Editorial DAE lanza la actualización del manual Comunicación terapéutica en enfermería

Jueves, 5 de marzo de 2020

¿Qué es realmente la comunicación terapéutica? ¿En qué medida incide en el cuidado del paciente y en la relación de este con el profesional enfermero? Estas y otras muchas cuestiones se abordan en la actualización del manual Comunicación terapéutica en enfermería (Editorial Difusión Avances de Enfermería –DAE-; 2020), de Clara Valverde, enfermera y escritora especializada en comunicación, con larga trayectoria sobre el tema.

Hablamos con Eva Sentís, enfermera especialista en Salud Mental, licenciada en Antropología Social y Cultural y encargada de la actualización de la obra, sobre la importancia de la formación en comunicación terapéutica, los principales errores que se comenten en la práctica clínica en relación con este aspecto y los retos de la profesión.

Portada del libro
Portada del libro

Pregunta.- La Editorial DAE acaba de publicar la actualización del libro Comunicación terapéutica en enfermería. ¿Qué vamos a encontrar en ella?

Respuesta.- Lo que vamos a encontrar es una revisión del libro original escrito por Clara Valverde, con bibliografía renovada y contenidos revisados. Es un gran documento de encuadre y soporte a la relación profesional con personas en procesos de enfermedad. El formato de manual y su carácter práctico lo hace accesible y aplicable en múltiples contextos de manera clara y entendedora sin que por ello se aleje de la evidencia científica. En mi práctica profesional ha sido y sigue siendo un libro de cabecera y aconsejo su estudio a alumnos/as y compañeros/as.

Pregunta.- En el libro, mediante ejemplos prácticos, se diferencia entre la comunicación social y la comunicación terapéutica. ¿Cuáles son sus puntos en común y aquellos en los que estriban las diferencias entre ambas?

Respuesta.- Evidentemente el acto comunicativo es esencialmente humano, es imposible no comunicar cuando estamos con alguien, de una manera u otra; el carácter social se refiere a la comunicación que establecemos con nuestras familias, amigos y conocidos y no es relevante en un contexto terapéutico. Cuando estamos frente a un ser humano doliente y en una relación profesional, nuestra intención es favorecer su alivio, mejora y cambio hacia la salud. En estas circunstancias de relación de ayuda, la comunicación es terapéutica. Esta comunicación requiere una metodología específica que tenga en cuenta el rol de cada uno y los objetivos y tareas a llevar a cabo. Por otro lado, en la comunicación social la responsabilidad de la calidad comunicativa es de las dos o más personas que se están relacionando; en cambio, en la comunicación terapéutica la responsabilidad de que la comunicación sea lo más eficaz posible, es del profesional, el usuario solo está expresando su malestar y no hay una manera correcta de hacerlo, lo hace como puede.

Pregunta.- Se habla en numerosas ocasiones del poder de la palabra, de la escucha activa y de la empatía, ¿en qué medida son importantes en la relación enfermero/a-paciente? ¿Cómo beneficia la correcta práctica de ellas en el cuidado del enfermo?

Respuesta.- La empatía, la escucha activa y el respeto son los pilares de la relación de ayuda y son importantes para tratar al paciente de manera integral, desde el modelo bio-psico-social y que también tiene en cuenta la parte emocional y espiritual de la persona. La experiencia del paciente tiene un valor único y si trabajamos desde la narrativa de dicha experiencia, acompañando y aceptando cómo vive la enfermedad cada persona, estamos cuidando con una óptica de gran riqueza que ayuda al paciente a sostener su ser en la enfermedad. Se añade otro beneficio y es que en este encuadre, el profesional sufre menos, trabaja sin quemarse, cuida y se implica con menos estrés.

Pregunta.- En su opinión, ¿cuentan los profesionales enfermeros con la formación necesaria en comunicación para abordar las distintas relaciones terapéuticas con efectividad? ¿Qué presencia tiene en la formación de grado el tema de la comunicación terapéutica?

