“Cuando llegué a Bruselas llevaba 1 mes graduada. Nunca antes había trabajado, pero las prácticas durante el erasmus fueron una experiencia valiosísima»

Viernes, 11 de junio de 2021

Paula llevaba un mes graduada cuando decidió buscar trabajo en el extranjero al ver que la situación laboral en España no era muy alentadora. Seis años después, sigue sin creerse la suerte que tuvo en la rapidez del proceso de selección que le permitió estar firmando un contrato indefinido en Bruselas.

Paula Giráldez, enfermera en Bruselas
Paula Giráldez, enfermera en Bruselas

-Pregunta: ¿Qué te llevó a querer dedicarte a la Enfermería? ¿Siempre lo tuviste claro?

-Respuesta: Cuando estudiaba bachillerato tuve que acudir por diversas razones a varios centros de salud y me sentí atraída por el ambiente sanitario. Me pareció que la profesión de enfermería ofrecía un abanico de posibilidades muy diferentes y un buen equilibrio entre conocimiento teórico y práctico.

-Pregunta: ¿Qué te hizo querer trabajar en el extranjero?

-Respuesta: En 2013 hice un año de erasmus en Tournai, Bélgica. Mi intención era aprender francés y tener una primera toma de contacto con el sistema sanitario belga para buscar trabajo cuando terminara los estudios. Por aquel entonces el panorama laboral en España no era muy alentador: encadenar contratos de corta duración y saltar de un hospital o centro de salud a otro no me seducía en absoluto. Necesitaba una garantía de estabilidad profesional para sentirme segura de mi misma, por lo menos al principio de mi carrera. Eso en España era muy difícil.

-Pregunta: ¿Por qué decidiste ir a Bruselas? ¿Qué te llamó del país y de la ciudad en la que estás?

-Respuesta: Conocí Bruselas durante mi año en Bélgica y me encantó. Es una ciudad multicultural, con mucha vida, una gran oferta de trabajo, ocio y cultura, muy bien comunicada con el extranjero (2 aeropuertos, a menos de 2 horas en tren de Ámsterdam, París y Londres) y donde los españoles somos muy bien acogidos desde hace más de medio siglo. El coste de la vida es un poco más elevado que en España pero no es mucho más caro que Madrid o Barcelona y los sueldos permiten vivir cómodamente y ahorrar.

-Pregunta: ¿Tenías experiencia previa como enfermera?

-Respuesta: Cuando llegué a Bruselas en 2015 llevaba 1 mes graduada. Nunca antes había trabajado, pero las prácticas que hice durante el erasmus en Tournai fueron una experiencia valiosísima. Me permitieron adaptarme sin problema a su manera de trabajar, de comunicar con los demás y de entender la profesión. Ahora soy una enfermera 100% belga y trabajar en España me resultaría complicado. Necesitaría un período de adaptación.

-Pregunta: ¿Cómo encontraste el trabajo? ¿En el momento de salir de España ya lo tenías o tuviste que buscarlo?

-Respuesta: Fue facilísimo. Desde España busqué por internet “hospitales públicos francófonos de Bruselas” y encontré exactamente lo que buscaba: la red de hospitales Iris. Las ofertas de trabajo eran (y siguen siendo) abundantes en todos los sectores, principalmente contratos indefinidos a tiempo completo (38h/semana) o parcial (30h, 24h, 19h). En el hospital C.H.U. Brugmann buscaban personal para varios servicios de geriatría. Siempre me ha gustado trabajar con personas mayores, así que envié mi CV y una carta de motivación. Para mi sorpresa, media hora más tarde me llamaron de recursos humanos para proponerme una entrevista por Skype.

Una semana después estaba en Bruselas firmando un contrato indefinido a jornada completa, sin más experiencia que las prácticas pero con mucha ilusión. Desde entonces sigo en el mismo hospital.

-Pregunta: ¿En qué se diferencia el sistema sanitario de allí del de España?

-Respuesta: Hay muchísimas diferencias, tanto para el usuario como para el profesional de enfermería. La primera gran diferencia del sistema sanitario es la financiación. Aunque la mayor parte del presupuesto de la seguridad social procede del sueldo del trabajador (casi el 40% del salario bruto), todos los trabajadores están obligados a pagar de su bolsillo una mutua de libre elección, con un forfait de cobertura más o menos amplio según las preferencias del consumidor. Además, al hacer uso de cualquier servicio de salud se genera una factura: una parte la paga directamente el usuario y el resto la mutua. Para personas con dificultades económicas y para el personal sanitario existen muchas ventajas financieras, pero en ningún caso la asistencia es gratuita.

Por otro lado, la atención primaria está menos desarrollada que en España. El usuario puede acudir directamente a un especialista si así lo desea, lo que hace que una parte de la población no tenga (o no quiera tener) médico de cabecera que centralice la historia clínica. En ese caso, cada paciente se hace responsable de su proprio historial médico: en caso de acudir a centros diferentes tendrá que transmitir la documentación por sus propios medios.

Otra diferencia importante concierne nuestra profesión. La enfermera es responsable de los cuidados básicos del paciente: higiene, alimentación y movilización. Estas competencias son compartidas con los auxiliares de enfermería (no exclusivas de los auxiliares). En función de la composición del equipo (más o menos auxiliares), la enfermera deberá colaborar en mayor o menor media a los cuidados básicos.

-Pregunta: ¿Qué le aconsejarías a un enfermero que quiera salir a buscar trabajo al extranjero?

