La labor de las enfermeras en la Unidad de Psiquiatría Infatojuvenil

Jueves, 20 de diciembre de 2018

Celia Tapia, enfermera de investigación del Servicio de Psiquiatría del Niño y el Adolescente del Hospital Gregorio Marañón, en Madrid, puso en marcha un proyecto de investigación, junto con otras profesionales de estos servicios, con el que analizar el grado de satisfacción de este tipo de pacientes.

Tapia nos atiende para hablar de las funciones de los profesionales de la unidad y de los tratamientos que más frecuentemente tienen que aplicar y sobre los estudios enfermeros que se están realizando en este ámbito.

Pregunta: ¿Cuáles son las funciones principales de las enfermeras de la Unidad de Psiquiatría Infantojuvenil?

Respuesta: Aquellas dirigidas al cuidado del paciente con enfermedad mental. Entre ellas se incluyen la administración del tratamiento prescrito, la supervisión y vigilancia, la comunicación con familiares, realizar planes de cuidados, estar presentes y vigilar durante las horas de comedor, el acompañamiento y el apoyo al paciente y sus principales problemas.

P.: ¿Qué dolencias suelen presentar los pacientes que ingresan en esta unidad?

R.: Los diagnósticos más frecuentes presentes en la unidad son, principalmente, las alteraciones conductuales, la depresión, intentos de suicidio, la ideación autolítica y los brotes psicóticos.

P.: ¿Cuáles son las intervenciones habituales que se aplican a los adolescentes hospitalizados en psiquiatría?

R.: Fundamentalmente, las enfermeras de la unidad intervenimos en la administración del tratamiento prescrito, en la supervisión directa y toma de precauciones ante pacientes con riesgo autolesivo, en el intercambio de impresiones acerca de las visitas o salidas con familiares, en el acompañamiento o en la desactivación verbal.

Además, ayudamos en al toma de decisiones, facilitamos la ventilación emocional e intervenimos en caso de crisis, con actuaciones como la contención verbal, farmacológica e inmovilización terapéutica.

Asimismo, tenemos labores en la psicoeducación sanitaria, en el apoyo emocional, realizamos talleres grupales y en la puesta en marcha de iniciativas de ocio, motivación y adquisición de habilidades, entre otras facetas.

P.: Al ser pacientes en edades tan concretas, ¿requieren algún tratamiento o cuidado específico para su etapa vital? ¿Cuáles son los más importantes?

R.: Debido a que se encuentra en la etapa de la adolescencia, los cuidados irán encaminados a abordar todas las esferas de la edad, con un enfoque hacia las problemáticas más frecuentes en esta etapa vital.

Por ello, los tratamientos incluyen la perspectiva social, incidiendo, sobre todo, en los colegios o institutos y en la problemática que se puede dar en los centros educativos con los compañeros y por el mal uso de las redes sociales. También se abordan la frustración y los límites, el afrontamiento de problemas y las habilidades sociales.

P.: ¿Hay una forma concreta de abordar la comunicación con los pacientes de esta unidad, teniendo en cuenta que se encuentran en la adolescencia? ¿Y con los familiares?

R.: Nos comunicamos de igual manera que con un paciente adulto, sin caer en una comunicación pueril y empatizando con los problemas que se puedan dar con mayor frecuencia según la etapa de desarrollo. A través de la escucha activa intentamos calmar y resolver las dudas que puedan presentar, así como crear un ambiente de confianza que permita que nos expliquen cómo ha ido la visita.

P.: ¿Qué papel tienen los profesionales enfermeros en dicha comunicación?

R.: Los profesionales enfermeros son los que más contacto tienen con el paciente, la comunicación es muy importante para reforzar el vínculo y poder prestarles una mejor ayuda, tanto a los afectados como a sus familiares.

P.: Recientemente han iniciado un proyecto de investigación para conocer el grado de satisfacción de los pacientes de la unidad, ¿por qué decidieron abordar este aspecto de la atención psiquiátrica infantojuvenil? ¿Con qué objetivos iniciaron el proyecto?

R.: En nuestro país existen dos sistemas de acreditación en gestión de calidad (AENOR y EFQM). En ambos se valora la satisfacción de los pacientes como parte de la evaluación de resultados. En el año 2003, el Servicio de Psiquiatría del niño y el Adolescente elaboró la primera memoria siguiendo el modelo EFQM, y en el año 2014/2015 conseguimos el sello 500+EFQM.

Hasta el momento, la información que recogíamos del paciente sobre su satisfacción con la atención recibida resultaba insuficiente. Únicamente les preguntábamos qué opinaban de las clases que se imparten en la planta. Siguiendo las recomendaciones del modelo EFQM de calidad, nos planteamos realizar un estudio para ver cuál era su nivel de satisfacción con la atención recibida.

El objetivo era evaluar la satisfacción general y en relación a seis dimensiones específicas, a saber, profesionalidad, información, accesibilidad al servicio, efectividad del tratamiento e implicación familiar en el tratamiento, de los pacientes ingresados. Para realizar la encuesta adaptamos una escala que se usa actualmente en el sistema de salud inglés, la tradujimos y pasamos una encuesta piloto para ver su validez. A continuación pasamos la escala a todos los pacientes que atendemos en consultas externas del Servicio de Psiquiatría del Niño y el Adolescente.

P.: ¿En qué situación se encuentra la investigación científica enfermera en este ámbito? ¿Cómo ha evolucionado a lo largo de los años y qué perspectivas de futuro aguarda?

R.: En nuestro país apenas hay investigaciones que evalúen la satisfacción con las unidades de hospitalización psiquiátrica. Dentro de la red española de recursos asistenciales de salud mental, los trabajos que se pueden encontrar se han realizado en población adulta atendidos en otros dispositivos asistenciales, como por ejemplo estudios sobre satisfacción de pacientes con las unidades de conductas adictivas y con los centros de rehabilitación e inserción social.

Los resultados de la mayoría de trabajos afirman que los pacientes psiquiátricos se encuentran muy satisfechos con las cualidades humanas, el comportamiento y el trato recibido de los profesionales, pero moderadamente satisfechos con la información recibida sobre la enfermedad mental y el tratamiento farmacológico.

No existen estudios que evalúen la satisfacción de los pacientes adolescentes, de ahí la importancia de nuestro trabajo.

La investigación enfermera ha evolucionado muchísimo en los últimos años. Existen cada vez más becas a las que podemos acceder, premios de investigación dirigidos a enfermeras, podemos intensificar nuestra jornada para dedicarnos a la investigación… Aunque el mayor cambio se produjo con la entrada del Plan Bolonia, en el que realizar un trabajo de investigación está dentro del plan curricular de la carrera.

P.: ¿Qué tipo de formación específica requieren las enfermeras de la Unidad de Psiquiatría Infantojuvenil?

R.: Sería conveniente que se pudiera tener cierta formación, como por ejemplo conocimiento de las patologías mentales, adiestramiento en la aplicación de inmovilizaciones terapéuticas así como saber realizar una buena desactivación o contención verbal.

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