“Reforzar el liderazgo enfermero: la enfermería no solo ejecuta cuidados; planifica, gestiona, investiga e innova”Jueves, 5 de marzo de 2026 por Silvia López Criado El pasado verano, María Ángeles Gómez fue nombrada directora de Enfermería del Hospital Universitario Príncipe de Asturias (Madrid), continuando una trayectoria marcada por la experiencia asistencial, la capacidad gestora y el compromiso con la investigación en cuidados. Su carrera se ha desarrollado especialmente en el ámbito de la nefrología y en la atención a pacientes complejos, campos desde los que ha impulsado una mirada integral hacia la cronicidad y la mejora de los procesos asistenciales. Desde su actual responsabilidad, Gómez lidera un modelo estratégico orientado a la excelencia, la innovación y el desarrollo profesional de los equipos de enfermería. Convencida del papel clave del liderazgo enfermero en la transformación del sistema sanitario, ha promovido iniciativas de investigación en cuidados y en tecnología aplicada a la cronicidad, con el objetivo de fortalecer la práctica clínica y avanzar hacia organizaciones más centradas en el cuidado. María Ángeles Gómez, directora de Enfermería del Hospital Universitario Príncipe de Asturias Nombramiento y nueva etapa Pregunta.- El pasado verano fue nombrada directora de enfermería del Hospital Universitario Príncipe de Asturias. ¿Cómo surgió la oportunidad? Respuesta.- La oportunidad surge en un momento de transición organizativa en el hospital, en el que se abría una etapa nueva con voluntad de impulsar cambios estructurales. Tras años de responsabilidad en distintos ámbitos asistenciales, docentes y de gestión dentro de la propia organización, entendí que era el momento de asumir un liderazgo más amplio y estratégico. El nombramiento no lo viví como un punto de llegada, sino como una responsabilidad. La Dirección de Enfermería requiere hoy una visión integradora, capacidad de escucha y orientación clara a resultados. Acepté el reto con la convicción de que era una oportunidad para consolidar el liderazgo enfermero, fortalecer el modelo de cuidados y avanzar hacia una organización más cohesionada, innovadora y centrada en las personas. P.- Con una trayectoria consolidada en docencia, investigación, gestión y liderazgo asistencial, ¿cómo enfrenta esta nueva etapa? ¿Cómo integrará las metas del hospital con los objetivos específicos del área de enfermería? R.- Afronto esta nueva etapa con una visión estratégica y profundamente alineada con el proyecto global del hospital. La Dirección de Enfermería no puede caminar en paralelo a la organización; debe ser un motor que contribuya de forma directa a los objetivos institucionales en calidad, seguridad, eficiencia y experiencia del paciente. Mi enfoque se basa en integrar las metas corporativas dentro de un modelo propio de cuidados que traduzca esos grandes objetivos en planes operativos concretos para las supervisoras y los equipos. Esto implica trabajar con indicadores claros, fortalecer la cultura de resultados, impulsar la formación y el liderazgo intermedio, y situar la innovación y la investigación en cuidados como palancas de transformación. La clave está en generar coherencia: que cada profesional entienda cómo su práctica diaria impacta en los objetivos estratégicos del hospital. Cuando alineamos propósito, talento y estructura, la organización avanza de forma sólida y sostenible. Nuevas tecnologías en la labor enfermera P.- Usted ha impulsado proyectos como INCAHES y ALLPREVENT, donde integraba la inteligencia artificial y el análisis de datos clínicos para mejorar la calidad asistencial. ¿Qué papel van a tener estas nuevas tecnologías en su área de acción? R.- Las nuevas tecnologías no son un fin en sí mismas, sino una herramienta estratégica al servicio del cuidado. Proyectos como INCAHES o ALLPREVENT nos han permitido comprobar que el análisis inteligente de datos clínicos puede anticipar riesgos, optimizar decisiones y mejorar resultados en salud desde una perspectiva enfermera. En esta nueva etapa, la tecnología tendrá un papel claramente facilitador: apoyar la toma de decisiones basada en datos, reforzar la seguridad clínica, optimizar procesos y liberar tiempo de valor para el cuidado directo. El reto no es solo incorporar herramientas digitales, sino desarrollar una cultura de análisis y aprendizaje continuo. La enfermería debe estar presente en el diseño, implementación y evaluación de estas soluciones. Si lideramos este proceso, garantizamos que la innovación tecnológica esté verdaderamente alineada con las necesidades reales de los pacientes y de los equipos. Retos enfermeros P.