Una mirada al pasado: la evolución de la Enfermería a través de los años

Martes, 14 de mayo de 2019

En todo el mundo hay más de 16 millones de profesionales enfermeros, una profesión muy vocacional que ha crecido mucho a lo largo de los años. Si se echa la vista atrás, la percepción que se tenía de ella distaba mucho de lo que existe en la actualidad. Ligada al acompañamiento, al cuidado y a la presencia, a la alegría… aunque también al dolor, sufrimiento e  incluso  muerte, algo a lo que no todas las personas son capaces de hacer frente y que muchas veces se ha minusvalorado.  

Se trata de una profesión en la que se aprende constantemente, que abarca la atención autónoma a personas de todas las edades y en todas las circunstancias y que comprende la promoción de la salud, la prevención de enfermedades y la atención dispensada a enfermos, discapacitados y a personas en situación terminal. Son los profesionales que alientan, cuidan y protegen, aquellos que están al lado del paciente en todo momento. A lo largo de los años la profesión ha ido evolucionando, aumentando sus derechos y desarrollando nuevas técnicas que enfermeras como Florence Nightingale, Irena Sendler o Virginia Hernderson diseñaron a lo largo de sus carreras y que sirvieron para ayudar a los pacientes. Muchos de estos cambios fueron el acceso a la universidad, una mayor autonomía, el cuerpo de conocimiento de la profesión y, sobre todo, un auge de la tecnología que facilitó mucho las tareas y ayudó con muchas enfermedades.

Cambios en la profesión

“Intentar desgranar los cambios desde los inicios del cuidado es demasiado ambicioso, pero, si pensamos en el último siglo, los saltos cualitativos como disciplina han ido de la mano con la evolución en la formación académica, la relación con el paciente y con el abandono progresivo de un modelo de atención biomédico para recuperar y desarrollar lo holístico de la Enfermería”, explicaba Ester García Ovejero, enfermera y galardonada en la VI edición del premio mejor tesina en Epidemiología y Salud Pública de la SEE (Sociedad Española de Epidemología. De entre todos los cambios, el acceso a la universidad, la autonomía, la tecnología, o la modificación de la relación con el paciente, han sido alguno de los cambios más significativos.

-Acceso a la universidad: José Ramón Martínez Riera, enfermero y Presidente de la Asociación de Enfermería Comunitaria (AEC), tiene una extensa carrera y, en mayor o menor medida, ha podido vivir varios de los principales momentos del desarrollo de la profesión enfermera. Mirando al pasado, uno de los hitos más importantes para él fue que los estudios de Enfermería pudieran incorporarse a la universidad. Un hecho que permitió recuperar planes de estudios desarrollados y realizados por enfermeras mayoritariamente y acceder al máximo nivel académico a través de los programas de doctorado. “En este camino de más de 40 años habría que intercalar diferentes e importantes avances como los de las publicaciones científicas, la investigación, el acceso a diferentes puestos de responsabilidad… que han permitido dotar de valor, reconocimiento y visibilidad a las enfermeras, tanto a nivel profesional como social”, explicaba.

-La autonomía: a lo largo de los años, los profesionales enfermeros fueron asumiendo tareas diversas y muy diversificadas para el desarrollo de actividades. Se inició el reconocimiento y el cambio de valores de la profesión, orientándose hacia un rol más independiente y abriendo nuevas perspectivas, pasando de una etapa técnica a una profesional. Hubo una transición de un rol de ayudante, de un estatus por debajo del profesional médico a pasar a un rol más autónomo como un diplomado universitario. Se ampliaron sus funciones y pudieron afrontar toda su responsabilidad en el cuidado de la salud, a pesar de no tener todas las herramientas necesarias. “Nuestra autonomía es ahora más explícita a nivel institucional: consultas propias, puestos específicos de gestión… pero aún queda camino por recorrer”, cuenta Ester García. Además, fueron consiguiendo las competencias, la responsabilidad en la identificación de necesidades y la consiguiente planificación, desarrollo, prestación y evaluación de los cuidados enfermeros. “Se ha tratado de una evolución profesional de gran importancia que ha permitido a las enfermeras incorporarse como profesionales autónomas amparadas por normativa legal y un código deontológico propio”, comenta Martínez Riera.