Respuesta.- Este es un tema variable en las Facultades de Enfermería. En algunos centros, como el que más conozco, la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona, desde hace años es una asignatura obligatoria, en otros puede ser optativa y en otros no se contempla de manera específica sino como contenido de otras asignaturas, por ejemplo Enfermería en Salud Mental. La comunicación terapéutica es un aprendizaje metodológico, con bases teóricas que deben comprenderse. Pese a esto, el aprendizaje de la comunicación terapéutica es muy experiencial; de hecho, en mi tarea docente de supervisión de prácticas clínicas doy mucha relevancia a la comunicación con el paciente. Considero que es un aprendizaje muy necesario, de una manera de estar con el/la enfermo/a y de una metodología de trabajo que cuando se incorpora en la propia concepción de lo que es la profesión enfermera, ya nunca se puede obviar y va a ser útil en cualquier ámbito donde se dé una relación profesional de cuidado a otro ser humano.

Pregunta.- Un capítulo destacable del libro es el que aborda el manejo de las emociones, cómo ha de posicionarse el profesional y de qué manera se ha de intervenir en cada situación. ¿En qué errores cree que se debería de poner mayor atención para que mejore la relación comunicativa entre enfermero/a y paciente?

Respuesta.- El principal problema, sobre todo cuando no se tiene formación y/o experiencia específica en comunicación, es cuando el profesional pasa por alto, obvia o aparenta que no capta los aspectos emocionales del proceso de enfermar y se centra solo en las necesidades de tipo físico y corporal del paciente. Esto puede ocurrir por muchos motivos, pero en todo caso no dar entidad a las emociones, trivializarlas o minimizarlas, desfavorece la calidad de los cuidados que se brindan al que sufre. Como se explica en el manual, trabajar considerando las emociones del paciente y saber qué hacer con las propias, no es nada fácil. ¿Qué hacer? Darse cuenta de que estamos obviando la parte emocional ya es un primer paso para luego emprender acciones para el autoconocimiento, reflexión, supervisión y el buen uso de la comunicación terapéutica.

Pregunta.- El enfrentarse al diagnóstico de una enfermedad crónica no siempre es sencillo, ¿de qué manera el profesional enfermero puede favorecer para que la comprensión y manejo de la enfermedad sean más efectivos?

Respuesta.- Justamente porque el tema de la enfermedad crónica es muy complejo, el manual dedica tres capítulos a responder adecuadamente a esta pregunta… En resumen, podemos decir que el profesional de enfermería tiene un importante papel en la comprensión y manejo de la enfermedad si utiliza la comunicación terapéutica. Con una adecuada relación de ayuda, atento a la narrativa y teniendo en cuenta los aspectos emocionales, el enfermero/a puede ayudar a la persona a adaptarse a su nueva realidad y aceptarse a sí mismo con la enfermedad que se le ha diagnosticado y ello repercutirá en un mejor manejo de los síntomas y problemas asociados a las enfermedades crónicas.

Pregunta.- Para finalizar, se ha avanzado mucho en materia de comunicación dentro del área de los cuidados, pero ¿cuáles son las principales metas que quedan por conseguir? ¿De qué manera cree que se pueden llevar a cabo?

Respuesta.- En comunicación hay múltiples retos y todos requieren formación continuada, reflexión sobre el propio trabajo y voluntad de aprendizaje. Entre ellos, considero que es un reto para la profesión enfermera el uso adecuado de la tecnología en la comunicación con el paciente. Es el reto de trabajar a distancia sin perder la esencia del cuidado y la singularidad de la relación terapéutica, pero con la ganancia que aportan las TIC. Por otro lado sugiero la formación en “Entrevista Motivacional”; cuando los profesionales sabemos de un cambio que conduce a la mejora de la salud del paciente, puede tratarse de un cambio que suponga esfuerzo y conlleve dificultades o que precise soporte y guía. Este proceso de cambiar hábitos constituye una acción terapéutica y comporta una metodología de trabajo y en este caso, la mejor herramienta para el profesional es la “Entrevista Motivacional”, un tipo de entrevista en el que hay una intencionalidad más allá del acompañamiento, una manera de trabajar en equipo con el paciente, el paciente experto en su propia vivencia de la enfermedad.

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