El Gregorio Marañón coordina una investigación en pacientes pediátricos sobre síndrome inflamatorio multisistémico

Miércoles, 24 de febrero de 2021

El personal de la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos del Hospital Gregorio Marañón, ubicado en Madrid, ha coordinado una investigación sobre la infección por COVID-19 y los pacientes infantiles críticos que ha revelado “importantes hallazgos” sobre la relación entre el síndrome inflamatorio multisistémico y el coronavirus, de acuerdo con lo expuesto por el Gobierno de la Comunidad de Madrid en un comunicado.

El estudio, publicado en Critical Care y promovido por la Sociedad Española de Cuidados Intensivos Pediátricos (SECIP), con la financiación del Instituto de Salud Carlos III, a través de los fondos extraordinarios sobre investigación en COVID-19, ha recogido la información de 74 pacientes registrados entre el 1 de marzo y el 15 de junio, es decir, en la primera ola de la pandemia; además del centro, participan 47 UCI pediátricas españolas.

Rafael González, intensivista de la UCI pediátrica del hospital, ha explicado, según recogen en la citada nota informativa, que en este análisis “vimos cómo la manifestación grave más frecuente de la infección por SARS-CoV-2 en niños que precisan UCIP fue el síndrome inflamatorio multisistémico, que se dio en 45 pacientes, lo que supone el 61% del total”. González es, además, el investigador principal, junto con Amaya Bustinza, María Slöker y Jesús López-Herce, jefe del servicio.

Se trata de “un hallazgo muy importante, puesto que se trata de una enfermedad asociada al SARS-CoV-2 que se ha descrito solo en niños, constituyendo una expresión nueva de la enfermedad muy diferente de las manifestaciones observadas en adultos críticos, mayoritariamente, cuadros de dificultad respiratoria severa”, ha apuntado González.

Según exponen desde el Ejecutivo madrileño, el síndrome inflamatorio multisistémico asociado a la COVID-19 está caracterizado por la aparición de un cuadro generalizado de fiebre elevada y persistente, junto con, en muchas ocasiones, síntomas digestivos, sobre todo dolor abdominal, y alteraciones cardiovasculares de distinta gravedad, pudiendo llegar a presentar shock con fallo circulatorio severo. Asimismo, se ha observado que se asociada, en una proporción significativa de paciente pacientes con alteraciones cutáneas y oculares, en forma de conjuntivitis.

En esta investigación se han establecido, por otro lado, las diferencias existentes entre los afectados que ingresan por síndrome inflamatorio y el resto de pacientes pediátricos que acuden por otros cuadros relativos al coronavirus. Aquellos con síndrome inflamatorio presentan una edad mayor, alrededor de los ocho años, el 90%, más de cuatro, y con menor asiduidad afectación respiratoria, dado que el 25% desarrolla síntomas catarrales previos y menos del 15% advierte dificultad respiratoria en la hospitalización.

En este sentido, otra de las diferencias pasa por que las personas con síndrome inflamatorio carecen, habitualmente, de antecedentes médicos de interés, dado que el 80% estaba sano de forma previa, mientras que aquellas que precisaron ingreso por otros cuatros relativos a la COVID-19 tenían enfermedades importantes previas en el 50% de los casos. De esta forma, el trabajo “confirma lo observado en otros países en relación con la infección en niños, siendo muy reducido el número de pacientes pediátricos que precisan ingreso en unidades de cuidados intensivos en relación con la infección por SARS-CoV-2 y mostrando, en general, una buena evolución y baja mortalidad, en torno al 3%”.

Así, desde la Comunidad de Madrid destacan que específicamente las personas con síndrome inflamatorio suelen requerir, con más frecuencia, medicación de soporte cardiovascular, hasta un 65% del total. A pesar de esto, únicamente un 15% necesita ventilación mecánica, en comparación con el 40% del resto de pacientes pediátricos que son hospitalización por otros cuadros vinculados al coronavirus sin síndrome inflamatorio.

Por otro lado, González refiere otros hallazgos “llamativos: los pacientes con síndrome inflamatorio presentan bajas cifras de linfocitos respecto a otras células del sistema inmune, existiendo, además, una producción aumentada de proteínas proinflamatorias. También se ha observado que tan solo u 40% de los pacientes ingresados con síndrome inflamatorio presentaba PCR frente a SARS-CoV-2 positiva y, entre los que presentaban negativa, un 65% tenía anticuerpos frente al virus”. Así, el estudio apunta también a que se da un desfase temporal de unas cuatro semanas entre el pico de mayor incidencia de COVID-19 y la aparición de estos casos inflamatorios, lo que hace plantearse “la hipótesis de que pueda estar causado por una reacción tardía del sistema inmunitario de los niños a una infección previa por SARS-CoV-2”, subrayan en el mencionado comunicado.

El registro, concluyen, se encuentra aún abierto y se están incluyendo a los nuevos pacientes correspondientes a las hospitalizaciones ocurridas en la segunda ola de la pandemia.

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