-Respuesta: Lo más importante es informarse muy bien antes de ir a otro país. Yo aconsejo contactar directamente con compañeros que ya está en el extranjero para saber de primera mano la realidad profesional del terreno (trabajo cotidiano, tipos de contrato, salario, vacaciones, desempleo) y conocer también cómo se vive a diario. No solo el trabajo cuenta, la vida social es muy importante y ciertos países son completamente opuestos al nuestro en ese sentido. Información ante todo para evitar desilusiones.

 Paula Giráldez trabajando durante la pandemia
Paula Giráldez trabajando durante la pandemia

-Pregunta: ¿Cuáles son los puntos positivos y los negativos de vivir y trabajar allí?

-Respuesta: Lo que más me satisface a nivel profesional es la posibilidad de formación y el reconocimiento económico que conlleva. En Bélgica, las especialidades de enfermería no requieren de examen de acceso y son fomentadas y financiadas por los hospitales.

En mi caso, durante dos años disfruté de una reducción de jornada para sacarme la especialidad de geriatría. El hospital me financiaba la formación, adaptaba mis turnos para acudir a las clases y me concedía vacaciones extra para hacer las prácticas. a día de hoy por ser especialista tengo derecho a un aumento de baremo salarial y a una prima anual de unos 2.500€. Ahora mismo estoy haciendo un master en Salud Pública, muy reputado aquí y también financiado por el hospital.

Las formaciones internas también son abundantes y se ofrecen durante el tiempo de trabajo. En mi hospital, cada enfermero goza de un proyecto de desarrollo profesional acorde a sus capacidades y ambiciones. El jefe directo se encarga del seguimiento y evaluación de dicho proyecto, procurando satisfacer las necesidades profesionales del empleado. En mi caso trabajo sobre las competencias de gestión y liderazgo. Actualmente soy jefa adjunta de mi servicio y estoy en formación interna para ocupar un puesto superior.

Por supuesto, cada ascenso profesional va acompañado de un aumento de sueldo. Aunque el salario base no es mucho más alto que en España, éste sube fácilmente gracias a diversas primas mensuales (por especialidad, puesto de responsabilidad, bilingüismo) y anuales (también por especialidad, paga extra de verano). El transporte público es financiado al 80% por el hospital y cada mes se reciben unos 120-140€ de cheques comida para gastar en supermercados y restaurantes. Todo suma.

Los “horarios incómodos” también están reconocidos: las noches y sábados se cobra un 25% más por hora. Los domingos y festivos se cobra el doble y además dan derecho a un día más de vacaciones. En los hospitales se suele trabajar un fin de semana sí y otro no, lo que viene a ser unos 26 domingos al año más 4 o 5 días festivos. De este modo se acumulan 30 días más de vacaciones (sumados a los 21 de base), por lo que un enfermero puede tener fácilmente 8 o 10 semanas de vacaciones pagadas al año. ¡No está mal!

Lo que menos me gusta de Bélgica es la burocracia a cualquier nivel (ayuntamiento, recursos humanos, protocolos sanitarios). Todos los procedimientos administrativos son complicados y lentos. A menudo es necesario hacer exactamente el mismo papeleo para dos administraciones diferentes. Puede ser desesperante, pero con el paso de los años se cultiva la paciencia.

-Pregunta: ¿Cuáles son los requisitos para trabajar como enfermera en Bruselas?

-Respuesta: Cualquier profesional sanitario con un título expedido en el Espacio Económico Europeo puede trabajar en Bélgica según la normativa internacional. Sin embargo, es necesario hacer un procedimiento de homologación en el organismo competente según la región. Para las regiones francófonas (Bruselas y Valonia) hay que contactar con el Ministerio de Educación Superior de la Federación Wallonie-Bruxelles.

ara la región de habla neerlandesa (Flandes) hay que dirigirse al gobierno flamenco. En cualquier caso, los documentos solicitados son los siguientes: curriculum vitae, carta de motivación, título de enfermería, partida de nacimiento, certificado de antecedentes penales y acreditación profesional del gobierno español para el ejercicio en el extranjero de profesiones reguladas en el EEE (directiva 2005/36CE). No son necesarios los documentos originales sino una traducción jurada en uno de los tres idiomas oficiales de Bélgica (francés, neerlandés o alemán).

El proceso puede durar varios meses. Una vez que se ha recibido la homologación del título, es necesario solicitar un visado para poder ejercer (un procedimiento mucho más rápido y fácil). La homologación del título es de por vida mientras que el visado puede ser retirado si se cometen infracciones graves o delitos. No existen colegios de enfermería como en España.

Los títulos oficiales de idiomas no son obligatorios pero es necesario tener un nivel fluido (mínimo B2) tanto oral como escrito de francés o de neerlandés según la región. Muchas empresas ofrecen cursos intensivos en España antes de venir aquí, ya que se necesita bastante personal de enfermería.

-Pregunta: ¿Qué es lo que más echas de menos de España? ¿Te planteas volver?

-Respuesta: Lo que más echo de menos sin duda es mi familia, la comida y el sol. Suelo viajar a España unas 3 o 4 veces al año (en la era pre pandémica) para recargar las pilas y mantener los lazos sociales. Pero en Bélgica no se vive nada mal. La gente es muy abierta y acogedora, los belgas son muy simpáticos y les encantan los españoles. Estoy bastante adaptada e incluso estoy tramitando la nacionalidad belga.

Cuando me instalé en Bruselas allá por 2015 pensé que me quedaría un par de años. Sin embargo, cuanto más tiempo pasa mejor me siento aquí y más proyectos tengo. Aunque nunca he descartado la posibilidad, volver a España no está en mi horizonte a corto plazo, y si volviera no sería por razones profesionales.

Noticias relacionadas

Bruselas, Enfermeros por el mundo, entrevista, extranjero, trabajo

¿Quieres comentar la noticia?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*