Un estudio de la OMS revela que la COVID-19 ha impactado en los servicios de salud mental esenciales del 93% de los países

Martes, 20 de octubre de 2020

Un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha concluido que la pandemia de COVID-19 ha tenido su impacto en los servicios esenciales de salud mental del 93% de los países, sabiendo que aumenta la necesidad de atención en este ámbito. Este trabajo, en el que se incluyen 130 países, revela los primeros datos globales sobre la influencia del virus en el acceso a estos servicios y destaca, por otra parte, la necesidad acuciante de aumentar la financiación.

La encuesta, de acuerdo con lo expuesto por la propia institución en un comunicado, fue publicada en el contexto de la Gran Cita de la Salud Mental, un evento mundial de sensibilización celebrado por la OMS el pasado 10 de octubre. El objetivo del trabajo pasaba por analizar as alteraciones sufridas por estas unidades, así como los servicios neurológicos y de tratamiento de las toxicomanías, a raíz de la COVID-19, identificar la clase de servicios que han padecido estas complicaciones y evaluar las medidas implantadas por los países para amoldarse y abordar los problemas.

En total, participaron, como se ha dicho, 130 países de las seis regiones de la OMS, y el estudio fue desarrollado entre junio y agosto de este año. Algunos de los resultados obtenidos durante estas pesquisas pusieron de manifiesto, entre otros factores, que el 60% de los países indicó problemas en los servicios de salud mental destintados a población vulnerable, entre los que se incluyen niños y adolescentes, en el 72% de los casos, personas mayores, en el 70%, y mujeres que precisan atención prenatal o postnatal, en el 61%; o que el 30% apuntaba perturbaciones en el acceso a los fármacos orientadas a abordar trastornos mentales, neurológicos y derivados del consumo de drogas.

Por otra parte, a pesar de que el 70% de los países estableció la telemedicina o la teleterapia para paliar esta situación, se han dado disparidades significativas en la puesta en marcha de este tipo de servicios; alrededor del 80% de los de altos ingresos declaró haber ofrecido este tipo de atención, frente a la cifra que no llega al 50% en los de ingresos más bajos.

Así, destacan en la citada nota informativa, a pesar de que el 89% de los países refería contar con la salud mental y el apoyo psicosocial como parte de sus planes nacionales de respuesta a la COVID-19, únicamente el 17% dispone de una financiación adicional adecuada para dar cobertura a dichas necesidades.

En este sentido, desde la OMS subrayan, recogen desde la entidad, que “todo ello pone de manifiesto la necesidad de inyectar más dinero en el sector de la salud mental. A medida que la pandemia siga su curso, se intensificará la demanda de programas nacionales e internacionales de salud mental, que se encuentran debilitados por años de carencias crónicas de financiación. Destinar el 2% de los presupuestos nacionales de salud mental no es suficiente. Los donantes internacionales también deben hacer más: la salud mental sigue recibiendo menos del 1% de la ayuda internacional destinada específicamente a la salud”.

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COVID-19, OMS, salud mental

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