Los trastornos del sueño se encuentran entre las secuelas más comunes de la COVID-19

Miércoles, 17 de marzo de 2021

Con motivo de la celebración, el 18 de marzo, del Día Mundial del Sueño, el Centro San Rafael de Granada, de la Orden San Juan de Dios, ha emitido una nota de prensa en la que expresa que “la Sociedad Española de Neurología estima que entre un 20 y un 48% de la población adulta española sufre dificultades para iniciar o mantener el sueño, siendo el insomnio el problema más frecuente en este sentido. No obstante, se estima que incluso un 90% de pacientes con diversas patologías, como la apnea del sueño o el síndrome de piernas inquietas, se encuentra aún sin diagnosticar”.

Antonio Maldonado/© Centro San Rafael de Granada

Según los expertos en la materia, continúan, la pandemia también ha provocado secuelas relacionadas con el sueño en muchos pacientes de COVID-19, que presentan peor calidad del sueño, llegándose a hablar incluso del insomnio persistente como otra de las consecuencias de la pandemia. “Además de problemas de insomnio y cambios en los patrones de sueño, también se aprecian otros debidos a las complicaciones pulmonares, que hacen que durante el sueño el nivel de saturación de oxígeno sea más bajo de lo normal”, asegura Antonio Maldonado, neurofisiólogo con consulta en el Hospital San Rafael de Granada, de San Juan de Dios.

De acuerdo con el experto, el estrés provoca una disminución del tiempo de sueño; es decir, su eficiencia disminuye, algo que han experimentado directamente los profesionales que están en primera línea en la lucha contra el coronavirus, destacan en el mencionado comunicado. “Además de los pacientes, estos profesionales han visto resentida su calidad del sueño debido, entre otras cosas, al exceso de trabajo, los traumas sufridos cada día e incluso los cambios en el lugar de dormir por temor a contagiar a seres queridos”.

El sueño, explican, es un proceso fisiológico integral esencial para el correcto funcionamiento del sistema nervioso, provocando, una buena calidad de este, efectos muy beneficiosos, tanto en lo físico como en lo emocional. En el primer ámbito, “por ejemplo, repercute en una mejor recuperación muscular o menor riesgo de sufrir una enfermedad cerebrovascular o cardiaca”; en el ámbito cognitivo-emocional, “tendremos una adecuada capacidad de nuestras funciones cognitivas en general”, apunta Maldonado.

Por otro lado, la privación crónica del sueño o el sueño de baja calidad va a tener efectos perjudiciales en estos mismos aspectos. Así, son frecuentes los trastornos como ansiedad, depresión, mayor irritabilidad, falta de concentración o cambios bruscos de humor. También puede provocar trastornos de aprendizaje, aumento del tiempo de reacción, fallos de memoria y alteraciones en el proceso de toma de decisiones, además de causar mayor riesgo de presentar algunas enfermedades físicas o agravar las presentes, más allá de desarrollar fatiga muscular y somnolencia diurna, destacan.

“Para darnos cuenta de la importancia del sueño y de los problemas tan diversos que puede provocar, una alteración del sueño puede ser el problema principal en un niño que presenta pérdida progresiva del lenguaje, como ocurre en un tipo de epilepsia que se llama afasia epiléptica adquirida. En este caso, un problema durante el sueño relacionado con la epilepsia hace que el niño pierda su capacidad para hablar”, informa el neurofisiólogo.

Según lo expuesto en la nota de prensa, se estima que menos de un tercio de las personas que presentan problemas del sueño acuden al especialista. Con el objetivo de arrojar luz a los pacientes que sufren estos trastornos y mejorar su calidad de vida, en el Hospital San Rafael de Granada se realizan polisomnografías, también conocidas como estudios del sueño. “Se trata de un estudio diagnóstico de suelo completo, que se realiza al paciente durante la noche. Para ello, se colocan varios electrodos al paciente antes de dormirse para poder valorar durante el sueño, tanto las variables cardiorrespiratorias como neurofisiológicas, resultando esencial para el correcto diagnóstico en la mayoría de problemas de sueño”, explica Maldonado.

Las alteraciones en este ámbito de descanso pueden afectar directamente a otras patologías o agravar las ya presentes, ahí radica la importancia, de acuerdo con los expertos, de atender estos problemas a través de estudios del sueño. “Los pacientes con síndrome de apnea-hipoapnea del sueño presentan mayor riesgo de aparición de patologías importantes, como cardiopatía isquémica, ictus o hipertensión, entre otras”, apunta el neurofisiólogo. “También presentan más riesgo de sufrir un accidente de tráfico, lo cual es común para todas las patologías de sueño que generen somnolencia diurna importante”.

En este sentido, concluyen, el tratamiento de las patologías de sueño va a mejorar la calidad de vida de los pacientes de forma integral, tanto en lo físico como en lo cognitivo-emocional. Por ello, los expertos recomiendan acudir a consulta con prioridad a cualquier persona que presente ronquido nocturno, le hayan observado pausas en la respiración por la noche y que presente excesiva somnolencia diurna.

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COVID-19, Día Mundial del Sueño, trastornos del sueño

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