Sanidad rural: recorriendo kilómetros para ayudar a los demás

Miércoles, 13 de mayo de 2020

María Asunción Fernández se levanta cada día, coge las llaves del coche y se prepara para un día más de carretera. Su puesto de trabajo está a más de 60 kilómetros diarios que cada día traza para ayudar a una de las áreas más olvidadas: la rural. Desde hace tiempo los profesionales sanitarios y los usuarios llevan advirtiendo el grave deterioro de la sanidad en las zonas rurales como la falta de recursos materiales, de personal, de lugares donde atender a la gente… Son miles las personas que tienen que desplazarse hasta otro pueblo para llegar a un consultorio médico y poder ser atendidos, algo que cada vez está peligrando más y que puede dejar a muchas personas sin la atención necesaria.

Profesional sanitario rural | iStock
Profesional sanitario rural | iStock

María Asunción es enfermera de Atención Primaria en Aliste, una comarca española situada en la provincia de Zamora, junto a la frontera con Portugal, compuesta de 32 pueblos. Como muchos de los compañeros de profesión, decidió ser enfermera por la inquietud de ayudar a los demás, de la cercanía que se tiene en esta profesión con la gente y la atención que puede proporcionarles. Ha trabajado en más áreas de la Sanidad y a pesar de ser una de las más abandonadas y que está en peligro, decidió trabajar en el ámbito rural. «En la zona rural ves a los usuarios en su entorno con más facilidad que en otros ámbitos del trabajo asistencial. Se realizan muchas visitas domiciliarias como consecuencia del envejecimiento de la población y de la falta de infraestructuras, lo que nos proporciona una visión más completa de las causas que desencadenan los problemas de salud y cómo trabajar con más eficacia para resolverlos. Además, también nos permite incidir en que queden las menores secuelas posibles, así como trabajar en la prevención valorando la forma más adecuada de actuar dependiendo del individuo al que va dirigida la asistencia y del problema de salud que queremos resolver», explica.

El problema de la sanidad rural

Uno de los grandes problemas a los que se enfrentan las zonas rurales es el envejecimiento de la población, existe una presencia limitada de población adulta joven. Normalmente son personas de edad avanzada que ya no disponen de carné de conducir, que muchos de ellos no se pueden valer por sí mismos y necesitan ayuda, por lo que no podrían acceder fácilmente a una sanidad adecuada de no ser por estos profesionales sanitarios que cada día recorren diferentes zonas para atenderlos. María Asunción trabaja como enfermera en cinco pueblos. De forma habitual pasa consulta en dos pueblos cada jornada, pero pueden ser más. A primera hora del día empieza el equipo, formado por un médico y una enfermera, la jornada laboral en el centro de salud de referencia donde realizan las tareas que no pueden realizar en los consultorios rurales como son la extracciones, EKG…y otra serie de tareas que por eficiencia deben centralizarse, para posteriormente acudir a los consultorios locales. «Nos desplazamos todos los días desde el Centro de Salud a los consultorios locales para pasar consulta por la mañana los días laborales. Los sábados, domingos, festivos, y los días laborales tarde y noche se quedan en el centro de salud dos médicos y una enfermera, para las urgencias que puedan surgir. En este caso, si surge una urgencia, vamos médico y enfermera al lugar del suceso, y se queda en el Centro de Salud el otro Médico», explica.

Esta enfermera asume que existe un problema grave que hay que solucionar. La mala planificación organizativa en su conjunto y, en especial, la de los recursos humanos, se hace patente. Hay mucha escasez de personal sanitario, también de infraestructuras y de recursos económicos, algo que pone en peligro la salud y la vida de una población rural cada vez más vulnerable. Si no se cubren las plazas suficientes, las ausencias por bajas o permisos y vacaciones, son los médicos de los pueblos de al lado los que tienen que asumirlas, un trabajo que acaba desbordado y al que muchas veces no son capaces de hacer frente de manera adecuada. Si sumado a eso se añade los problemas de un país con las zonas rurales cada vez más despobladas y envejecidas, el problema se agrava. «Las personas mayores se quedan desamparados porque en el pueblo no queda gente joven que pueda llevarles al centro de salud si lo necesitan, y no tienen a quién recurrir si necesitan ir al médico a hacerse una prueba o asistir a alguna consulta de salud. En la zona en la que trabajo hay un índice elevado de personas que no saben leer, y tenemos que ayudarles, les llega una carta para una consulta con Atención Especializada y tenemos que ayudarles porque no lo entienden», cuenta.

La necesidad de profesionales sanitarios

Los pocos médicos y enfermeras rurales existentes, en concreto el personal de Atención Primaria de la zona estaba compuesto por 12 médicos de familia, 10 enfermeras, cuatro médicos de área, un pediatra de área, una enfermera de área -con asignación a la atención de niños- un auxiliar administrativo y un celador, deben desplazarse muchas veces algunas poblaciones de la provincia se han llegado a quedar días si médico; otras veces solo han tenido un día a la semana consulta, o ninguno, incluso en muchos pueblos han tenido que acudir médicos o enfermeras diferentes cada día de consulta, algo que dificultaba la asistencia de cada paciente.

La enfermera Mª Asunción en la consulta con los pacientes.
La enfermera Mª Asunción en la consulta con los pacientes.

Esta enfermera asume que es necesario realizar una reforma para que los profesionales sanitarios puedan realizar su trabajo de forma adecuada y ofrecer una asistencia de calidad a los pacientes. «Se necesita una reforma para mejorar la eficiencia de la asistencia y optimizar recursos pero, insisto, como cualquier empresa que necesita renovarse y adecuarse a los nuevos problemas y necesidades. Creo que en bastantes ocasiones existe un abuso de los recursos sanitarios, y no se valora ni a los profesionales ni la suerte que tenemos con disponer de un Sistema Nacional de Salud Universal», asume.

Ante estos problemas, la Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León, propuso una reestructuración sanitaria de la comarca. Se trata de un plan piloto de reforma sanitaria que proponía nuevos cambios. Así, los consultorios pasarían a tener consultas a demanda, los pacientes podrían concertar su cita de forma previa llamando a un teléfono habilitado, se crearán las figuras del Consultorios Rurales de Agrupación (CRA) y de los Centros de Proximidad (C- PROX), que surgen a partir de los Consultorios Médicos tradicionales y respecto al personal, se igualaría el número de médicos y enfermeros, es decir, aumentaría el número de profesionales sanitarios.

A pesar de las duras condiciones, de ser un trabajo cansado por tener que recorrer con el coche cada día cientos de kilómetros, de haber vivido situaciones de impotencia ante la falta de medios e infraestructuras… Mª Asunción no tiene malos recuerdos de su trabajo, siente que es muy gratificante y que debe seguir ayudando a las zonas rurales. «Me gusta mi profesión en el ámbito rural. Los enfermeros tenemos una función muy importante como agentes de la salud y profesionales del cuidado. La población necesita saber que estamos ahí y pueden contar con nosotros, necesitan tener un profesional cercano de referencia al que puedan explicar sus miedos y dudas en relación a su salud, y que somos profesionales cualificados para curarles y aconsejarles en temas de salud.»

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