El CIE cifra en 1.500 las muertes por COVID-19 de enfermeras en 44 países

Miércoles, 4 de noviembre de 2020

El Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) ha cifrado, en su último análisis, en 1.500 las muertes por COVID-19 de enfermeras, desde las 1.097 consignadas en agosto. Este dato contempla a enfermeras de 44 de los 195 países del globo, por lo que se considera “una estimación a la baja del número real de muertes”, de acuerdo con la información ofrecida por la propia entidad en una nota de prensa.

En este sentido, de acuerdo con los propios análisis de la institución se estima que en torno al 10% de los casos en el mundo es de trabajadores sanitarios. Desde la pasada semana, destacan, se han dado más de 43 millones de casos en total, de los que cerca del 2,6% representa fallecimientos de 1.100.000 personas. Así, aun cuando la tasa de mortalidad de los más de 4 millones de trabajadores sanitarios contagiados fuera del 0,5% habrían muerto más de 20.000 por el coronavirus, calculan.

A este respecto, Howard Catton, director general del CIE, ha calificado, durante la conferencia virtual Nightingale 2020, que tuvo lugar durante los pasados 27 y 28 de octubre, de “asombroso que durante esta pandemia hayan fallecido tantas enfermeras como en la Primera Guerra Mundial. Llevamos desde mayo de 2020 pidiendo una recopilación estandarizada y sistemática de datos sobre los contagios y fallecimientos de trabajadores sanitarios y es un escándalo que aún no se esté haciendo”.

Este año es el “Año Internacional de la Enfermera y la Matrona y el bicentenario del nacimiento de Florence Nightingale. Estoy seguro de que ella estaría profundamente apenada y enfadada por esta falta de información tanto como yo lo estoy. Durante la guerra de Crimea, Florence demostró cómo la recopilación y el análisis de datos contribuyen a incrementar nuestra comprensión de los riesgos para la sald, mejorar las prácticas clínicas y salvar vidas, en particular de enfermeras y trabajadores sanitarios. Si hoy estuviera viva, los líderes de todo el mundo tendrían su voz resonando en sus oídos, diciéndoles que tienen que proteger a nuestras enfermeras. Hay un abismo entre las palabras cálidas, los elogios y las acciones que hay que emprender”, continúa Catton, según recogen en el mencionado comunicado.

A la conclusión del evento, el director general del CIE ha subrayado que la pandemia “ha demostrado hasta qué punto se ha interconectado el mundo y que las respuestas de los gobiernos han de tenerlo en cuenta para responder adecuadamente”, señalan desde la entidad enfermera. “Creo sinceramente que lo global nunca ha sido más local en términos de los retos que estamos afrontando, las lecciones que hemos de extraer y las soluciones que buscamos. Por ejemplo, la obtención de equipos de protección individual entre fronteras requiere que los gobiernos trabajen juntos en cuestión de aduanas y controles. Y cuando tengamos una vacuna, para llevársela a todos aquellos que la necesiten y no solo a quienes se la puedan permitir, harán falta relaciones multilaterales y cooperación. Las enfermeras tendrán que jugar un papel importante en lo que venga tras la COVID. Nuestra experiencia y los datos de los cuales disponemos significan que tenemos una voz muy poderosa y legítima que hemos de utilizar para influenciar en los sistemas de salud del futuro”.

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