Trastornos de la alimentación y otros desórdenes asociados, nuevo libro de la Editorial DAE

Miércoles, 17 de junio de 2020

Dietas restrictivas y poco saludables, el culto por el cuerpo o comer de forma insaciable son algunas manifestaciones relacionadas con los trastornos de la alimentación, cada vez más presentes en la sociedad actual. Por ello, y haciéndose eco de esta realidad, la Editorial Difusión Avances de Enfermería (DAE) acaba de publicar el libro Trastornos de la alimentación y otros desórdenes asociados, en el que se recogen no solo las principales y más frecuentes patologías vinculadas a los desórdenes alimentarios, sino la manera más eficaz de abordarlas y el importante papel en la prevención que tienen los profesionales enfermeros.

Las profesoras María Isabel Buceta Toro, enfermera, doctora en Ciencias Sociales y de la Salud, máster en Bioética, experta en Nutrición Deportiva y diplomada en Nutrición Humana y Dietética, y Elena Jiménez García, enfermera, máster en Cuidados Críticos y diplomada en Nutrición y Dietética, llevan a cabo, a lo largo de los diez capítulos que conforman el libro, una revisión actualizada de los criterios diagnósticos y características clínicas de los trastornos de la conducta alimentaria, proporcionando una visión general de las alternativas de identificación y tratamiento.

Pregunta.- La Editorial DAE acaba de publicar su libro titulado Trastornos de la alimentación y otros desórdenes asociados. ¿Qué destacarían de él? ¿Qué se va a encontrar el lector?

Respuesta.- Los contenidos del libro muestran la última evidencia sobre el tema de estudio, mostrando al lector el papel actual de la enfermería en el cuidado de las personas que sufren trastornos alimentarios.

P.- Durante los últimos años el perfil mayoritario en el que se centraban los diagnósticos de trastornos de la alimentación ha sido el de una mujer joven con sospecha de anorexia o bulimia. ¿Cómo ha evolucionado el perfil del paciente?

R.- La incidencia de este tipo de trastornos en el sexo masculino ha aumentado en los últimos años, existiendo además una variabilidad en la edad de inicio de los mismos, que ha pasado de un comienzo fundamentalmente adolescente, a iniciarse en edades más tempranas así como personas de edad adulta.

P.- Vivimos en una sociedad donde el estereotipo de belleza pasa por una delgadez casi extrema, lo que conlleva en muchas ocasiones una restricción en las dietas que deriva en importantes trastornos alimentarios y psicológicos. ¿En qué medida el fomento de educación para la salud por parte de los profesionales enfermeros puede prevenir la afectación de este tipo de trastornos?

R.- Como se cita en el libro, la prevención primaria de estos trastornos juega un papel fundamental desde la labor enfermera. La escuela, en la que los niños y niñas pasan gran parte de su tiempo, se convierte en un lugar clave en el que llevar a cabo estrategias de Educación para la Salud de manera conjunta para alumnos, familias y profesores, que den lugar a un ambiente de autoconfianza, autorrealización y pleno conocimiento de sí mismos. De este modo, se puede abordar una prevención necesaria en la sociedad, en ámbito no solo alimentario, sino también sociales que permitan proteger a los niños y niñas de las influencias externas e internas que pueden suponer factores de riesgo para el desarrollo de los trastornos alimentarios.

P.- En su opinión, ¿creen que los trastornos de la alimentación cuentan con la presencia necesaria en la formación de grado? ¿Es necesaria una ampliación de los conocimientos enfermeros enfocados en estos temas?

R.- Los trastornos alimentarios pueden ser tratados en asignaturas relacionadas con la nutrición, la psicología o la psiquiatría. Desde nuestro punto de vista el abordaje puede ser insuficiente, al tratarse de contenidos que forman parte de un temario general, siendo difícil individualizar y profundizar en ellos. Tal vez sea necesario que en las universidades se hagan sesiones de forma conjunta llevadas a cabo por los profesores que imparten las distintas disciplinas, de manera que se trate el tema en un mismo tiempo desde diferentes las vertientes.

P.- Las enfermeras son, en la mayoría de las ocasiones, las profesionales sanitarias más cercanas al paciente, tanto en Atención Primaria como Hospitalaria. ¿Cómo se pueden detectar las posibles alteraciones en la alimentación o en la relación del paciente con los alimentos y la actividad deportiva? ¿Qué signos son los más característicos?

R.- Prestar atención a los signos y síntomas incipientes de las diferentes enfermedades que conforman el grupo de trastornos resulta una labor compleja para la que es necesaria una formación al respecto, en la que además de conocer estos síntomas se comprenda la realidad completa de las personas de un modo holista, puesto que en función de la complejidad individual de cada sujeto, el desarrollo inicial de la enfermedad puede no seguir el mismo patrón.

La variabilidad existente en el grupo de trastornos, tanto en su desarrollo como en su sintomatología, hace difícil describir unos signos característicos comunes a todos ellos. No obstante, como hemos planteado de manera detallada y trastorno por trastorno en el manual, hay signos y síntomas incipientes que pueden facilitar la detección de estas alteraciones en sus inicios, existiendo para ello diferentes escalas que facilitan la labor y que sirven de herramientas fundamentales para este fin.

P.- Además de la anorexia y la bulimia cada vez se conoce más sobre los trastornos relacionados con la alimentación y sus desórdenes asociados. ¿Qué trastornos se abordan en el libro además de los anteriormente citados? ¿Cuáles son los de mayor prevalencia?

R.- En la actualidad existen trastornos más allá de aquellos marcados por la selección de alimentos en función de su densidad energética para mantener una imagen determinada. Hay trastornos alimentarios relacionados con el estado de ánimo, con el comportamiento hacia la alimentación, con la ingestión de sustancias distintas a los alimentos, con la obsesión por la alimentación saludable, etc. En este manual se tratan todos aquellos trastornos que muestra el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), tales como la pica, la rumiación, el trastorno por atracones, la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa, el trastorno de evitación-restricción de la ingestión de alimentos, el trastorno alimentario y de la ingesta de alimentos especificado, el trastorno alimentario y de la ingesta de alimentos no especificado, así como otros desórdenes asociados con la ingestión de alimentos no clasificados en el mismo, como son el trastorno dismórfico muscular o vigorexia, la ortorexia, la megarexia, la permarexia, la alcohorexia, pregorexia y sadorexia. Entre estos los de mayor prevalencia son el trastorno por atracones, la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa.

P.- Para finalizar, ¿cuáles consideran que son los retos a los que se enfrenta la profesión enfermera frente a este tipo de trastornos?

R.- Los profesionales de Enfermería nos encontramos ante retos referentes al cuidado de las personas que padecen estos trastornos, que comprenden la salud mental como especialidad fundamental para el cuidado de este tipo de pacientes. Además, tenemos la prevención como horizonte prioritario, en la que la labor en Atención Primaria y en enfermería escolar, como se ha citado anteriormente, se trasforma fundamental.

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