El Hospital Rey Juan Carlos implanta una iniciativa para monitorizar la actividad física de los pacientes de geriatría con patología oncohematológica

Miércoles, 19 de mayo de 2021

El Servicio de Geriatría del Hospital Rey Juan Carlos, ubicado en la Comunidad de Madrid, ha implantado una iniciativa con la que monitorizar la actividad física y llevar a cabo un seguimiento individual de los pacientes mayores con patología oncohematológica, orientado a personas mayores de 70 años afectadas de linfoma, mieloma múltiple o, entre otras enfermedades, leucemia linfática crónica, para mejorar la adherencia a la prescripción de ejercicio que se les pauta en el centro.

© Hospital Rey Juan Carlos

La doctora Cristina González, jefa asociada del Servicio de Geriatría, ha querido poner de manifiesto, según recogen desde el propio hospital en una nota de prensa, que son “pacientes que llegan a la consulta de geriatría desde el Servicio de Hematología y en los que, tras una valoración de su estado físico, determinamos que este es ‘robusto’, que está en buena forma y tienen muy buena reserva funcional, o ‘frágil’, lo que supone que tienen un leve deterioro de la reserva funcional”.

En la práctica clínica habitual de este servicio, a los pacientes frágiles se les realiza la denominada “prehabilitacón”, que consiste en la prescripción de una serie de medidas, principalmente centradas en la realización de ejercicio físico y recomendaciones nutricionales para mejorar su condición física, de manera que tengan una mayor tolerancia a los tratamientos de quimioterapia y una mejor evolución de su enfermedad. A respecto, la doctora ha señalado que “en la consulta de geriatría les dábamos unas pautas y una tabla de actividades que les sirvieran de guía a la hora de realizar ejercicio físico, pero luego no hacíamos un seguimiento, y la percepción hasta ahora es que esas recomendaciones no se cumplían mucho”.

Esta situación es la que pretende mejorar el Servicio de Geriatría, ya que a los pacientes que decidan participar el hospital les facilita una pulsera de actividad durante seis meses, que permite a la enfermera de geriatría efectuar un seguimiento en remoto desde el centro, incorporando los datos que aporta el dispositivo, especialmente, el número de pasos y las horas de sueño, a los obtenidos por supervisión telefónica. “La enfermera llama periódicamente a los pacientes para ver cómo se encuentran, animar a seguir por el mismo camino a aquellos que están haciendo un buen número de pasos o motivar o ver qué problemas están teniendo las personas que no están andando lo suficiente. También les pregunta si están realizando los ejercicios de la tabla de gimnasia, ya que esto no se puede medir directamente con la pulsera. Y si durante la llamada el paciente comenta algún problema que requiera valoración médica, la enfermera lo gestiona para citarlo presencialmente con su médico”, explica la doctora.

Dicho seguimiento, que incluye, asimismo, una revisión presencial trimestral, se realiza durante los seis meses siguientes a la valoración en a consulta de geriatría, que suele coincidir con el inicio del tratamiento con quimioterapia. Si durante ese tiempo la enfermera del servicio detecta algún signo que requiera una valoración médica, el especialista estudia esta posibilidad. Además, los pacientes frágiles tienen revisiones programadas con el geriatra a los tres meses, y todos siguen sus revisiones habituales con el hematólogo y la enfermera de oncología del hospital de día.

“Las sensaciones que nos van transmitiendo los primeros pacientes que hemos incluido en el programa, que ya superan la quincena, son muy positivas. Nos cuentan que se encuentran mejor con la realización de algo más de ejercicio físico del que estaban acostumbrados y se sienten mucho más ‘supervisados’ y seguros al saber que la enfermera de geriatría los va a llamar y le pueden contar cualquier incidencia”, estaca la doctora González, subrayando es clave “la figura de la enfermera de geriatría, que es el alma de este proyecto, en particular, y de una asistencia geriátrica de calidad, en general”, de acuerdo con lo expuesto en el mencionado comunicado.

El proyecto se integra en la iniciativa global “Oncología geriátrica en adultos mayores con linfoma: hacia un nuevo modelo de terapia personalizad”, impulsada por el Hospital Rey Juan Carlos y la Fundación Jiménez Díaz, financiado con una beca de Pfizer. La geriatra del primero apunta que el centro “ha empezado de avanzadilla”, mientras que el segundo hará lo propio dentro de poco. Esta especialista incide en que, aunque este sistema de monitorización no es exclusivo del hospital porque se basa en el uso de pulseras ampliamente comercializadas y porque la utilización de wearables ya está empezando a ser habitual en algunos ámbitos de la medicina, como la rehabilitación cardiaca, “sí podemos decir que es un método pionero en geriatría, dado que no solemos monitorizar la actividad física”, recogen desde el Hospital Rey Juan Carlos.

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