Enfermeros del Gregorio Marañón participan en la primera guía del dolor del niño hospitalizado

Viernes, 5 de abril de 2019

La Comisión de Atención al Paciente con Dolor del Hospital Gregorio Marañón, ubicado en Madrid, ha elaborado la guía del dolor del niño hospitalizado, como proyecto pionero a este respecto en España, que contempla actuaciones que atañen a profesionales enfermeros, médicos y farmacéuticos.

El principal objetivo de la puesta en marcha de este programa, de acuerdo con lo expuesto por el propio centro de la capital madrileña en un comunicado, es identificar, abordar y prevenir, en la medida de lo posible, el dolor pediátrico durante la estancia de los pacientes en el hospital.

Para ello, esta primera guía incluye acciones de prevención para evitar el padecimiento en las manipulaciones terapéuticas, en prácticas como las extracciones de sangre u otras punciones, que no están cubiertas por tratamientos analgésicos. Jesús Cebrián, responsable de la Unidad de Dolor Agudo y Crónico del Hospital Infantil del Gregorio Marañón, ha querido poner de manifiesto que las medidas terapéuticas guardan tanta importancia como las actuaciones de acompañamiento o las psicológicas, en el propósito de disminuir el dolor percibido en los niños.

De esta forma, para llevar a cabo esta guía, se realizó un análisis de la prevalencia, el diagnóstico y el tratamiento en este ámbito, con el que se emprendieron acciones concretas y se definieron responsabilidades en cuanto a la atención al dolor infantil para todo el personal sanitario, y, por último, se efectuó una evaluación de los resultados obtenidos con dichas medidas, explica Cebrián en la citada nota informativa. Así, desde la implantación de este programa, se ha reducido en 10 puntos la cantidad de pacientes pediátricos con dolor, y la identificación de las molestias por parte de los profesionales enfermeros ha aumentado un 70%.

En este sentido, destacan desde el hospital, el personal de enfermería es el encargado de monitorizar el dolor de los más pequeños, a través de cuatro protocolos distintos de medición, a saber, para neonatos, para niños sin capacidad verbal, para los que se utilizan escalas observacionales del llanto y de la cara, de la actitud psicomotora o del tono postural, para edades comprendidas entre los 5 y los 10 años y otro para mayores de 10. Una vez identificado el dolor, apunta Cebrián, se ponen en marcha todas las actuaciones que contempla la guía y que, como se ha dicho, implican a todos los sanitarios.

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Dolor infantil, enfermeros, Hospital Gregorio Marañón

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