Relato enfermero: Pocos meses

Martes, 31 de agosto de 2021

Llevo pocos meses haciendo prácticas en esta profesión tan bonita que he elegido, pero tengo que reconocer que empecé con mucho miedo porque es ahí donde al final se ve si uno vale para hacer este trabajo o no y si le gusta, ya que se viven situaciones que no todo el mundo es capaz de asimilar, pero no fue mi caso. Tanto en el hospital como en el centro de salud he vivido algunas situaciones o experiencias que me han llamado la atención y voy a contar un poco de aquellas que más me sorprendieron.

A los pocos días de comenzar mi primer periodo en las prácticas, comencé la mañana tomando las constantes, preparando y poniendo la medicación de todos los pacientes junto con una enfermera. Al poco tiempo de repartir los desayunos, sonó el timbre de una de las habitaciones y cuando fuimos a mirar lo que le ocurría, el paciente se encontraba con la mano en el pecho y muy agitado. Corrimos a llamar a las enfermeras y al médico que estaba en planta. Mientras todos íbamos a la habitación con la máquina para hacer un ECG y la maquina para volver a tomarle las constantes, una de las TCAE llamó al médico intensivista para que subieran a planta.

Al llegar al cuarto el paciente me reprochó que había sido mi culpa porque decía que no le había tomado correctamente la tensión, eso me hizo sentirme mal porque pensaba que podía ser mi culpa, entonces revisamos las constantes que le habíamos tomado por la mañana y estaban en los valores óptimos, se lo comunicamos al paciente y ya no dijo nada. El electrocardiograma dio normal y las contantes un poco altas, el médico nos dijo que le pusiéramos una pastilla de nitroglicerina debajo de la lengua y poco a poco se le iba pasando el dolor, hasta que remitió por completo y las contantes se fueron también estabilizando. Al salir los médicos revisaron el ECG y no vieron nada significativo. Por suerte todo quedó en un susto y no pasó a algo más grave. El se recuperó y a los pocos días fue dado de alta.

Otra de las cosas que me llamó la atención fueron las bolsas de colostomías y urostomia. En la planta en la que me toco había bastante pacientes con ellas. Yo pensaba que era algo muy incomodo de llevar, de limpiar y poner uno mismo y que olería mal, pero no es así́. Al ir la bolsa tan cerrada y ser de plástico no huele mal solo cuando las abres para vaciar o cambiarla. Hay bolsas de una o de dos piezas. A los pacientes que llevaban meses incluso años con ellas se les veía que lo llevaban como si ya fuera otra parte más de su cuerpo. En cuanto al cambio de la bolsa y limpieza del estoma, es bastante fácil, el primer día me enseñaron cómo hacerlo y luego le iba enseñando a los pacientes y a la familia.

Otra de las situaciones que me llamaron la atención fue cuando viví́ la experiencia de la muerte de mi primer paciente. Nunca antes había vivido la muerte de una persona tan de cerca. Me dio muchísima tristeza, era una persona muy buena y siempre cuando acabábamos de hacer nuestro trabajo y teníamos un poco de tiempo libre íbamos a la habitación a hablar con ella. También fue un poco impactante porque no me lo esperaba ya que era un paciente que vino muy enfermo y había mejorado muchísimo.

Un día fuimos por la mañana una compañera y yo a tomarle las constantes y al aparto de la tensión le costó muchísimo tomarla, se lo tuvimos que recolocar un par de veces y cambiarlo de brazo y cuando por fin lo hizo los valores eran muy bajitos, él estaba consciente y hablaba con normalidad cuando estábamos allí́ en la habitación, pero al volver una hora o así más tarde él ya estaba dormido y no se despertaba al hablarle o moverlo y la respiración empezaba a ser más fuerte. 24 horas después de eso falleció́ sin enterarse y sin dolor. Sí que me impresionó el poco que tiempo en fallecer desde que se quedó dormido.

Y por último, una de las peores experiencias que nos ha tocado vivir este año es la pandemia. Hasido un año muy diferente en comparación con todos los demás, mucha gente, sobre todo la gente de más edad, tiene miedo a ir al hospital o centros de salud porque son vistos como lugares inseguros pero pienso que no es así́, se tiene bastante cuidado, se limpia y se desinfecta todo. En las consultas presenciales en los centros de salud se desinfecta la sala y todo el material que se utiliza entre paciente y paciente y se está continuamente ventilando. Además de eso, en los pacientes que se sospecha por los síntomas que presentan que puede padecer o tener COVID-19, se les atiende en una sala distinta a los pacientes sin esa patología.

La verdad que cuando en la universidad estudié lo que es una pandemia y que características se tienen que reunir para que se declare una, nunca pensé́ que llegaría a vivirla, ni tampoco tener que llevar mascarilla cada vez que se sale a la calle.

En los hospitales las plantas con pacientes ingresados por patologías no relacionadas con el coronavirus han cambiado mucho las cosas desde que comenzó́ este virus, antes los pacientes solían estar acompañados la mayor parte del tiempo y ahora no dejan casi subir a las habitaciones a ningún acompañante al menos que la persona sea dependiente o padezca algún tipo de deterioro cognitivo que precise la presencia de una persona para que esté con él cuidándolo de manera continuada y preferentemente que sea siempre la misma, por lo que da un poco de tristeza ver a la gente sola sin poder tener cerca algún familiar con el que poder hablar y poder pasar un rato entretenido.

La gente más joven al estar mas conectados con el móvil puede estar en continuo contacto con su familiar e ir informando, pero eso no pasa con la gente mayor. Es una situación bastante frustrante tanto para el paciente como para la familia no poder estar acompañándolo y ayudarle en lo que le haga falta.

Autora: Cristina Carnicero del río

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