¿Qué importancia tiene la formación en historia de la enfermería?

Lunes, 13 de enero de 2020

El pasado mes de noviembre tuvo lugar la primera edición del Congreso Internacional de Historia de la Educación Enfermera, que concluyó con la firma, de diversas autoridades internacionales en la materia, de la Carta de Riberão Preto. Francisco Javier Castro, enfermero de salud mental, profesor de la Escuela de Enfermería Nuestra Señora de Candelaria y presidente de la Asociación Canaria de Historia de la Profesión Enfermera, es uno de los firmantes, y nos atiende para hablar de esta iniciativa, de sus propósitos y de la importancia de la formación en este ámbito.

Pregunta: ¿Qué es la Declaración de Riberão Preto?

Respuesta: La Academia Brasileña de Historia de la Enfermería y las Asociaciones de Historia de la Enfermería de países como Portugal, Estados Unidos, Canadá, Brasil y España (Asociación Canaria de Historia de la Profesión Enfermera y el Seminario Permanente para la Investigación de la Historia de la Enfermería, perteneciente a la Universidad Complutense de Madrid) pretendemos, con la Declaración de Riberão Preto, manifestar la importancia de la historia de nuestra profesión desde el punto de vista curricular.

El conocimiento sobre la historia de las enfermeras ha ido quedando, progresivamente, relegado a un segundo plano, convirtiéndose en algo “incómodo o anecdótico” a lo que se le ha restado importancia. Si queremos consolidarnos como profesión, tanto en España como en otros países, es preciso que “se le dé el espacio necesario para no convertirnos en técnicos”. No debemos olvidar que en la actualidad las enfermeras prestan cuidados profesionalizados y no tecnificados, como lo hicieron hasta la década de los 80.

P.: ¿Cómo surgió esta carta internacional? ¿Qué objetivos se plantean los firmantes?

R.: Esta carta surgió como una necesidad. En España conservamos todavía un espacio para la formación en la historia de las enfermeras muy menguado, pero, por ejemplo, en Estados Unidos que se le dedican equivalen a “cero”. Sorprende que países como este tengan estas peculiaridades, que distan mucho del ámbito europeo que rige la formación universitaria en Portugal o en España. Con este manifiesto, los firmantes hacen llegar a los profesionales del mundo el “peligro que entraña la desaparición de esta área del conocimiento”.

P.: De forma general, y según su experiencia, ¿qué importancia tiene la formación en Historia para la enfermería?

R.: “Una profesión debe conocer de dónde viene para saber dónde está y hacia dónde quiere ir”. Si no sabemos los avatares por los que las enfermeras han pasado, difícilmente no volveremos a cometer errores semejantes. Y planteo, ¿de qué vale celebrar el bicentenario del nacimiento de Florence Nightingale, si no sabemos ya no solo quién fue sino cuál fue su obra? Y aunque El ángel de Crimea es el caso más conocido, sucede con otras tantas, como Orem, Barton, Henderson, Gordon, Peplau o Wald, entre otras.

P.: Desde su perspectiva como docente, ¿cómo influye esta formación en el futuro desempeño laboral? ¿Cómo mejoraría la educación de los futuros enfermeros si se incluyera dentro del currículum académico de forma generalizada?

R.: La forma idónea sería atender a lo que recogemos en el documento de Riberão Preto. La formación en historia de las enfermeras no debe ser inferior a lo que establecemos. Es fundamental que se tenga claro, pero “no solo desde los órganos gubernamentales, sino desde las propias enfermeras que forman a otras”. No podemos concebir una formación pregrado sin el conocimiento de la historia de esta disciplina de la que se quiere formar parte. Un profesional es aquella persona que “profesa”, es decir, que “da fe de algo”; Para poder ejecutar tal acción, es necesario conocer pasado, presente y futuro.

P.: ¿Cómo ayuda en la asistencia a los pacientes? ¿Y en las tareas de investigación o docentes?

R.: Los cuidados enfermeros que se prestan en la actualidad a la población española son cuidados profesionalizados, son cuidados que van más allá de la mera tecnificación. Atrás queda cuando la enfermera dependía de otras profesiones para poder realizar sus intervenciones. Hoy por hoy, son autónomas en el ejercicio de su actividad asistencial, de su actividad docente, de su actividad investigadora y de su actividad gestora. Y para ello se precisa de un cuerpo conceptual que establezca un marco profesional.

La semana pasada una alumna de la Escuela se cuestionaba, y a la vez me preguntaba, que “para qué eran necesarios los modelos de enfermería y la historia, que eran aburridos y no les encontraba sentido”. Le contesté en pocas palabras: “yo cuando estudié la carrera tuve la misma sensación (…). En unos años comprobarás lo fundamental que es su existencia y que los conozcas durante tu proceso formativo”. Pero ante esta cuestión de la alumna, me hago un planteamiento: ¿estamos siendo capaces los docentes de hacer atractivas estas áreas del conocimiento? No lo sé.

P.: En este sentido, ¿cómo habría mejorado la atención y la investigación en la actualidad de haber sido una asignatura hace tiempo?

