peor al paciente y que su experiencia sea desagradable aunque mejore en el plano biológico, igual ese paciente se va menos sano de nuestra unidad de lo que vino si lo pensamos bien. Enfermería pasa la mayor parte del tiempo con los pacientes, seguro que más que cualquier otro profesional sanitario, así que tenemos esta responsabilidad. P.- ¿Crees que la literatura puede ayudar a combatir el estigma asociado a estas patologías? R.- Sí, creo que el arte en general puede. La literatura, el cine, el teatro, el arte, la música. A veces la teoría resulta aburrida, pero estos espacios generan una base entretenida que permite tirar del hilo teórico después y la motivación es muy importante en el aprendizaje. P.- Has definido la literatura como una forma de reivindicación social. ¿Qué mensaje te gustaría que permaneciera en los lectores tras cerrar el libro? R.- Creo que la literatura es un buen espacio de reivindicación, sí. Los libros nos ayudan a aprender y nos permiten expresarnos, e incluso conocer los pensamientos de personas que ya no están entre nosotros, como si pudiéramos hablar con ellas. Tras cerrar el libro me gustaría que el lector sobre todo disfrute, pero que también reflexione sobre los asuntos principales del libro: la soledad, la obsesión y la salud mental. Y si de alguna manera alguien puede pensar en otra persona que conozca que se siente sola, que haga un esfuerzo por comprenderla o acompañarla, en lugar de empujarla a sentirse mucho peor por culpa de la estigmatización o el aislamiento. Que la gente contraste la información por medios fiables y no se crea lo primero que leen, ven o escuchan, porque actualmente hay mucho mensaje contradictorio, perjudicial y peligroso. Bueno, espero que la gente entienda que la enfermedad mental es una patología que no es elección de la persona que la sufre y que también merece ser escuchada y curada. Que las mejoras científicas son siempre positivas pero que no debemos olvidar que estos pacientes son sobre todo personas. COECS, dilemas éticos, enfermería, Ética enfermera, Oniria Vigil