Impulso a la certificación de competencias enfermeras en el control de pacientes diabéticos

Miércoles, 20 de noviembre de 2013

por diariodicen.es

Los enfermeros andaluces que realicen el seguimiento protocolizado en tratamiento farmacológico de pacientes con diabetes pueden certificar sus competencias avanzadas con la Agencia de Calidad Sanitaria de la Comunidad, una vez finalizada su acreditación a través del manual de competencias correspondiente a dicho ámbito.

Dentro del marco de acreditación profesional, una competencia profesional avanzada se define como “aquella competencia basada en una formación específica, que se añade al mapa de competencias básico del profesional y que posibilita el desempeño de funciones profesionales de un mayor nivel de complejidad o especialización derivada de contextos laborales definidos”.

Así, el enfermero que lleva a cabo una práctica avanzada muestra un elevado nivel de experiencia en la evaluación de situaciones complejas que afecten a pacientes, familias, grupos y comunidades, como en el diagnóstico de problemas de salud reales o potenciales, realizando distintas actividades prácticas y teóricas basadas en la evidencia científica en las que se puede observar su competencia avanzada.

La acreditación de competencias específicas de la práctica avanzada de enfermería desarrolla el Decreto por el que se define la actuación de los enfermeros en el ámbito de la prestación farmacéutica del Sistema Sanitario Público de Andalucía, en el ámbito del seguimiento protocolizado del tratamiento farmacológico individualizado en diabetes.

De este modo, el “Manual de Competencias Específicas de la Práctica Avanzada de Enfermería para el Seguimiento Protocolizado del Tratamiento Farmacológico Individualizado en Diabetes”, a través del que 14 enfermeros ya han certificado esta competencia específica y otros 24 en fases de la certificación, incluye un total de ocho evidencias sobre las que se deben aportar pruebas de su realización.

Dichas evidencias se refieren a distintos temas como la aplicación de protocolos farmacológicos vigentes, la realización de intervenciones para evitar o disminuir el riesgo de hipoglucemia, la realización de intervenciones para minimizar los efectos adversos gastrointestinales indeseables, o el registro en la historia de salud de los controles que se realizan a estos pacientes, así como de los ajustes del tratamiento farmacológico requerido.

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