R.: En el anterior plan, el de la diplomatura, el área de conocimiento de la historia de la enfermería estaba “fagocitada” por la asignatura de Enfermería Fundamental. En la actualidad, en el plan propuesto por la Universidad de La Laguna, se encuentra incorporada dentro de Bases Teóricas y Metodológicas de la Enfermería II, pero la carga es de tan solo 10 horas; e incluso en otras es menor o ha desaparecido por completo. Pero ¿este es tiempo suficiente para recibir una adecuada formación en esta área del conocimiento? Mi respuesta es no.

P.: Esta declaración está firmada por representantes de Estados Unidos, Canadá, España, Brasil y Portugal, ¿en qué situación se encuentra la formación enfermera en Historia en estos países?

R.: Son ya unos cuantos años los que llevamos trabajando algunas cuestiones con compañeros de otros países como Brasil, Portugal o Canadá. Las enfermeras brasileñas, y en particular los miembros de la Academia Brasileña de Historia de la Enfermería, han sido el motor de esta iniciativa. Esta preocupación ha estado siempre presente tanto en nuestra mente como todos aquellos “intercambios de ideas” que hemos ido desarrollando en el último lustro. Como ya he comentado, en Estados Unidos no existe, a diferencia de Canadá, Portugal y España, donde si se ha contemplado de manera curricular. Sí sorprende la destacada relevancia que se le ha dado en Brasil y la preocupación que las enfermeras brasileñas presentan en relación al tema.

P.: ¿Y, de forma general, cuál es la situación de nuestro país?

R.: En la actualidad, cada vez se dedican menos horas a la historia de las enfermeras. En la Universidad de La Laguna, lugar donde ejerzo mi magisterio, solo se dedican diez horas, pese a que he manifestado mi descontento. Pero nuestro país no presenta una uniformidad en todo su territorio. Cada universidad define su plan de estudio para cada uno de los grados, por lo que, dependiendo de “concienciación de la importancia que tiene esta área”, la carga es mayor o menor. Nosotros, los firmantes, hemos manifestado que es necesario, para una correcta impartición de los conocimientos en lo que respecta a la historia de las enfermeras, que se establezca un número igual o superior a 45 horas.

P.: Desde su punto de vista, ¿cómo cree que se podría incentivar la inclusión de la perspectiva histórica dentro de los estudios de Enfermería?

R.: En este punto, los docentes y su ejercicio juegan un papel trascendental. La forma de acercar la historia, del tipo que sea, es la clave en esta operación. Existen numerosos recursos didácticos en el mercado que deben emplearse para, sobre todo, despertar la curiosidad de los alumnos. Y esta es la labor que debemos realizar. La historia ha de contextualizarse y acercarse al entorno más próximo, a tu localidad, al hospital donde estás realizando tu aprendizaje. Y lo aseguro: funciona.

P.: ¿Qué importancia tienen congresos como en los que ha participado para poner en común y dar visibilidad a la importancia de la historia como parte de la profesión enfermera?

R.: Con la iniciativa que estamos desarrollando en Canarias estamos descubriendo numerosas cuestiones que son “endémicas”. Nuestras características y las propias de nuestra gente han llevado a que en las islas se haya desarrollado una historia de las enfermeras “con sabor canario”. Nuestro grupo de trabajo ha desarrollado ya un sinfín de encuentros científicos con una finalidad: intercambio de conocimiento e ideas, y dar a conocer la historia de las enfermeras, practicantes y matronas que desarrollaron su actividad con mucha ilusión y con pocos recursos.

Pero en general, en España existe una preocupación relevante por la historia de las enfermeras españolas. Grupos como FEBE (Grupo para el Estudio y la Docencia de la Historia de la Enfermería), GIHS (Grupo de Investigadores de Historia de la Salud de las Islas Baleares), ACHPE (Asociación Canaria de Historia de la Profesión Enfermera) y el Seminario Permanente para la Investigación de la Historia de la Enfermería (Universidad Complutense de Madrid) son “verdaderas máquinas de investigación y difusión de los conocimientos” con un solo objetivo: recuperar la historia de las enfermeras españolas.

De hecho, este último, el Seminario Permanente de la Complutense, tiene previsto celebrar en Santa Cruz de Tenerife el XVII CONGRESO NACIONAL Y XII INTERNACIONAL DE HISTORIA DE LA ENFERMERÍA los días 8-9-10 de octubre de 2020, que congregará a más de 150 profesionales y expertos dedicados al tema en cuestión. En palabras de Cicerón: “No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños”, y las enfermeras lo menos que queremos es volver a nuestra infancia.

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4 Respuestas a “¿Qué importancia tiene la formación en historia de la enfermería?”

  1. Tiene mucha importancia. Si no sabemos de dónde venimos, no sabremos dónde estamos y menos aún a dónde queremos ir: en suma, que estaremos perdidos.

  2. Me parece de máximo interés lo que acaba de aco tercer, desde Chile estamos haciendo el esfuerzo de mantener la historia dentro de las bases fundamentales de la formación, pero aún cuando va creciendo el interés por develar la historia de nuestro país, somos pocas las que podemos transmitirla desde la formación

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