- ¿Cuáles son para usted los principales retos a los que se enfrenta la profesión enfermera en la actualidad? ¿Por dónde cree que pasan las soluciones? R.- La profesión enfermera atraviesa un momento decisivo. Nos enfrentamos a retos estructurales como el envejecimiento de la población y el aumento de la cronicidad, la complejidad creciente de los cuidados, la necesidad de retener y desarrollar talento, y la adaptación a un entorno cada vez más tecnológico y orientado a resultados. A ello se suma un desafío clave: reforzar el reconocimiento del liderazgo enfermero en la toma de decisiones estratégicas. La enfermería no solo ejecuta cuidados; planifica, gestiona, investiga e innova. Es imprescindible que esa aportación tenga visibilidad y peso en los órganos de dirección. Las soluciones pasan por varios ejes. En primer lugar, invertir en desarrollo profesional y liderazgo intermedio, dotando a las enfermeras de herramientas en gestión, análisis de datos y toma de decisiones. En segundo lugar, avanzar en modelos organizativos más flexibles, que favorezcan la autonomía, la corresponsabilidad y el trabajo interdisciplinar. Y, por último, consolidar la investigación en cuidados como base para generar evidencia propia que respalde nuestras decisiones. El futuro de la profesión no depende solo de reivindicar espacios, sino de demostrar con resultados el impacto real del cuidado enfermero en la sostenibilidad del sistema sanitario. Ahí está nuestra mayor fortaleza. Investigación y formación continuada P.- En los últimos años el binomio investigación enfermera y formación continuada se ha erigido como parte de los pilares que sustentan el desarrollo, fortalecimiento y avance de la profesión. ¿Qué valor tienen para usted? R.- Para mí, la investigación y la formación continuada no son elementos complementarios, sino pilares estructurales del desarrollo profesional y de la calidad del sistema sanitario. La investigación enfermera nos permite generar conocimiento propio, cuestionar prácticas establecidas y avanzar hacia modelos de cuidado basados en evidencia. Sin investigación, la profesión se limita a reproducir; con investigación, lidera y transforma. Además, fortalece nuestra capacidad de influencia en la toma de decisiones estratégicas y aporta legitimidad científica al cuidado. La formación continuada, por su parte, garantiza que ese conocimiento se traduzca en práctica clínica actualizada, segura y eficiente. En un entorno sanitario cambiante, con nuevas tecnologías y perfiles de pacientes cada vez más complejos, la actualización permanente no es una opción, es una responsabilidad profesional. Ambas dimensiones están profundamente conectadas: investigar para mejorar y formarse para aplicar mejor. Cuando una organización apuesta por estos dos ejes, no solo impulsa el crecimiento individual de sus profesionales, sino que construye una cultura de excelencia y aprendizaje continuo que impacta directamente en los resultados en salud y en la sostenibilidad del sistema. Liderazgo enfermero P.- Para finalizar, ¿qué cambio concreto le gustaría liderar en la enfermería en los próximos cinco años? R.- Me gustaría liderar un cambio cultural profundo: consolidar un modelo de enfermería estratégicamente posicionada en la toma de decisiones, con liderazgo visible, autonomía profesional y capacidad real de impacto en los resultados en salud. En los próximos cinco años, mi objetivo es avanzar hacia una Dirección de Enfermería plenamente orientada a datos, con indicadores propios de cuidados integrados en el cuadro de mando institucional, donde cada unidad conozca su aportación al resultado global del hospital. Esto implica fortalecer el liderazgo intermedio, profesionalizar aún más la gestión y desarrollar talento con visión de futuro. También aspiro a consolidar una estructura estable de innovación e investigación en cuidados, integrada en la dinámica asistencial y no como un elemento periférico. La enfermería debe liderar proyectos que transformen procesos, mejoren la experiencia del paciente y aporten valor tangible al sistema. En definitiva, quiero contribuir a que las enfermeras seamos reconocidas no solo por su vocación de cuidado, sino por su capacidad estratégica para sostener y transformar la organización sanitaria del futuro.