Un enfermero recorre Málaga vestido con EPI y llevando una camilla con un “fallecido” para concienciar de los peligros de la COVID-19

Miércoles, 15 de diciembre de 2021

Jorge Galán es enfermero y artista. Estos días decidió hacer una performance para intentar concienciar de los peligros de la COVID-19. Para ello, se vistió con su equipo de protección individual (EPI) y recorrió las calles de Málaga con una persona que simulaba estar muerto en una camilla. Rápidamente se convirtió en el centro de atención paseando en el momento del encendido de luces con el objetico de que, con su actuación, poder apelar a la responsabilidad de la población ante las aglomeraciones y los peligros del virus.

Captura del vídeo de la performance Acarrear el muerto.
Captura del vídeo de la performance Acarrear el muerto.

“En un ejercicio de absoluto cinismo, nuestro alcalde escribía por twitter sobre incidencia en aumento, prevención y vacunación, tan sólo 24 horas antes de la masificada inauguración del espectáculo lumínico en calle Larios de Málaga, en el que además, para colmo del absurdo, parecía que las personas habían llevado a sus móviles a verlo, o al revés, los móviles a sus personas, no lo tengo demasiado claro. La acción artística propuesta por tanto, no es sino un metafórico grito del sanitario, aséptico a cualquier otro interés que la salud, en un quijotesco enfrentamiento con el gigante lumínico y sus acólitos, acompañado por la extrema consecuencia de la realidad de la patología: la muerte.

Muerte en forma hospitalaria, fría y sin ornamentos, como un simple cuerpo cubierto en una camilla preparado para el transporte, la camilla queda enlazada con una soga al cuello del sanitario, a modo de horca, único elemento que presenta divergencia a una simulación intencionada de una atención real. Una presentación a dos tiempos, una estratagema deliberada que remite a lo posible primero, y un elemento como la soga al cuello, que introduce la metáfora visual después.

Acarrear el muerto propone, en el recorrido del sanitario con el muerto en camilla por las calles del centro histórico de Málaga, el encuentro tanto verídico como metafórico de la realidad con el epicureísmo, la verdad con la ensoñación y la responsabilidad con la indiferencia. Igualmente expone una clara reivindicación de la figura del sanitario, sufridor por partida doble de la pandemia del que, en estos peculiares tiempos, la administración se deshace por miles cuando las cifras de incidencia mejoran, negacionistas y antivacunas acusan de conspiradores, e increíblemente se realizan pintadas de «sanitarios asesinos» o se habla de «dictadura sanitaria» entre otras lindezas, en referencia a un colectivo que ha hecho del cuidado de la salud de sus congéneres su trabajo diario”, explicaba este profesional sanitario en su vídeo.

Lanza así un mensaje a la sociedad para remover conciencias y evidenciar «el sentimiento del sanitario cada vez que ve aglomeraciones en las que se pone en riesgo la salud de todos». «Son situaciones que se repiten. Vienen épocas de comidas y reuniones y hay que saber usar el sentido común. Mi intención no es que todo el mundo se quede en casa aislado, sino que nadie se deje llevar por el hedonismo, inducido a veces por las instituciones», asevera.

También aclara que, con su performance, titulada Acarrear el muerto y que grabó el pasado 30 de noviembre, no está a favor de que se impongan nuevas restricciones sanitarias, como algunos critican a través de las redes sociales tras la difusión de su vídeo, sino que aboga por actuar con «responsabilidad» en un momento en que, de nuevo, los contagios por Covid están creciendo de forma preocupante. En el caso de Málaga, la tasa de incidencia ha subido 20 puntos en solo dos días. El escenario epidemiológico sigue empeorando sin que aún se hayan producido los encuentros típicos de las fiestas navideñas que el año pasado causaron el pico de la pandemia entre finales de enero y principios de febrero.

Según expone, «la gente no conecta las noticias con la realidad», mientras que los sanitarios, reconoce, «son plenamente conscientes de la incidencia en los hospitales». «Nadie se lo está inventando. Somos testigos. Es cierto que los casos son menos graves pero están empezando a subir de forma notoria», señala el profesional, que insiste en la importancia de dar «un toque de atención después de haber disfrutado de una época de relajación que a todos nos ha venido bien».

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