-La tecnología: ha habido un proceso progresivo en el que la informatización y las nuevas tecnologías han ido asentándose en la sociedad. Todas las áreas sanitarias se han visto afectadas por este proceso, incluida la Enfermería, teniéndose que adaptar a una nueva forma de trabajo y a los nuevos recursos que han permitido muchos avances y poder realizar su labor de manera más efectiva, eficiente y en el menor tiempo posible. En el campo sanitario, las nuevas tecnologías han permitido la modernización de hospitales, la historia clínica electrónica, la teleasistencia y la cita previa electrónica, además de muchos nuevos aparatos que han permitido salvar vidas y mejorar los tratamientos permitiendo a los enfermeros dar una atención y unos cuidados más personalizados. “Integrar la tecnología en el trabajo diario es inevitable, un cambio global. Además, una vez instalado, se ven mejor las ventajas que produce el tener, por ejemplo, las historias clínicas informatizadas, que pueda conseguir mi medicación si paso tiempo en otro lugar del país ,analizar grandes cantidades de datos, disponer de acceso inmediato a información profesional o sistemas de ayuda…Las ventajas son muchas”, recalca esta profesional enfermera.  

La investigación: está claro que desde los inicios de la profesión esta ha variado y evolucionado mucho. La necesidad de superación del hombre le permitió avanzar e ir completando el cuerpo de conocimientos que se tenía y permitiéndole a los profesionales enfermeros prever dificultades y poder salvar más vidas. Se utilizó para legitimar la Enfermería como profesión obteniendo una base sólida para la práctica diaria, datos basados en la evidencia para utilizar nuevas formas de evaluar y proporcionar cuidados, crecimiento profesional que permitió avanzar en la especialidad en la que se trabajaba y, por supuesto, un perfil de liderazgo que convirtió a las enfermeras en grandes profesionales. “La investigación tienen un papel imprescindible para avanzar, en nuestro caso, para cuidar bien y cada vez mejor”, comentó Eva García.

Esta enfermera argumenta la necesidad de la existencia de profesionales enfermeros que se dediquen a la investigación para poder avanzar. “Necesitamos enfermeras que se dediquen a ello e integrarla en la práctica clínica si no, ¿quién lo hará por nosotras? Cada día tenemos más herramientas que facilitan que podamos hacerlo”, explica.

Actualmente la práctica enfermera está basada en la evidencia, en los datos, en los resultados derivados de la investigación, algo que Martínez Riera considera una de las piezas clave de esta evolución de la profesión. “El salto cualitativo logrado en investigación por enfermería ha sido espectacular. No existe ninguna disciplina que haya logrado esa mejora en el tiempo. Y es que en más de 40 años hemos pasado de ser un oficio (ayudante técnico del ámbito sanitario en general, y del profesional médico en particular) a ser una profesión autónoma y con competencias propias y singulares”, explica.

Una mirada al futuro

En un futuro, seguro que si se vuelve a echar la vista atrás aún se piensa que en pleno 2019 la profesión estaba obsoleta. Y, aunque se han logrado muchas cosas, seguro que habrá un nuevo impulso que marque una nueva etapa. Ambos profesionales enfermeros coinciden en que la situación actual dista mucho de ser la deseada y que aún quedan muchas cosas por cambiar. “A lo largo de la historia, las enfermeras han gestionado hospitales, tomado decisiones o intervenido de manera independiente. Nuestra autonomía es ahora más explícita a nivel institucional, pero aún queda mucho camino por recorrer. Necesitamos que se aproveche el talento profesional, tenemos un papel que desempeñar que a veces se ve bloqueado por dinámicas o estructuras, pero dejando a un lado el impulso gubernamental, es necesario dar una vuelta de tuerca principalmente en la actitud, un mirar más abierto y más ambicioso respecto a nuestra capacidad y nuestra responsabilidad profesional”, concluye.

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